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La calidad educativa en caída libre

Reflexiones

«La escuela nunca debería ser el mundo de los niños. El mundo debería ser su escuela».
Andreas Schleicher
Director de Educación de la OCDE

El descenso en la comprensión lectora y matemáticas, evidenciado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y analizado por The Economist, representa una crisis educativa global. Los estudios muestran una caída histórica en los resultados académicos, con una grave falta de competencias básicas que se arrastra desde la educación primaria hasta la universidad. 

En Guatemala el Acuerdo Gubernativo 421-2004 y el Acuerdo Ministerial 1171-2010 regulan que los estudiantes del último grado del ciclo diversificado deben realizar la evaluación externa programada por el Ministerio de Educación como requisito obligatorio para recibir su título. A varios años de la vigencia de los acuerdos de marras, los resultados de las evaluaciones practicadas a estudiantes graduandos no ha variado sustantivamente. Los años 20, 21 y 22 con suspensión de clases a causa del COVID-19 ha significado un retraso sustantivo en competencias de lectura, matemáticas y ciencias, de lo cual en el sistema educativo no se ha logrado la nivelación correspondiente.

El deterioro en estas competencias clave se ha documentado mediante métricas concretas, de las cuales la OCDE ha expresado su preocupación. Las últimas evaluaciones PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes), revelaron que la caída más drástica en el rendimiento se observa en matemáticas, el rendimiento medio cayó 15 puntos, lo que equivale a tres cuartas partes de un año de escolaridad. En promedio, uno de cada cuatro jóvenes de 15 años es considerado de bajo rendimiento, incapaz de utilizar algoritmos básicos o interpretar situaciones matemáticas sencillas. En el caso de Guatemala El 88% no alcanza las competencias mínimas (Nivel 2).

En el caso de comprensión de lectura, la media disminuyó 10 puntos. Aunque la pandemia aceleró el deterioro, la OCDE advierte que las puntuaciones en lectura y ciencias llevaban una tendencia a la baja desde hace una década. En este aspecto Guatemala se ubica en el 20% más bajo del mundo. En el caso de las ciencias solo el 25% alcanza el nivel básico de conocimiento. Aunque los datos oficiales mostraron un leve aumento de puntos en promedio comparado con su participación piloto previa (PISA-D 2017), el país se mantiene críticamente alejado del promedio global y regional. 

De acuerdo con la Dirección de Evaluación e Investigación Educativa (DIGEDUCA), en Guatemala 9 de cada 10 estudiantes de 15 años se encuentran en los niveles de desempeño más bajos (Nivel 1 o inferior) estos resultados representan una crisis extrema en matemáticas. Esto significa que no logran resolver problemas matemáticos cotidianos, interpretar algoritmos básicos ni solucionar operaciones simples. El promedio de jóvenes que sí alcanzan el nivel básico en la OCDE es del 69%, frente a un alarmante 12% en Guatemala. 

La muestra de la OCDE evidenció un problema estructural previo, el examen solo representó al 48% de la población de jóvenes de 15 años en el país. El otro 52% se encontraba fuera del sistema escolar, habiendo abandonado los estudios de forma prematura, (exclusión y deserción).

En este contexto es importante conocer el entorno socioeconómico, el perfil de estudiante de la OCDE para Guatemala detalla que casi la mitad de los alumnos evaluados pertenecen al quintil más desfavorecido económicamente a nivel global. Los estudiantes de familias con mayores recursos superaron a los de sectores vulnerables por 60 puntos en matemáticas, confirmando que el origen socioeconómico es un predictor crítico del éxito escolar. 

Los análisis complementarios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ligan estos resultados directamente a una histórica baja inversión pública en educación (2.9% del PIB). Asimismo, factores como el ausentismo docente, las huelgas de Joviel Acevedo, (principalmente en áreas rurales) y la ineficiencia en el uso del tiempo efectivo de clases, agravan la asimilación de los aprendizajes. 

The Economist ha profundizado en cómo este descenso educativo está afectando la educación y el mercado laboral. Un análisis realizado sobre los jóvenes en educación superior mostró que cerca del 8 % de los estudiantes en países ricos tienen un nivel de alfabetización no superior al de un niño de diez años. Universidades de prestigio han reportado que hasta un tercio de sus alumnos de primer ingreso requieren cursos remediales propios de secundaria. En Guatemala no existen registros al respecto, pero la situación ha de ser mucho peor.

The Economist advierte sobre el riesgo de utilizar la Inteligencia Artificial Generativa como un sustituto para desarrollar habilidades básicas de redacción, sintaxis, semántica, pensamiento crítico y análisis matemático, lo que podría devaluar aún más los estándares educativos. La publicación señala que el deterioro es a todo nivel y que, incluso antes de la pandemia, se estaba reportando calificaciones infladas que no reflejaban el verdadero dominio de las materias. 

De no tomarse las medidas correctivas, la brecha de desigualdad seguirá creciendo.

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