OpiniónColumnas

El empleo en Centroamérica

Sueños…

Guatemala tiene uno de los peores indicadores de productividad del mundo. En el siguiente gráfico observamos que el aporte de la hora trabajada es de las más bajas de la región. ¿Cómo podrá salir este país de indicadores tan negativos comparada con el mundo?, ¿qué hacer para poner a este país en lugares de respeto en el planeta?

image 11
El empleo en Centroamérica 7

La calidad del trabajo es una fuente de estabilidad, productividad y convivencia tranquila en la base de los países. Cuando la calidad del trabajo no responde a los avances de la ciencia, la tecnología y la democracia en los países más avanzados, los países que quedan rezagados están al borde de los vaivenes y las tristezas más grandes. Y se debaten en inútiles confrontaciones de izquierda y derecha. Y pareciera, según los últimos resultados en los países líderes de Europa, que el atraso avanza en todo el mundo, rompiendo los sueños de un progreso constante en las conformaciones sociales de este mundo.

En el siguiente gráfico se confirma la baja productividad chapina. ¿Tendrá futuro optimista, o seguirá en la senda de los que sobreviven con pura propaganda de inmortales?

image 12
El empleo en Centroamérica 8

No se puede olvidar que la naturaleza es la fuente de todos los recursos y de la vida que disfrutamos en este que fue un pequeño paraíso en el universo. Para que la sociedad avance no se puede olvidar que el trabajo es la fuente de los valores de uso y valores de cambio. Que por lo tanto la vida y la felicidad en el planeta y en cada rincón del mundo depende de dos factores: preservación de la naturaleza y mejora en la calidad de vida de todos los seres humanos que habiten estos rincones.

Aunque lo olvidemos, la naturaleza y su protección son lo esencial. Ya que el trabajo y el cerebro humano, con ser el resultado superior de la evolución natural no son más que eso, una manifestación de una fuerza natural, de la fuerza de trabajo del ser humano. Producto de la naturaleza son también las máquinas, instrumentos, tecnologías y métodos productivos.

Después de 2 millones de años, hará uno 70 mil años apenas empezó la revolución cognitiva, los homínidos comenzaron el lenguaje, y aún más cerca, 12 mil años empezó la revolución agrícola, el sapiens aprendió a plantar y cuidar las cosechas, se inición la domesticación de plantas y animales; el humano empezó con los asentamientos permanentes, con lo que su dominio sobre la naturaleza se hizo inevitable.

Aquí se explica que nosotros, los humanos, autoproclamados sapiens, en medio de la abundancia vivamos con miedo, terror, odios y desengaños. Es que, al volvernos sedentarios, decidimos volvernos propietarios de la Tierra y de toda la creación. Podemos usar y destruir bosques, caballos, vacas, toros, lobos, tigres, flores, todo con el fin de lograr nuestro bienestar. Aunque por más destrucción y mejoras tecnológicas tengamos, nunca nos damos por satisfechos.

Por esa razón Estados Unidos despegó tan rápido, al generar una idea de propiedad más extendida, no monopolista como en América latina, generó productividad, mejoras en el nivel de vida por el trabajo y mayor equidad en el ingreso con la existencia de millones de pequeños propietarios. Pues es obvio que el que no dispone de más propiedad que su fuerza de trabajo, tiene que ser, necesariamente, en todo estado social y de civilización, dependiente de aquellos que se adueñan de una mayor cantidad de tierra y de recursos productivos. La solución no es eliminar empresarios del campo, sino incrementar su número y capacidad de amar a la naturaleza.

Aquí traemos a cuento los datos del Programa del estado de la nación, de Costa Rica. De 39 millones de personas mayores de 15 años que forman parte de la población económicamente activa (PEA) en el año 2022, la mitad eran guatemaltecos (el 30%) y dominicanos (20%). Honduras y El Salvador, juntos, concentraban el 30%, mientras que costarricenses y panameños apenas llegaban, juntos, a 10% del total.

Esa misma PEA tiene una estructura de mucho rezago. Solamente el 60% de los empleos de la región eran asalariados en el año 2016, lo que significa empleos con pocas prestaciones sociales, baja productividad y con pocos derechos democráticos. Aunque Panamá y Costa Rica tienen las menores poblaciones de trabajadores, son los países un poco más avanzados en su estructura laboral. En Honduras solo el 48% es asalariado, mientras que en Costa Rica el 76%

Posterior a la pandemia de Covid, la situación de los trabajadores solo podía empeorar en países que no tienen, en su mayoría repúblicas democráticas. En el 2022, la cosa se puso oscura, solo el 58% eran asalariados. En el otro lado del mismo sistema negativo, aumentó el peso relativo de los trabajos por cuenta propia o independientes, o trabajo informal. Sin educación, sin derechos, sin protección, sin pensión por vejez o invalidez. En Guatemala y Panamá, de tener una cuarta parte en empleo informal a tener la tercera parte.

image 13
El empleo en Centroamérica 9

De acuerdo con la siguiente tabla, pocos países avanzan en orientar su trabajo hacia la industria, la tecnología y las comunicaciones. Guatemala y Honduras muestran el mayor atraso, pues sus principales fuentes de trabajo son servicios domésticos y agricultura, que en general contratan a bajos salarios, con poca educación y sin derechos laborales.

image 14
El empleo en Centroamérica 10

¿Qué hacer?

Para que los países de la región salgan de esos caminos sin futuro, la intelectualidad, las burocracias, los empresarios y los políticos debieran establecer una estrategia de unidad del Estado, con medidas y objetivos que permitan mejorar el lugar de estos países en el mundo, y alcanzar, por lo menos a Costa Rica y Panamá.

Se necesita una reforma educativa integral que permita que el 10% del PIB se presupueste para educación primaria y secundaria, y que se haga una reforma educativa convirtiendo el 60% de los colegios de secundaria en colegios técnico-profesionales que privilegien la formación en inteligencia artificial, formación en inglés avanzado, telecomunicaciones, informática, ingenierías y ciencias físicas.

Los intelectuales de los países menos desarrollados de Centroamérica, del sur de México a Nicaragua, tienen que dejar de jugar a las confrontaciones de ideologías obsoletas y ponerse a trabajar en un proyecto de unidad que permita tener objetivos únicos y de nueva generación para todos en cada país.

Area de Opinión
Libre emisión del pensamiento.

Le invitamos a leer más del autor:

Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

Avatar de Cristobal Pérez-Jerez