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¡Viva Arévalo! ¿Renacerá por fin la República de Guatemala?

Sueños…

La farándula política

El espectáculo cómico más acongojante del mundo fue protagonizado por los poderes del Estado guatemalteco. El Ministerio Público y la Fiscalía del Estado dieron la batalla más incendiaria, durante siete largos meses, tratando de subvertir el resultado electoral que dio como ganador a Semilla y su candidato Arévalo. En las primeras horas del sábado la presidencia del Congreso y sus más cercanos diputados, todos con la mira de evitar la toma de posesión del ungido, se enfrascaron en un sainete incomparablemente representativo de la política chapina.

Ya el domingo, la constitución afirma que la banda presidencial debe ser entregada por el presidente del Congreso como límite a las 16:00 horas. Sin embargo, la mojiganga duró todo el día, con vuelo de helicópteros y aviones de combate de la fuerza aérea de Guatemala incluido. El sábado los diputados de semilla, 23 de 160, fueron desaparecidos y su partido anulado, dejándolos simplemente como independientes, es decir, que no podían acceder ni a puestos en la directiva ni a conformar comisiones. Luego, los diputados salientes conformaron una nueva comisión de “acreditación”, que perseguía determinar quienes eran diputados y quienes no, pasando por sobre las siempre cuestionadas votaciones de diputados en Guatemala.

Luego de 9 horas de acecho, trompadas, discusiones, gritos, algarabías y negociaciones se llegó a lo increíble, asumieron los nuevos diputados y la gran sorpresa, el partido Semilla no solo logró su reconocimiento como partido, sino que, además, se quedó con la presidencia del congreso. Solo son 23 diputados lograron que su candidato ganara con 92 votos en contra de la alianza más férrea de extrema derecha de Zury Ríos y Alejandro Giammattei. Así terminó la angustia, con mucho retraso.  Hoy, al inicio del 15 de enero, el nuevo presidente pudo ser juramentado por el nuevo presidente del congreso. Habemus presidente electo claman las multitudes en las calles.

¿Qué pasará en los primeros 100 días de gobierno?

Primero, el partido Semilla es minoritario que cuenta con el respaldo de importantes sectores corporativos de la sociedad civil. Obtuvo el control de dos de los poderes del Estado: el ejecutivo y el legislativo. El ejército no se sabe como se comportará ante eventuales reformas estructurales que necesita este país para ser una república y que pueden afectar prebendas del mismo ejército, de sus aliados empresariales y grupos corporativos organizados alrededor del gasto público. Queda en pie el MP y la fiscalía, detendrán su accionar o continuarán su resistencia para frenar la gobernabilidad del nuevo presidente. La nueva presidencia optará por la confrontación o la negociación con el poder judicial. ¿Qué harán los grupos narcos y sus aliados para evitar una bukelización de la lucha antidrogas y anticorrupción?

La República Democrática

En fin, el panorama luce lleno de expectativas sobre el cambio hacia una república democrática que abra paso al fortalecimiento de las naciones indígenas y grupos étnicos minoritarios, que invierta en educación para todo el pueblo y naciones de Guatemala, que de cabida a las demandas de salud, mejores salarios y equidad en el ingreso para toda la población, que se respeten las ruinas y leyendas de culturas ancestrales, que se dedique un fuerte componente del territorio a proteger las especies animales y vegetales en peligro de extinción, que los poderes del Estado sirvan a la población en forma eficiente y competitiva, que se extinga la corrupción y que se fortalezcan los valores de paz, consenso, que los guatemaltecos, por fin, dejen de luchar a muerte por banales discrepancias ideológicos. En resumen, que se inicie la construcción de una república democrática liberal (respeto a los derechos de organización, protesta, conocimiento, libertad de pensamiento, libertad política); con los poderes del Estado que no generen concentración del ingreso, que sirvan al país y no al revés.

¿Qué promete el nuevo gobierno y qué podrá hacer?

Por lo sucedido este fin de semana se puede sacar la conclusión de que el nuevo gobierno cuenta con importantes fuerzas que lo apoyan, tanto nacional como internacionalmente. Que los intentos de boicot y supresión del resultado electoral fracasaran nos indican que las reformas para construir una sociedad capitalista moderna tienen atajos bien pertrechados para intentar las reformas necesarias para que todos los individuos tengan derecho a una vida mejor. Lo que fortalece a los mercados y la competencia. Las tendencias del mundo indican que el gobierno de Arévalo puede generar las reformas económicas, políticas, sociales y ambientales que pongan a Guatemala a competir con Costa Rica y Panamá en indicadores de desarrollo más elevados.

