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ISRAEL CONTRA IRÁN, UNA CUESTION DE SUPERVIVENCIA

Quod Pertinet

Nada como las más recientes, y fracasadas, “iniciativas” sociales promovidas por la criminal izquierda de todo el planeta, para legitimar el justificado proceder de Israel, el pueblo de Dios, contra su declarado enemigo, el misógino, pedófilo y terrorista régimen de Irán. Aunque algunas veces consideradas como odiosas, las comparaciones tienden a ser necesarias en casos como este donde la razón y el sentido común son los más grandes ausentes. Con la convicción que no existe argumento más sólido ni objetivo que aquel soportado en certezas históricas, someto a consideración del lector el parangón que líneas adelante haré entre el infame y desde 1807 abolido comercio de esclavos, con los actos de genocidio cometidos contra el pueblo de Israel a partir de 1933.  

Mucho se viene cacareando que inexistentes herederos de víctimas de la esclavitud de hace cinco siglos, que se autoproclaman de origen africano por el solo hecho de tener elevados niveles de melanina, deben ser “reparados” por los inexistentes herederos de comerciantes y de esclavistas africanos de hace 500 años a quienes se nos considera como tales por el solo hecho de tener bajos niveles de melatonina. Esta pretensión de “reparación” es una ofensa a la inteligencia. Al mismo tiempo y desde la misma orilla ideológica de izquierda, mucho se viene atacando el legítimo derecho que justificadamente está ejerciendo el valiente y brillante pueblo de Israel a librar una guerra a muerte contra sus radicales, ignorantes e improductivos enemigos declarados. Este legítimo derecho a la supervivencia y su resultante efectivo ejercicio es posible gracias a la inteligencia.

Un par de datos acerca del infame comercio intercontinental de esclavos, que afortunadamente resultó siendo abolido en 1807, datos que estimo relevantes para lo aquí comparado, así como la información que considero equivalente con respecto los recientes actos de genocidio cometidos contra el pueblo judío a partir de 1933, son los siguientes. Primero, la esclavitud y el comercio de esclavos existía en el continente africano con mucha antelación a la llegada de los europeos. La infame práctica de hacer negocio con las vidas de sus semejantes tiene raíces profundas en este continente poblado mayoritariamente por negros. 

Previo al Siglo XV las sociedades africanas manejaban sistemas de esclavitud, y entre las diferentes regiones del continente africano se comerciaba con esclavos. Incluso entre los propios africanos “exportaban” a algunos de sus semejantes a los mercados de oriente medio. En conclusión, eran los mismos líderes y comerciantes africanos, también con altos niveles de melatonina, quienes ofrecían en venta a algunos de sus hermanos continentales; Generalmente se trató de sujetos cazados, capturados o sustraídos de manera violenta y contra su voluntad de comunidades cautivas a raíz de guerras, de raptos o por el pago de “deudas”. En contraprestación por la entrega de centenares de algunos de sus hermanos de todas las edades y condiciones, en cada transacción los despiadados mercaderes africanos recibían artículos tales como alcohol, armas y textiles.  

En lo que respecta al pueblo judío, se estima que todos fueron esclavos del pueblo egipcio durante 430 años, y que dicho período de esclavitud inició en el siglo XVII previo a la era cristiana. Aunque la sociedad israelita jamás ha permitido ni permitirá la dominación total de un ser humano sobre otro, si tenía por práctica lo que ahora se conoce como la servidumbre por contrato. 

El segundo de los datos que abordaré con respecto al infame comercio intercontinental de esclavos y que estimo comparable con los recientes actos de genocidio cometidos contra el pueblo judío a partir de 1933, tiene que ver con lo que claramente muestran los siempre fríos e inobjetables números. Para inicios del Siglo XV es un hecho que en el continente africano existían importantes y muy poderosos reinos e imperios, es decir, no se trataba de un territorio atrasado, olvidado ni completamente salvaje e indefenso. El poderoso reino de Etiopía, así como los influyentes imperios de Benín, de Malí y de Songhai tenían desarrollados e implementados unos patrones de asentamiento y unas dinámicas demográficas que incluían prácticas como la esclavitud. Aunque no es posible determinar con precisión cuántos habitantes tenía el continente africano a comienzos del Siglo XV, existe consenso entre historiadores para estimar que su población podía alcanzar los 60 millones. 

