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Sólo escucho a quien me da la razón

Catarsis

Hoy podemos afirmar que la polarización es un fenómeno global y no exclusivo de nuestro país, es más, los acontecimientos recientes de Chile, Bolivia, México, España, Gran Bretaña y otros tantos países, en mayor o menor grado, nos demuestran que las personas están llegando a su límite y que la democracia más que nunca, se encuentra en tela de discusión y análisis.

Lo sucedido en Sinaloa, México nos muestra a un estado central debilitado y el nacimiento de feudalismos modernos. Cosa que hasta hace poco veíamos como imposible puesto que la tendencia mundial es globalista. Y con esto no quiero decir que estoy a favor de los carteles de drogas, simplemente estoy analizando lo que estamos viendo suceder a nuestro alrededor. También considero que este tipo de acontecimientos le da más fuerza al discurso del presidente estadounidense, Donald Trump.

Y por ello estoy segura de que muchos buscamos comprender lo que estamos viviendo, ¿qué está sucediendo y por qué? Pero hoy en día es muy difícil mantener un debate o una discusión sensata y sin agresiones, con personas que piensan y ven el mundo de forma diferente a nosotros.

Precisamente por eso me hicieron eco las palabras del filósofo estadounidense, Michael Sandel, con quien no comulgo en muchas cosas, pero hoy no puedo dejar de darle la razón.

«Vivimos en una época polarizada donde parece que hay muy poca base para una política del bien común. Y una de las características más perjudiciales de la polarización es que la gente solo escucha opiniones que refuerzan lo que ya cree. La filosofía nos insta a reflexionar de forma crítica sobre nuestras propias creencias y convicciones. Y nosotros, como individuos, somos así, intentamos descubrir cuáles son nuestras propias creencias. También es cierto que nosotros como ciudadanos a menudo no estamos de acuerdo con la definición de “bien común”. Que no estamos de acuerdo con una u otra política. La filosofía examina las premisas fundamentales sobre el bien y el mal, sobre lo que es justo e injusto, sobre qué significa vivir bien. Tenemos que enseñar el arte del debate político, incluyendo el arte de escuchar, que es una actividad cívica muy importante. El arte de escuchar, no solo oír lo que otras personas tienen que decir sino entender las razones y principios detrás de sus opiniones, sobre todo aquellas con las que no estamos de acuerdo…». —Michael Sandel para “Aprendemos juntos” de BBVA.

Analicemos la idea central de Sandel en esta entrevista: «…una de las características más perjudiciales de la polarización es que la gente solo escucha opiniones que refuerzan lo que ya cree…». ¿No es esto el peor mal de nuestros días? Ya no se incentiva la discusión de ideas contrarias, al grado extremo que en Universidades alrededor del mundo se le cierran las puertas a personas que opinan distinto puesto que “incomoda” a muchos, ¡¿No es esa la idea?! Si algo no nos incomoda, no nos hace pensar, analizar, sopesar. Solo de esta forma podemos llegar a afianzar nuestras ideas o a rechazarlas por completo. Y esto no es exclusivo a las universidades, lo vemos a diario en los medios de comunicación que no buscan un balance objetivo y por supuesto en las redes sociales.

Es imposible que comprendamos lo que está sucediendo en el mundo si solo escuchamos lo que queremos oír. Les pido que por favor regresen y lean nuevamente el extracto de las palabras de Sandel. Tenemos que incentivar el debate político y acabar con la maldición de la corrección política que es muy responsable de esto. ¡Dejemos de escuchar sólo a quien nos da la razón!

TEXTO PARA COLUMNISTA

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Carmina Valdizán

Abogada y analista guatemalteca, presentadora de televisión y escritora.

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