Si queremos una Guatemala mejor, no podemos olvidar que las etapas del desarrollo no se pueden saltar. Que para alcanzar el desarrollo que tienen Chile, Uruguay y Costa Rica ellos nos ponen ante el espejo de nuestro porvenir. Por supuesto las fuerzas conservadoras obnubiladas por sus visiones ideológicas de hace 60 años pueden intentar socavar el proceso y pueden derrumbarlo, para dejar a este país de nuevo en la oscuridad del túnel.

¿Qué prometió Bernardo Arévalo al tomar posesión?

“En este día trascendental, avanzamos por el camino que muchos hemos labrado con esfuerzo, marcando un hito significativo gracias al ejercicio democrático.”

Un buen reconocimiento. La democracia electoral es el mejor sistema que el ser humano a preparado para la convivencia en paz y armonía de millones de seres humanos distintos por raza, recursos económicos, oportunidades y casualidades.

“Me llena de profundo honor asumir esta alta responsabilidad, evidenciando que nuestra democracia tiene la fortaleza necesaria para resistir y que, mediante la unidad y la confianza, podemos transformar el panorama político en Guatemala.”

Es positivo que un líder se comprometa y asuma la responsabilidad de ayudar en la construcción de la democracia. Sin lugar a duda, será complejo negociar el conjunto de problemas estructurales, no solo del pasado ni del presente, que Guatemala tiene pendientes. El respeto al individuo, la no discriminación étnica, de género, ni de posición social. La protección de la naturaleza, evitar la destrucción de las especies y la naturaleza por medio de grandes latifundios que destruyen la tierra y las especies, mejorar la calidad de la educación y la salud.

“…refleja la fe que las amplias mayorías de nuestro país tienen en nuestra capacidad para superar desafíos y avanzar hacia un futuro más prometedor.”

Guatemala sufre un rezago en los indicadores de desarrollo humano y protección del ambiente, necesita generar consensos entre todos los adversarios y enemigos jurados para que empiece un cambio cultural que permita el disenso y el progreso.

“También expreso mi profundo agradecimiento por la solidaridad y respaldo de las naciones hermanas que nos acompañan en este significativo avance. Su apoyo ha sido fundamental para el éxito de los esfuerzos emprendidos por la sociedad guatemalteca en defensa de sus instituciones democráticas y la preservación del Estado de Derecho. La colaboración internacional ha fortalecido nuestro camino hacia adelante, destacando la protección y promoción de los valores fundamentales que sustentan la democracia.”

Aquí surgen dudas. Efectivamente, cuál es el proyecto que las naciones “amigas” pretenden. Fortalecer una república o generar únicamente estabilidad para satisfacer las necesidades de las empresas, los bancos y los financieros transnacionales. El Estado de derecho es una consigna burguesa sin contenido. Los Estados capitalistas generan beneficios, privilegios, para minorías y grupos corporativos de poder para mantener la estabilidad del sistema, que mantiene a las mayorías en la pobreza, la ignorancia y hasta la desnutrición. No queremos defender el Estado de derecho, queremos un Estado de derechos para la mayoría de la población, mujeres, jóvenes, indígenas, negros, garífunas…

“Durante estos últimos meses, nos hemos enfrentado a complejas tensiones y desafíos que llevaron a muchos a creer que estábamos destinados a un retroceso autoritario. Para miles de personas, estos meses sugirieron el resurgimiento de la dictadura en Guatemala.”

Las complejas tensiones y desafíos continúan en Guatemala, fue una sorpresa que Semilla quedara segundo en la primera vuelta, solo la resistencia popular pudo evitar que se eliminara este resultado, y la segunda vuelta aumento el apoyo a Semilla pero no es un apoyo total del pueblo, fue un 26.1% del total de electores. Es decir un 73.9% no respaldaron a Semilla, por supuesto, tampoco lo objetaron. El poder, en una democracia, se dirime por la cantidad de votantes efectivos. Y Semilla ganó. Y, esas es su tarea histórica gobernar en forma eficiente y competitiva para ganarse el reconocimiento de la inmensa mayoría. Y por fin, dejar atrás la dictadura militar-empresarial-anticomunista de los gobiernos desde 1954. Los tratados de paz solamente fueron la declaración de derrota el proyecto revolucionario estilo cubano, y los firmantes simplemente firmaron reconociendo el triunfo del ejército, dejando sin respuesta el dolor de los familiares de los mártires que creyeron en la consigna de “patria libre…” o puestos en el gobierno o en las embajadas del mundo. Hoy, muchos sueñan con recuperar el proyecto de construir una república basada en el consenso y no en la amenaza de las armas, el terror y las amenazas.

“…el pueblo de Guatemala ha demostrado su sabiduría, e instituciones fundamentales como el Tribunal Supremo Electoral y la Corte de Constitucionalidad han protegido el deseo soberano de los guatemaltecos de vivir en democracia.”