También hay coincidencia entre expertos e historiadores en cuanto a que alrededor de 12.5 millones de seres humanos de origen africano hicieron parte del macabro comercio transcontinental de esclavos que duró poco menos de cuatrocientos (400) años. Por lo tanto, y sin tener en consideración los nacimientos que hubo en el continente africano durante los 4 siglos que duró el comercio de esclavos, podría decirse que el 21% de la población del continente africano fue víctima de vivir en esclavitud. Para efectos del ejercicio aquí planteado, puede entonces inferirse que cada año durante esos 4 siglos, aproximadamente 31,250 seres humanos de origen africano fueron víctimas de esclavitud. Lo anterior equivale a que cada mes aproximadamente 2,604 seres humanos perdían su derecho a vivir en libertad para seguir viviendo pero como esclavos. No eran asesinados, quedaban sometidos a vivir en infame esclavitud. Vivieron en esclavitud, ellos y sus descendientes, hasta que esta inhumana práctica fue abolida por completo.  

Ahora veamos los números para los crímenes de genocidio cometidos contra el pueblo de Israel durante los últimos 90 años. A diferencia de lo sucedido con el macabro comercio intercontinental de esclavos donde la vida de la víctima tenía un valor para sus victimarios, para el caso de los declarados enemigos de los judíos, sus vidas no tienen valor alguno ni merecen respeto de ningún tipo. En la Alemania Nacionalsocialista Obrera de 1933 fue donde se puso la piedra fundacional del primer Holocausto del que ha sido víctima el pueblo de Israel; Fue a partir de este año cuando el pueblo de Israel empezó a ser discriminado, perseguido y asaltado por el hecho de ser personas prósperas, brillantes, exitosas, influyentes, capaces, trabajadoras y determinadas. Entre 1941 y hasta 1945, toda la Alemania Nacionalsocialista Obrera, aprovechando la indiferencia y desinterés de toda comunidad internacional, planeó y ejecutó a fondo el Holocausto mediante lo que fue denominado “Endlösung der Judenfrage“ (la solución final al problema judío).

Para vergüenza de la humanidad y tragedia para el pueblo de Israel, desde 1933 y hasta enero de 1942 la Alemania Nacionalsocialista Obrera planeó e implementó una atroz estrategia para tratar de exterminar a todos los judíos de Europa, sin que a nadie importara. Afortunadamente para el pueblo de Israel, la infinita codicia y el delirante desenfreno criminal de la Alemania Nacionalsocialista Obrera fue tal que una vez sometida Europa, con excepción de Inglaterra, y cuando estuvo cerca de someter a su genocida voluntad también a la debilitada potencia comunista conocida como la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), ahí si se dispararon las alarmas entre las naciones del planeta y decidieron hacer un frente común contra la criminal Alemania Nacionalsocialista Obrera. En el mes de enero de 1942 se creó y puso a andar la Alianza de las Naciones Unidas para enfrentar al enemigo común en que se había convertido la Alemania Nacionalsocialista Obrera. Esta alianza no fue creada para salvar al pueblo de Israel del genocidio del que estaba siendo víctima por parte de Alemania, no, fue creada porque ya esas 26 naciones estaban siendo atacadas por Alemania y temían padecer igual suerte a aquella del pueblo de Israel.  

Desde 1933 y hasta 1945, incluso durante los tres (3) años posteriores a la creación y puesta en marcha de la Alianza de las Naciones Unidas contra la Alemania Nacionalsocialista Obrera, el pueblo de Israel en Europa fue sistemática e intencionalmente asesinado a los ojos de todo el planeta mediante políticas de segregación, aislamiento y privación de los derechos humanos básicos que resultaron en su muerte por inanición, enfermedad, palizas públicas, fusilamientos individuales y masivos, agotamiento, y envenenamientos masivos en cámaras de gas. Estas atrocidades también tienen números. En total, la Alemania Nacionalsocialista Obrera, con la ayuda y colaboración de sus cómplices y aliados, después de esclavizarles y tratar de asesinarles por inanición, agotamiento y enfermedad, exterminaron en un período no superior a los doce (12) años, a dos terceras partes (el 66%) de los 9 millones de judíos que existían en Europa, es decir, a 6 millones de miembros del pueblo de Israel. 

Siendo más específicos, los números del primer genocidio cometido contra el pueblo de Israel por una nación que jamás los declaró públicamente como sus enemigos pero que quiso exterminarles por completo apelando a unos niveles de bestialidad y de ferocidad jamás vistos, son los siguientes: 500,000 seres humanos víctimas de asesinato cada año única y exclusivamente por su condición étnica, 16 veces más que la cantidad de víctimas que cada año arrojó del comercio intercontinental de esclavos del que eran víctimas algunos nativos del continente africano… 41,667 miembros del pueblo de Israel fueron sistemáticamente asesinados cada mes durante 12 años sin que a nadie importase… La vida de 1,389 personas, todas inocentes, indefensas y desarmadas, fueron terminadas cada día durante 12 años porque eran naturales del pueblo de Israel, y a nadie importó…

