
Los trabajos que se vuelven obsoletos
Con las declaraciones del presidente Jimmy Morales de crear junto al sector privado un millón de nuevos empleos formales en Guatemala, surgieron muchas dudas ya que el costo de cada plaza de trabajo es alto en el país, no por los sueldos nominales, necesariamente, sino por todos los costos escondidos en Seguridad Social, en trámites con el Ministerio de Trabajo, en feriados, y sueldos adicionales, en prestaciones y tributos adicionales. Entonces entraron en obsolescencia, primero fueron trabajadores como los cajeros de supermercados o los obreros de las cadenas de montaje los que vieron cómo la automatización les quitaba puestos de trabajo.
En una frase de Adobe Systems, especialistas de software de Estados Unidos dicen, “Si un robot puede reemplazar tu trabajo, pues no es muy bueno una plaza que te hace trabajar como robot!”. Pero el desarrollo de la robótica y la inteligencia artificial cada vez amenazan más profesiones, según una investigación de la BBC de Londres, incluyendo muchas de las típicamente consideradas «de cuello blanco».
De hecho, según un estudio de la Universidad de Oxford, en países como Estados Unidos esta tendencia ya amenaza a aproximadamente el 47% de toda la fuerza laboral. Y, aplicando la metodología desarrollada por Carl Benedikt Frey y Michael Osborne, del Programa Oxford Martin sobre Tecnología y Empleo, el Banco Mundial estimó que el porcentaje es todavía mayor en países como Argentina (65%), India (69%) y China (77%). El que un puesto de trabajo esté bajo amenaza; sin embargo, no necesariamente significa que será automatizado. Efectivamente, como se puede observar en la siguiente tabla, más del 60% de los puestos de trabajo en los países latinoamericanos analizados por el Banco Mundial son, en principio, susceptibles de automatización. Pero, en mucho de esos países, el proceso se moderará debido a que los bajos salarios harían la inversión en tecnología menos rentable por ello su adopción sería más lenta. Porcentaje de puestos de trabajo susceptibles de automatización en América Latina
País % %
teórico ajustado
Guatemala 75% 46%
El Salvador 75% 46%
Ecuador 69% 49%
Costa Rica 68% 49%
Bolivia 67% 41%
Panamá 65% 47%
Nicaragua 65% 40%
Argentina 65% 65%
Paraguay 64% 45%
Uruguay 63% 63%
R. Dominicana 62% 45%
Fuente: Dividendos digitales: informe sobre el desarrollo mundial 2016. Banco Mundial. Pero, más allá de eso, ¿es tu profesión una de las que está en mayor riesgo? Las ocupaciones menos computarizables. Para saberlo, un buen punto de partida es identificar a aquellos trabajos que no son tan fácilmente replicables por las máquinas. Y, según Frey y Osborne, la originalidad y la inteligencia social son las dos facultades humanas más difíciles de automatizar.
Las 10 ocupaciones menos amenazadas
1. Terapeutas recreacionales
2. Supervisores de trabajos mecánicos, de instalación y reparación
3. Directores de manejo de emergencias
4. Trabajadores sociales en salud mental y abuso de sustancias
5. Audiólogos
6. Terapistas ocupacionales
7. Expertos en órtesis y prótesis
8. Trabajadores sociales en salud
9. Cirujanos maxilofaciales
10. Supervisores de bomberos y trabajos de prevención
Fuente: Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne, El futuro del empelo: ¿qué tan susceptibles son nuestros trabajos a la computarización? Por ello no debe sorprender que las profesiones menos amenazadas por la computarización sean aquellas que demandan una combinación de estas habilidades. «La mayoría de los puestos administrativos, negocios y finananzas en los que abundan las tareas generalistas que requieren inteligencia social están por lo general confinados a la categoría de bajo riesgo», explican los investigadores en su reporte original «El futuro del empleo». «Y lo mismo ocurre con la mayoría de ocupaciones en el sector salud, educación, el arte y los medios de comunicación», se lee en el informe.
Con ocupaciones como terapeutas ocupacionales, doctores, cirujanos, nutricionistas, dentistas, pediatras y psicólogos, el sector salud domina la lista de aquellas con un factor de riesgo de nada más el 1% o menos. Esto ciertamente parece lógico en un contexto en el que los avances tecnológicos también están extendiendo la esperanza de vida. Los científicos e ingenieros también parecen bastante protegidos por los altos niveles de inteligencia creativa requeridos para sus tareas. Lo que sorprende son datos arrojados en el análisis de países como Reino Unido, en los cuales ocupaciones de la clase media clasificaron como de riesgo «medio» de extinción de aquí a 2025. Se trata de profesionales como jueces y magistrados (40%), economistas (43%), historiadores (44%), programadores (48%), pilotos comerciales (55%) y asesores financieros (58% de riesgo).
