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LA VIEJA POLÍTICA (Parte Dos)

Barataria

En mi artículo anterior señalé muchos aspectos relacionados con el Tribunal Supremo Electoral y la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Escribí cómo los magistrados electorales son elegidos dentro de un sistema caduco de comisiones de postulación que se ha prostituido hasta mas no poder, los magistrados una vez toman posesión se venden cual serviles al grupo que los impulsó y de allí que responden a intereses particulares más que a intereses de país.  Con decisiones tan estúpidas como de prohibir el uso de móviles dentro del recinto del TSE con lo cual se tiene claro qué de transparencia nada.  

Por otro lado, el régimen legal electoral contenido en la Ley Electoral no solo fue diseñado para monopolizar el sistema electoral, sino que ha sufrido una serie de reformas que han secuestro tal del sistema electoral que deja muy pocos espacios para participación política que se relegará para los que intenten entrar en él durante al menos ocho años.

Pues bien, ahora quiero entrar con más detalle a analizar el sistema de partidos políticos en Guatemala. Los partidos políticos, son instituciones que por lo menos están conformadas por ciudadanos,que comparten una serie de valores e ideología encaminadas a promover un cambio social a través de la partición política.  Al ser instituciones políticas, los partidos deberían permanecer durante el tiempo, no solo por su conformación, sino por la ideología que promueven dirigidas a realizar cambios sociales. En efecto, alrededor del mundo hay muchos partidos políticos que han permanecido por muchos años como verdaderos referentes ideológicos, muchos de ellos tienen incluso, mas de ciento cincuenta años y aún permanecen vigentes y continúan ganando y perdiendo elecciones, pero participando activamente en política.

En Guatemala, por el contrario, tenemos los supuestos partidos políticos, en cada proceso electoral se fundan hasta treinta o cuarenta partidos nuevos.  Muchos de ellos son reciclados, es decir son partidos que no llegan a sobrevivir después de cada elección, entonces sus dirigentes que ya tienen una base partidaria solo hacen otro tramite para volver a participar en las siguientes elecciones.  La barrera electoral es simple 5% de los votos cuando se participa en elecciones electorales o bien que se elija al menos un diputado al Congreso de la República, así muchos partidos corren por la elección presidencial y diputaciones y no logran nada no alcanzan el mínimo y por ello se reciclan.

En Guatemala los “partidos políticos” no tienen norte ideológico, no existe tal ideología. No hay izquierdas ni derechas. Los partidos políticos se conforman con una empresa formada para participar en elecciones nada más.  Los postulados ideológicos son copiados y sin desarrollo y sus actividades de formación política en realidad son proselitismo encubierto nada más. Así, los partidos llegan al poder sin un programa, sin siquiera saber qué van a hacer al estar en el poder y por ello, porque les falta agenda política simplemente pasan con más pena, con más corrupción que gloria.

En Guatemala no importa que el partido anterior VAMOS que llevó a Alejandro Giammattei al poder, sea de derecha, sus cambios simplemente no se notaron y tampoco transformó el país como supuestamente se quería, viniendo de una persona que perdió cuatro elecciones y que tenía mas de veinte años preparándose para ser presidente. Su sucesor, el actual presidente Arévalo, llegó al poder con un partido supuestamente de izquierda, SEMILLA. Ganando las elecciones está en el poder sin rumbo, al igual que el anterior gobierno no tiene un programa real de gobierno. Tal parece que lo único cierto del programa de gobierno en los partidos políticos guatemaltecos es la gran capacidad que tienen para la corrupción.

En este año preelectoral, empiezan a surgir los partidos políticos anteriores y los nuevos que se han formado.  Surgen ya nombres de posibles candidatos a la presidencia anteriores que vuelven a la palestra a intentarlo como por sexta vez como Sandra Torres y otros nóveles que tienen planeado participar.  Como sea estos partidos políticos que hoy participarán seguirán el rumbo de muchos otros, algunos desaparecerán, otros llegarán al poder y, sin plan de gobierno, sin ideología política, pasarán en el tiempo, la mayoría viendo como corrompen más el país y unos pocos luchando contra la corriente y, al final de la elección heredaremos el país destruido cada vez más, endeudado cada vez más y con altos índices de corrupción. 

Aunque parezca pesimista, las nuevas autoridades luego de las elecciones al tomar posesión, pasaran dos años echando la culpa a las autoridades anteriores y luego en año preelectoral ya todo se encamina a anunciar los “logros” y luego, en año electoral estará a punto de entregar el poder.  Así han pasado los anteriores gobernantes y serán los siguientes.  En tanto quienes dirigen los partidos políticos no cambien, no evolucionen y tomen en serio esta situación, no habrá cambio en la política ni en las autoridades.

Es posible que en Guatemala surja algún partido político que se institucionalice de tal manera que cambie el modo de hacer política. Pero al final, esto no se logrará con lo que actualmente tenemos porque muchos de los que saltan la política siguen haciendo las mismas cosas que sus antecesores. Toman asesores “reciclados” que aprendieron a hacer política a la usanza de las empresas electorales (partidos políticos guatemaltecos pues) que en realidad no se han institucionalizado.  Es así como vemos que muchas personas que entran a la política con las mejores intenciones, con la honorabilidad por delante, terminan inmersos en el mismo sistema que los acoge, aún fundando nuevos partidos políticos, porque en realidad son parte del mismo mal que no quieren cambiar.  

A lo largo del ultimo tiempo he conocido más de algún candidato a diputado o alcalde que teniendo los medios para participar en política ha terminado siendo absorbidos por la vieja política, no siendo parte del sistema se rodean de gente acostumbrada a la misma vieja política, con las mismas mañas y terminan siendo igual o peor que sus antecesores.  Por ello no es de extrañar cuando alguien a quien le teníamos por honesto termina siendo más corrupto que su antecesor.  En campaña realizan las mismas prácticas: acarreados, compra de votos, netcenters y la utilización de las redes de manera asidua, campañas negras y todas otras malas artes que se usan en la política.

Al llegar al poder hacen exactamente lo mismo que sus antecesores, con agravantes y con ello los actos de corrupción son peores que el anterior.  Esto es lo que tenemos por política y políticos, de las personas honestas que habían antes de llegar al poder no queda mucho y el país esta destinado a soportar. 

Estimado lector, quizá aquí deba disculparme por ser tan pesimista pero lo que se puede ver es que en tanto tengamos partidos políticos de pacotilla, políticos transeros y autoridades marrulleras no queda mucho por hacer, porque en nuestro país el poder del voto esta limitado a “lo que nos dejan para elegir” que por lo general es lo que menos le conviene al país.

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.

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