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Sociedad & Estado: Nadie en quién confiar

Quién domina en el mundo

Al finalizar la II guerra mundial se dieron las condiciones para construir un sistema internacional de paz, protección del medio ambiente, progreso equitativo y fortalecimiento de la democracia.

Pero, intereses mezquinos de las finanzas, la energía, la industria militar y el afán de colonialismo no permitieron construir más que un sistema basado en el control financiero del FMI-Banco Mundial, bajo el estatus de un Estados Unidos vencedor económica e intelectualmente. La visión del nuevo imperio ha sido apoderarse paulatinamente de las diversas regiones de la tierra que poseen materiales productivos estratégicos o que no comulgan plenamente con las ideologías de turno.

En el mundo domina la economía de mercado, basada en una supuesta superioridad democrática y de consenso, que es el ideal de la mayoría de sociedades. Desde que surge la economía de mercado marca con sus principales características el futuro de la humanidad. La competencia, la innovación, la expansión mundial, la homogeneización cultural, productiva, consumista son la esencia de un fenómeno arrollador. Cualquier organización, cualquier empresa, sea pública o privada, que quiera participar en este proceso tiene que someterse a esas características. La empresa que no compite agoniza.

Como va Centroamérica y adyacentes

Es una región estratégica, muchas veces minimizada, discriminada. Es una región de gente joven. En la llamada CAPARD (la Centroamérica histórica de cinco países, a los que se adjuntan Panamá que sueña ser gringa o sudamericana, y, Dominicana, que es una isla pero Yanquilandia la incluyo en los tratados de libre comercio de la región), aquí viven alrededor de 9.3 millones de jóvenes. Que es un 17% de la población de la región. Imagínense su importancia, con todos sus riesgos y potenciales, en Guatemala y Honduras son el 18%, en Costa Rica un 14.7% Las mujeres predominan levemente, son el 51.6% de la población joven.

Una característica negativa de esta población es que según organismos internacionales, la cuarta parte de estos jóvenes ni estudia ni trabaja. Se dice que son más o menos 2.2 millones de personas, lo que los convierte en personas sin futuro cultural, con poca visión de futuro personal y menos nacional, más que todo propensos a las drogas y ser encantados por el dinero fácil del narco en todas sus funciones delictivas.

Es alarmante que en Dominicana, los ninis representan menos del 20% de los jóvenes; en Honduras, Guatemala cerca del 30% y El Salvador, un poco más del 20% La situación futura es oscura Costa Rica y Panamá, los que mejor están tienen solo la mitad de sus jóvenes estudiando. Dominicana y El Salvador, un poco menos de un tercio lo hacen, que futuro pueden tener países en donde el 66% de sus jóvenes no estudia ni trabaja. Pero algunos están peor. Guatemala y Honduras allí solo estudia el 25% de los jóvenes.

Surge en la oscuridad un nuevo mundo

El viejo esquema de Bretton Woods ha mostrado su agotamiento desde hace mucho tiempo. La gran crisis financiera de 1991 mostró el agotamiento del sistema, que era seguido o no, borreguilmente en el mundo bajo la sospecha de pertenecer a uno de los dos bandos los malos o los buenos. Cada bando mostraba argumentos muy fuertes para afirmar que el otro era el malo. En realidad no había ni hay bueno. Solo existen el feo y el malo.

Hoy nos llama la atención el artículo de Jennifer Rubin, “¡¿Una «garantía» de Trump?!”

Del 19 de agosto, [email protected]. Basados en ella podemos decir que no existen Estados aliados en el mundo. Solo podemos confiar en nosotros mismos. Y  con el desgarramiento de la patética unidad occidental que vivimos, ya no podemos confiar ni en nosotros mismos. Los viejos ideales de Estado capitalista liberal democrático se caen en pedazos con la llegada de los nuevos líderes de derecha que quieren construir sociedades perfectas basadas en el caudillismo, o sea el regreso a la edad media. Los viejos ideales del Estado trabajador, equitativo, solidario se rompieron con la puesta en práctica de regímenes de izquierda que se muestran como dictaduras empobrecedoras.

Putin no ser cansa de manipular a Donald Trump, como pasó recientemente en Alaska, y Trump no se cansa de pasar sobre los principales líderes europeos que no se detienen para arrodillarse ante el escudo protector que los abandona.

