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Retomando la historia

Ventana Cultural

Bien dicen que la historia la escriben los ganadores. Hasta cierto punto, es cierto. Dentro de dos meses se conmemorará el «descubrimiento» de América, aunque muchos piensan que fue una invasión.

Reitero que era algo que debía ocurrir. ¿Fue una invasión? Puede ser. Recordemos que todo acto de exploración y conquista lleva implícito un componente de invasión, así como de transculturización. ¿O me van a decir que no fue una invasión cuando llegaron los chinos o los vikingos? ¿Solo se considera invasión la llegada de los europeos a estas tierras?

Lamentablemente, El Salvador es un país que ha perdido la memoria histórica. Es cierto que, dentro del grupo de exploradores españoles que vinieron, hubo personas con intereses propios que deseaban satisfacer, como la sed de riquezas. Pero, analizando fríamente este período de la historia, ¿quiénes realmente conquistaron Centroamérica? Los tlaxcaltecas aliados con los 300 españoles.

Pensemos un poco, con la cabeza fría. ¿No creen que, si realmente los españoles nos hubieran conquistado, habrían estado en desventaja numérica frente a la cantidad de tribus indígenas que había? Y, peor aún, frente a guerreros que sabían pelear. La desventaja que tenían los nativos era sus armas, pero, más allá de eso, la ventaja numérica era innegable.

La historia se cuenta sola. Uno solo registra los hechos. Sin embargo, América no fue descubierta por Colón, como nos han querido hacer creer. Colón es el personaje históricamente aceptado por la mayoría de la población, pero la realidad es que América, tal como la conocemos desde hace quinientos años, siempre ha sido explorada. Existen registros de que otras culturas ya habían pisado estas tierras anteriormente. Casi mil años antes de la llegada de los europeos, se ha descubierto que los vikingos y los chinos llegaron antes que Colón.

Desde el siglo XIX, en El Salvador, las lenguas nativas han sido diezmadas hasta tal punto que algunas, como el lenca, el ulúa, el xinca, el pocomam y el chortí, han desaparecido. Sin embargo, lenguas como el náhuat y la cacaopera están luchando por no extinguirse. El gobierno ha hecho esfuerzos por recuperarlas, aunque aún falta mucho por hacer.

Gracias a una narrativa extranjera que busca desprestigiar a los grupos europeos, hemos recibido un relato completamente diferente de lo que realmente ocurrió. La verdad es que no sabemos exactamente qué pasó; solo tenemos noción de lo que hemos leído en los libros de historia. Nos contaron la historia de una manera que nos hace ver la herencia hispánica como lo peor que pudo existir.

No se niega el hecho de que vinieron personas con intenciones oscuras, ni se niega la resistencia que opusieron los nativos ante los invasores. Pero quienes realmente conquistaron América fueron, como ya se dijo anteriormente, los tlaxcaltecas de México, que se aliaron con los españoles para luchar contra el Tlatoani Moctezuma, quien había conquistado e impuesto sus creencias, política y dioses, todo lo que formaba parte de la cultura mexica. Es bien sabido que practicaban el canibalismo y sacrificaban a diario a más de 40 mil personas. Esto cesó con la llegada de los peninsulares.

Después de la firma del Acta de Independencia, en El Salvador primó el monolingüismo, que se afianzó con la llegada al poder de las dictaduras, siendo una de las más fuertes la era del martinato. Este régimen decretó que en el país no había negros, chinos ni indios, obligando a los pueblos originarios a ocultarse, a perder su idioma y forzando a sus descendientes a olvidar sus raíces, su cultura y sus tradiciones.

Es nuestro deber, como ciudadanos, recordar nuestra historia. Contarla tal como la conocemos y seguir investigando para actualizarla, contar qué hay de nuevo que podría cambiar el rumbo de todo lo que creíamos de nuestro pasado, y confirmar si la historia que nos contaron es cierta o no.

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Claudia Alexandra Figueroa Oberlin

El arte siempre lo llevé de la mano con la literatura, me dediqué al teatro, a la danza por más de quince años, y a las artes marciales, ahora soy miembro de diferentes asociaciones y academias de poesía: Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana, donde participo con crítica literaria, Academia Nacional e Internacional de Poesía de la Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, América Madre, Unidos por las Artes, Movimiento Literario de Centroamérica, y locutora de la radio el barco del romance con el programa Una Ventana al Mundo, donde hablo de los viajes, la historia y la cultura, recito poemas y leo cuentos o fragmentos de otros autores y propios.

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