Recientemente, el fatídico día sábado 07 de octubre del 2023, el régimen islamista de Irán, declarado enemigo a muerte del pueblo de Israel desde 1979, ejecutó un segundo genocidio contra este grupo étnico, cometió la que sería una segunda ola de atrocidades genocidas que los ya bien preparados y armados judíos lograron limitar a poco menos de 24 horas. No obstante y su poca duración gracias a la rápida acción de las Fuerzas de Seguridad del pueblo de Israel, el saldo fue trágico y superó en su promedio diario al del padecido hace poco menos de 80 años: 1,400 asesinatos, 7,500 heridos, y 251 miembros del pueblo de Israel tomados como rehenes. ¿Recuerda el lector el número de seres humanos con elevados niveles de melatonina que cada mes perdían su derecho a vivir en libertad como resultado del comercio transcontinental de esclavos? Eran 2,604 cada 30 días, es decir 87 por día, lo que equivale a 4 por hora… El pasado 07 de octubre del 2023, en un solo día fueron asesinados 1,400 miembros del pueblo de Israel tras ser invadida su nación… Pero mucho hay de los indefensos y desprotegidos hijos de Israel de hace 90 años, al estado soberano, poderoso, próspero y bien preparado actual. Y sus enemigos lo seguirán pagando caro.               

Considerando todo lo anterior, me permito llegar a las siguientes conclusiones, inicialmente con respecto a la tal “reparación” que actualmente exigen delirantes ciudadanos con altos niveles de melatonina, por la atroz esclavitud de la que fueron víctimas hace siglos otros ciudadanos con altos niveles de melatonina. Los primeros a los que este poco destacado segmento de la población deben exigir “reparación” por una esclavitud no padecida, es a sus antepasados africanos que cazaban a sus hermanos africanos para esclavizarlos, así como para venderlos, inicialmente y antes de la llegada de los europeos, a los comerciantes de naciones de oriente medio… Véanlo desde la conveniencia netamente económica: De Oriente Medio hacen parte naciones muy prósperas gracias a sus yacimientos petroleros, de manera que empiecen por ahí, delirantes reclamantes de indemnización por unos perjuicios jamás padecidos, exíjanle reparación a los musulmanes, a los árabes y a los islamistas. En caso de no lograrlo, entonces procuren seguir el ejemplo del pueblo de Israel, este si una verdadera víctima de atrocidades, que en vez de ahogarse en inútiles reclamaciones ni exigir a otros lo que cada uno debe proveerse incluso como etnia y/o grupo social, decidió convertirse en potencia científica, económica y militar. 

En lo que al pueblo de Israel respecta, más que una conclusión es un hecho que a nadie nunca importó ni importará que al en ese entonces indefenso y desarmado pueblo de Israel lo habría podido extinguir la Alemania Nacionalsocialista Obrera el siglo pasado de no haber sido por la gran cantidad de frentes de guerra que abrió. A nadie importó en ese momento, ni importa ahora, las atrocidades padecidas por el pueblo de Israel durante la segunda gran guerra; Su tragedia fue “descubierta” por los aliados una vez vencida la Alemania Nacionalsocialista Obrera en 1945. 

Lo padecido a mediados del siglo pasado por el pueblo de Israel fue una guerra de exterminio no declarada pero macabramente adelantada en su contra. Ahora, cuando ha transcurrido menos de un siglo de perpetrada semejante atrocidad, facciones musulmanas, árabes e islamistas activas en las 49 naciones musulmanas que actualmente existen en el planeta, llevan décadas declarando abiertamente que sus primeros enemigos a eliminar son Israel y los Estados Unidos de América. También han anticipado que después de eliminar a estas dos naciones, intentarán “convertir” a su misógina, pedófila e ignorante religión al resto de los infieles de occidente, y que aquellos a quienes no logren “convertir”, pues los pasarán por sus sagrados cuchillos.

Bien por el pueblo de Israel que dio los primeros pasos en la eliminación del régimen de Irán como enemigo. Mejor aún que los Estados Unidos de América, en buena hora liderados por el patriota, competente y probadamente capaz Señor Presidente Trump, haya decidido pasar de la actitud cobarde, temerosa, defensiva y reaccionaria de sus antecesores a cada ataque terrorista o provocación de sus declarados enemigos musulmanes, islamistas y árabes, a tomar la iniciativa y atacar de manera letal, contundente y arrolladora a esos degenerados. Ojalá se decida pronto a proceder de igual manera contra los otros declarados enemigos que tiene su poderosa nación: Los insignificantes, intrascendentes, narcotraficantes, corruptos, criminales e ineptos, pero muy empoderados, representantes de la criminal izquierda Iberoamericana. 

Aclaro: Me habría encantado ser judío, pero no lo soy.

¡Am Yisrael Chai, y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América!

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Francois Cavard

Soy un comprometido promotor de las libertades y de los derechos humanos de la gente de bien, con estudios profesionales en Administración de Empresas Agropecuarias, Periodismo - Comunicación Social, y Derecho.

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