Rubin indica que las garantías de seguridad y amistad gringas desaparecen como por encanto nada más cerrar la puerta. «El 5 de diciembre de 1994, en una ceremonia en Budapest, Ucrania se unió a Bielorrusia y Kazajistán para renunciar a sus arsenales nucleares a cambio de garantías de seguridad de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, China y Rusia». Los ingenuos dirigentes de las exrepúblicas soviéticas, oyeron como un canto del arcángel las palabras de Clinton: «Las promesas de garantías de seguridad que hemos ofrecido a estas tres naciones… subrayan nuestro compromiso con la independencia, la soberanía y la integridad territorial de estos estados». Como se sabe en 2014 Rusia se anexo Crimea. Y, la promesa, pues no era para tanto.

Continúa la autora, lo que van también para América (nosotros), las garantías de seguridad y amistad gringas son inútiles. Ya que se prestan a la extorsión, como le pasa a los que son amenazados con llevarlos a juicio o bombardearlos.

Según la OTAN, «Las partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas en Europa o América del Norte se considerará un ataque contra todas ellas». Bueno, Trump ha dicho que podría invadir Groenlandia, pasando por encima de Dinamarca y el resto de la OTAN. También, ha reiterado que sí no aumentan el gasto en defensa para comprar armas a su industria militar puede dejarlos a la deriva.

Es absurdo usar «Trump» en la misma frase que «garantía», una palabra definida como: «un acuerdo por el cual una persona se compromete a asegurar a otra la posesión o disfrute de algo». Es difícil pensar en una garantía/promesa/voto que Trump no haya incumplido (por ejemplo, sus votos matrimoniales, su juramento de respetar la Constitución). Ha incumplido promesas como la de publicar los archivos de Epstein, la de poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania desde el primer día (!), la de bajar los precios de inmediato y la de equilibrar el presupuesto (!).

Phillip Elliott, de la revista Time, escribió en mayo: «Todos los políticos hacen promesas que, francamente, deberían saber que son imposibles de cumplir; con Trump, no está del todo claro si sabe que su plan de negocios es una fantasía, o cuáles eran las que el público en general realmente quería que cumpliera». De hecho, Trump no parece entender que una garantía o una promesa es algo que debe cumplir, a diferencia de algo que usa en el momento para salirse con la suya, pulir su ego o intimidar a otros.

Una cosa sería que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confiara el destino de su país a un honorable presidente estadounidense. Otra muy distinta es confiar en alguien que ya ha traicionado repetidamente a Ucrania (por no hablar de Estados Unidos) y que no necesariamente comprende el concepto de cumplir su palabra.

Ni los amigos ni los enemigos, nacionales o extranjeros, deberían confiar en las garantías, juramentos, promesas, promesas, acuerdos de Trump ni, francamente, en nada de lo que diga. Un mentiroso compulsivo que solo es leal a sí mismo resulta ser un aliado inútil y un negociador inepto. Qué nos espera, los buques de guerra de Trump ya acostumbraron al mundo con la idea de que el ejército gringo puede ocupar cualquier lugar del mundo. Ya tomaron Los Ángeles, New York, Washington. Puede militarizar cualquier región o país, ahora van por Venezuela, pero pronto vendrán por Panamá, Costa Rica o Guatemala. Ojalá que nuestra visión no se cumpla.

Si Trump abandona el “orden” posterior a la segunda guerra mundial, si abandona a sus aliados, traiciona sus acuerdos, invade la FED, cambia los distritos electorales para asegurarse una mayoría absoluta para siempre. ¿Cuál será el nuevo orden mundial?, ¿Trump será proclamado emperador del mundo por las dos cámaras del congreso yanqui?, ¿cómo someterá a Rusia y a China?, ¿Francia, Inglaterra, Italia, Alemania ya inclinaron la cabeza?, solo le queda un aliado: Israel, o más bien Israel es quien maneja los hilos de la marioneta.

El principio democrático es el único apoyo que queda

Aunque en las sombras, la contradicción entre que es más importante los intereses de la sociedad o los intereses individuales, podrán unos y otros concertarse en una relación justa y armónica. Todos anhelamos un Estado de derecho, pero el derecho es sesgado tiende a favorecer grupos privilegiados y dejar al margen a las mayorías. El afán de riqueza y consumo nos aprisiona, no debiera de ser el fin de la humanidad. Hay que traer a la consciencia que es más importante la sociedad o la naturaleza. La humanidad ha tenido civilización apenas una fracción de su existencia. Si el humano no sabe manejarla podría ser que la civilización sea el último acto de los humanos, y de la vida en el planeta.

La sociedad moderna se yergue como un monstruo cuyo fin es la búsqueda de la riqueza y el consumo. Esta carrera sin sentido se presenta como la ruina de toda la sociedad y la vida en el planeta.

¿Podremos reconstruir liderazgos positivos que nos permitan reconstruir sociedades realmente democráticas, con fraternidad por la naturaleza y los animales, por la igualdad derechos y condiciones de vida? Es la gran incógnita.

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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