Esto es central para el resultado final del proceso electoral, en medio de la batalla, el voto de la mayoría por Semilla en la segunda vuelta y la solidez intelectual y profesional de la CC y el TSE fueron los baluartes del resultado final. Ahora se abre la etapa de gobernar, el pueblo espera resultados positivos para el empleo, el consumo, el trabajo y la vida. Sin embargo, tanto el poder legislativo como el poder judicial permanecen en manos de los golpistas, la batalla recién empieza. Será un escenario digno de ser vivido.

“Nunca más el autoritarismo. Jamás permitiremos que la violencia sea empleada como medio para promover agendas políticas o preservar privilegios. No toleraremos la intolerancia y la arbitrariedad. No permitiremos que nuestras instituciones se dobleguen ante la corrupción y la impunidad.”

La primera frase, contra el autoritarismo es un deseo de todos los demócratas. Hacer posible este deseo será el reto mayor. Ya que las instituciones y el sector financiero y bancario tienen lazos con los sectores de la corrupción enfrentar estos poderes no será fácil.

“Es gracias a los cuatro pueblos, de quienes no dejo de aprender y valorar diariamente, consciente de las deudas históricas que debemos resolver. Gracias a todas y todos los que eligieron hacer que Guatemala cambie.”

Esta frase está llena de dudas y tendencias. En Guatemala no hay solo cuatro pueblos, las naciones indígenas son como 24, y muchas otras se extinguieron en los últimos 80 años. Como incorporar a estas naciones sin autoritarismo, como permitir que las pequeñas naciones no sean avasalladas por otras más grandes o más expertas en política. Hasta aquí el presidente no las nombra, dejando el espacio abierto a las luchas internas y externas. Herederos de los mayas no existen, los mayas desaparecieron y nadie sabe a cabalidad que fue de ellos. Los nuevos pueblos que fueron encontrados y aniquilados por la barbarie europea si existen y tienen derecho a conformar sus propios Estados. Ahora que ellos están adquiriendo consciencia la negociación de su conformación, organización y representación política será compleja.

La unidad para no retroceder

“Para honrar nuestro pasado, apreciar nuestros logros y propulsar el progreso de nuestro país, es imperativo cultivar la unidad y la armonía.”

La unidad nacional es el sueño de cualquier pueblo que quiera ser independiente y soberano, que quiera conformar un Estado propio. En Guatemala la unidad nacional no es posible, pues existen más de 25 naciones. Como salir de este embrollo, eliminando las naciones indígenas y conformando una nación de ladinos o criollos; fortaleciendo la unidad de cada nación indígena y que puedan conformar su propio Estado (la utopía); cooptando todas las naciones en un Estado multiétnico. Todos estos temas apenas aparecen en el horizonte pero serán la fuente de todo futuro progreso social en Guatemala. Ojalá las soluciones generen paz y armonía, y no confrontación y atraso.

“Al pueblo de Guatemala, a su liderazgo político, a sus líderes sociales y ancestrales, así como a sus líderes profesionales y empresariales, les hago una sincera invitación a unirnos. Con valentía, abracemos nuestras diferencias y reconozcamos la riqueza que estas aportan a nuestra sociedad. Es hora de emprender un camino de unidad, diálogo y paz.”

Guatemala es conocido como uno de los países más atrasados del mundo. Como lo menciona un destacado comentarista en el último gobierno la desnutrición aumentó en un 50%, el desempleo abarcó a más de 60 mil personas, se entrega un país destruido, sin buenas carreteras, con escuelas y hospitales destruidos, con la violencia, extorsión y asesinatos peor que nunca.

Es decir, para cualquier gobierno honrado y patriótico el país “no sólo padece los males que entraña el desarrollo de la producción capitalista, sino también los que supone su falta de desarrollo.” Como un país que se diseñó como un Estado semifeudal, desde 1820, lo agobian no solo las “miserias modernas”, sino también las miserias heredadas de la colonia, los mal llamados próceres fueron incapaces de redactar y construir una república liberal. En su lugar tomaron el ejemplo de sus predecesores y siguieron la explotación ruda de indígenas en grandes plantaciones de tierra, y la posibilidad de crear una república desde Chiapas, Tabasco, hasta el golfo de Darién se les escurrió entre las manos. Quedando finalmente con una décima del territorio, pero con fincas y violencia armada sobre la población indígena que les han dado para presumir de riquezas sin contenido. Generando relaciones políticas y sociales anacrónicas. Este es el gran reto del Estado chapín, poner las bases para modernizar las relaciones capitalistas e iniciar el progreso social. Ojalá que remonte su vuelo.

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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