Las más amenazadas
Los investigadores de Oxford anticipan que la mayor parte de las personas que trabajan en transporte y logística eventualmente serán reemplazados por la tecnología. Y lo mismo pasará con los empleados dedicados a trabajos de apoyo administrativo y la mano de obra productiva del sector manufacturero.
Las 10 ocupaciones más amenazadas
1. Vendedores a distancia
2. Examinadores, analistas y gestores de búsqueda de títulos
3. Costureros
4. Técnicos en matemáticas
5. Aseguradores
6. Relojeros
7. Agentes de transporte y carga
8. Operadores de maquinaria de procesamiento y de revelado fotográfico
9. Responsables de nuevas cuentas
10. Técnicos en bibliotecología. Otro dato sorprendente es que numerosos trabajadores “de cuello blanco” también están amenazados.
Efectivamente, según Frey y Osborne, “un porcentaje sustancial de los empleos en servicios, ventas y construcción exhibe altas probabilidades de computarización”. Para explicar esto, los investigadores hacen notar que el mercado de los robots domésticos ya está creciendo un 20% anualmente. “En la medida en que la ventaja comparativa de la movilidad humana se vaya reduciendo, el ritmo de sustitución de mano de obra en las ocupaciones de servicio irá creciendo”, afirman en el informe.
Y también destacan que muchas de las tareas vinculadas a ventas -como las que desarrollan cajeros, dependientes y vendedores telefónicos- que en realidad no requieren de niveles elevados de inteligencia social. Los profesores de Oxford, que en total analizaron las posibilidades de más de 700 ocupaciones, reconocen, sin embargo, las dificultades de predecir el futuro. “El alcance y el ritmo de la computarización dependerá de numerosos otros factores”, subrayan. Pero su estudio sugiere unas tendencias que quizás vale la pena tomar en cuenta a la hora de decidir tu próximo paso.
Cinco consejos para mejorar la salud en el trabajo por turnos
Se estima que 1 de cada 6 empleados trabaja por turnos en países como Estados Unidos, o Gran Bretaña, según un programa de salud de la BBC, de Londres. La cifra no solo incluye los turnos nocturnos tradicionales, sino cualquier trabajo fuera de la jornada típica de 9 a 5 de la tarde. Los ejemplos abundan: los limpiadores que empiezan temprano por la mañana, los trabajadores de tiendas que abren hasta tarde por la noche, los taxistas, los trabajadores sanitarios… la lista en cualquier país es muy larga. Para algunos esa es simplemente la “naturaleza del trabajo” y para otros puede ser la única forma de trabajar teniendo niños o familiares de los que cuidar.
Pero cualquiera que sea la razón, una cultura global de 24 horas significa que el trabajo por turnos está aumentando y es poco probable que esta tendencia cambie. Investigaciones científicas, no obstante, han asociado el trabajo por turnos con una serie de problemas de salud, incluido el aumento de peso, los problemas de azúcar (como la diabetes) y las enfermedades del corazón. Muchos de los problemas que podemos experimentar debido al trabajo por turnos se producen por el efecto que estar despiertos “en el momento equivocado del día” tiene sobre nuestro ritmo circadiano, o reloj corporal.
En investigaciones recientes sugieren que este impacto es más complejo de lo que se pensaba antes. Parece que no tenemos solo un reloj corporal, sino que tenemos un reloj circadiano principal y una serie de relojes periféricos, como si cualquiera de nuestros órganos tuviera su propio reloj. Y esta no es la única complicación: las bacterias de nuestro intestino tienen un ritmo diurno que también puede ser perturbado por los cambios de turno, lo cual puede tener efectos negativos sobre el cuerpo.
Pero, ¿qué podemos hacer?
No hay una forma sencilla de solventar los problemas del trabajo por turnos, ya que elegir otro patrón de trabajo simplemente no suele ser posible. Pero hay algunas cosas que se pueden hacer, y lo mejor es intentar los pasos que a continuación vamos a explicar a ver cuáles funcionan. La clave es intentar mantener todos tus relojes corporales sincronizados entre ellos. Esto significa intentar mantenerse lo más cercano que se pueda a una “rutina normal”.
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