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Invierno sin lluvia

Tanmi Tnam

La cotidianidad de los guatemaltecos transcurre entre tantos hechos, unos con sentido interesante que vale vivirlos, otros alteran la tranquilidad y dejan preocupaciones, otros generan conflictos que alejan la paz y algunos provocan mucha inquietud porque tienen vinculación con la supervivencia de muchas familias guatemaltecas, especialmente las que viven de la producción familiar de los medios de vida locales. Para los hechos económicos y políticos, hay analistas, expertos y planificadores que lanzan sus teorías, sus propuestas para lo que consideran posible, aunque nunca resuelven los problemas de la democracia, de la extrema pobreza y por esto hay injusticia, desigualdad, hambre y marginación. De la conservación del medio ambiente, casi nadie tiene preocupaciones, los maltratos a la naturaleza están a la vista y no hay reconocimiento de la interdependencia entre la persona y su entorno.

Varias semanas sin lluvia en pleno invierno que es un cambio de clima que afecta a muchas manifestaciones de vida, especialmente el caso de los cultivos que producen los alimentos que las personas consumen diariamente. En algún momento hay lluvias muy fuertes que causan inundaciones, deslizamientos de tierra que vuelven intransitables algunas carreteras del país, viviendas bajo del agua y familias emigran para conservar su vida. También provoca sequías durante muchos días con calor extremo, seca los cultivos de maíz, frijol y otros granos indispensables para el consumo humano. En muchas regiones de Guatemala, en pleno invierno hay escasez de agua y en otras partes ya hay racionamiento del agua de consumo familiar.

A simple vista, en el área rural, el cultivo del maíz se ha perdido y esto traerá problemas porque no habrá cosecha lo que complicaría en el futuro cercano la seguridad alimentaria. Ante esta situación, muchas familias empiezan a emigrar en busca de trabajo y seguridad en otras partes para tener lo mínimo para sobrevivir.

Estamos en contexto de diversidad cultural y ante la falta de lluvia, familias y comunidades enteras acuden a prácticas de espiritualidad pidiendo la lluvia. En tanto, los gobiernos locales guardan silencio, los aspirantes a puestos públicos siguen con sus visitas y parece que fueran de otro mundo, no hacen propuestas de solución a los problemas que tienen muchos guatemaltecos debido a la falta de lluvia. El gobierno central y las municipalidades deben de salir con respuestas viables para ayudar a las familias donde es muy devastador el impacto de la ausencia de lluvia y canícula en curso.

Muchos días de invierno sin lluvia se ha venido repitiendo en los últimos años. Ante esta realidad, el gobierno de Guatemala en turno, las instituciones públicas responsables de la salud del medio ambiente, deben de asumir políticas, estrategias y acciones que en el corto, mediano y largo plazos se dediquen a apoyar en parte a la salud del medio ambiente, un programa de educación ambiental para todo el país cuyo objetivo es que la población guatemalteca aprenda a cuidar los elementos de la naturaleza, racionar el uso del agua y la agricultura debe buscar o recuperar la tecnología que sirva para guardar la humedad de la tierra cultivable.

Si cuidamos la Madre Tierra, fomentamos las prácticas que regeneran los elementos naturales, es posible que la temperatura se mantenga para conservar la vida y para que la época de lluvia esté llena de alegría y satisfacciones por el bienestar de todos. Habrá lluvia en tanto abunden los bosques y las montañas y sea real la disminución de la contaminación en Guatemala y en todo el mundo.

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