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Kakistocracia

Reflexiones

“Los azotes físicos y las calamidades de la naturaleza humana hicieron necesaria la sociedad. La sociedad se agregó a los desastres de la naturaleza. Los inconvenientes de la sociedad hicieron necesario al Gobierno, y el Gobierno se agregó a los desastres”. 
Nicolás Sebastien Roch

En Guatemala, luego de las ultimas alegres elecciones generales, (presidencia, diputaciones y corporaciones municipales) que se realizaron en el 2023 cumpliendo así con las elementales reglas de una república y con lo estipulado en la Constitución Política, se dieron una serie de acontecimientos, que presagiaron nubarrones para los cuatro años de gestión gubernamental. 

El proceso electoral fue atípico, hubo señalamientos de campaña anticipada, se negó la participación a determinados actores políticos, se judicializó el proceso establecido en la Ley Electoral y de Partidos Políticos, se generó incertidumbre a partir de decisiones tomadas por los magistrados electorales y como guinda al pastel hubo señalamientos de fraude.

Una singladura procelosa para un país tan castigado por la incapacidad, la corrupción, la impunidad, la falta de idoneidad y honradez de los funcionarios de gobiernos que se han sucedido a lo largo de este siglo XXI. Difícil fue la toma de posesión del actual gobierno, acto que tuvo inicio en la madrugada del quince de enero de 2024. Calificado como sui generis.

Como es natural en el país, se brindó el beneficio de la duda y se dio el famoso compás de espera de los primeros cien días al nuevo gobierno. Los guatemaltecos se prepararon emocionalmente para dos posibles escenarios: 1) la admiración, el éxito, la esperanza; 2) la frustración, el fracaso, la desilusión.

Dice el viejo y conocido refrán: «así como es el principio, será el final», sugiere que las acciones y decisiones que se toman en el inicio de una situación o etapa de la vida, en este caso en la vida política nacional, tendrán un impacto significativo en su conclusión. Como ya es costumbre este gobierno no fue la excepción a la regla. Ha sido un fracaso total en la gestión gubernamental.

En Guatemala persiste la kakistrocracia. Este es un término que proviene del griego «kakistos», que significa «el peor», y «kratos«, que se refiere al poder o gobierno. Por lo tanto, una kakistocracia es un sistema de gobierno en el que el poder es ejercido por los peores o menos cualificados, ya sea en términos de ética, competencia o experiencia. Este concepto se ha utilizado para describir diversas situaciones políticas a lo largo de la historia, donde la incompetencia y la corrupción predominan en los niveles más altos del gobierno. INEAF Business School (2025).

La gestión de Bernardo Arévalo se ha caracterizado por tener a funcionarios sin liderazgo, sin la experiencia necesaria para gobernar, evidenciado lo anterior, por la ambivalencia en la toma de decisiones, que por lo general no son informadas, por la falta de capacidad en la ejecución del presupuesto, y la falta de conocimiento de las áreas sustantivas como la salud, la educación, la infraestructura, la seguridad y la economía.

En esta sinapsis de términos griegos, Aristóteles decía que la democracia era el gobierno de los no educados, de aquellos a los que les faltaba educación, cultura y virtud, de aquellos que son presa fácil para los demagogos. Y, consideraba demagogos a los que avivaban las emociones y no apelaban a la argumentación racional en sus discursos, caso concreto el de Bernardo Arévalo que ofreció lo que no podía cumplir. En su defecto, Aristóteles proponía la república, como un gobierno en el que se aplicase una democracia moderada, bajo el imperio de la ley. Este gobierno ha utilizado la ley para esconder su ineptitud.

Escudarse en el apoyo de grupos de presión para alcanzar el poder, es propio de un gobierno irreflexivo, que acude a las emociones de la población, que es víctima de las circunstancias del momento, es ruin, según el criterio aristotélico.

Cuando actores políticos como el Movimiento Semilla, (sin cuadros tecnócratas), pero henchidos de soberbia (no capacidad), logran llegar al poder, erosionan las instituciones de gobierno a tal grado que las vuelven ineficientes, ineficaces y con mucha opacidad, alteran la rendición de cuentas y utilizan la propaganda para ocultar su frenesí de torpeza gubernamental, en detrimento del bien común.

En consecuencia, la kakistocracia, resulta en un aumento de la brecha de desigualdad social, en una disminución de la movilidad social, a mediano y largo plazo, debido a que dañan la cultura política que se traducen en la pérdida de confianza y credibilidad de la ciudadanía hacia los partidos políticos y el proceso electoral.

En este mare magnum, la educación juega un papel fundamental como contrapeso a la kakistocracia. Es preciso que se tome con responsabilidad por parte de los docentes, la formación ciudadana como un eje transversal en el proceso de enseñanza-aprendizaje, esto llevaría a los guatemaltecos a elegir lideres capaces, idóneos y honrados como lo preceptúa el artículo 113 de la Constitución Política, lo que redundaría en instituciones gubernamentales democráticas, efectivas y transparentes. Libres de la kakistocracia.

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