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Reflexiones sobre Sociedad, Constitución, Política y Democracia

Por: Publio del Valle

Por naturaleza, los seres humanos logran subsistir porque se unen y cooperan entre ellos: Esa unión cooperativa es la sociedad. La familia es la primera sociedad.

Pero la sociedad familiar no es suficiente para la subsistencia. Es necesario que se unan varias familias. El resultado es un conjunto de uniones que crecen en número de seres humanos, originando sociedades mayores: tribus; pueblos, reinos, naciones y Estados.

Una determinada sociedad de seres humanos tiene un territorio y posee características y rasgos especiales que lo diferencian de otras sociedades. Sus miembros tienen una misma cultura y lengua; y ejecutan actividades y producen hechos que los identifican.

Constituir una sociedad en un territorio, conlleva un ordenamiento de actos, derechos y obligaciones de sus miembros, y un régimen común de gobierno que garantice el ejercicio de los derechos y procure el cumplimiento de las obligaciones,  Ese régimen debe ser representativo y coadyuvar en el bienestar de la población.

El régimen común es aquel instituido por una ley suprema, que es la Constitución Política, decretada por representantes de la sociedad, la cual, mediante ella, delega, en un grupo de ciudadanos, el ejercicio de su poder legislativo, judicial y ejecutivo.

 Guatemala optó por una Constitución Política, y por ella se rige, y ella es el fundamento de cualquier otra ley.  Es, por ello, ley suprema. La misma constitución crea un órgano legislativo para decretar cualquier otra ley; y tal órgano debe estar compuesto por representantes electos por el pueblo mismo. Esos representantes son propuestos por organizaciones políticas, como los partidos; y los ciudadanos los eligen.

La ley ordena que esas organizaciones tengan un determinado número de miembros, o un número mayor al requerido legalmente; y les otorga poder de proponer candidatos a ejercer el poder legislativo y el ejecutivo, y el poder municipal. El órgano legislativo, en el caso de Guatemala, elige a quienes ejercer el poder judicial.

Queda entendido para la población que tanto los miembros de los partidos políticos como las autoridades a las que compete inscribir ciudadanos aptos para votar, y también inscribir partidos políticos, comités cívicos y candidatos, y convocar a procesos electorales, representan al pueblo, sometidos a cánones y principios morales, y por supuesto, sometidos a la ley, actuando en favor de la población y absteniéndose de actuar para beneficio de un ilícito interés privado propio o ajeno.

La historia política de Guatemala muestra el éxito y el fracaso de quienes ejercen los poderes del Estado, y de quienes han tenido la autoridad para conducir procesos electorales; y actualmente es un suceso histórico nefasto la zozobra de todo el andamiaje del poder público. También lo es la negligencia del pueblo, que ha permitido ser arrastrado por un poder público ejercido por los incompetentes y mediocres; y lo más grave, ha permitido ser gobernado por un presidente de paja o fantoche, servidor de un partido político, o de gobernantes de otros países, o de la comunidad internacional.

¿Los guatemaltecos, ya perdieron su democracia?

¿Están, por perder su nación, y los principios anhelados de justicia, derecho, legalidad, libertad, paz, prosperidad y cooperación?

El pueblo de Guatemala está viviendo ya, en la zozobra del Estado, y lo lamenta.

Como consecuencia, el pueblo, exige el fin de la: prevaricación y el castigo de los funcionarios que han permitido la corrupción y se han aprovechado de ella. Ellos son autores de una criminalidad que parece ser una institución paralela a su gobierno, y con ella han invadido todos los engranajes del Estado. Ha habido, entonces, falta de seguridad; alto costo de la vida; disminución de la educación; disminución de los servicios de salud; falta de infraestructura, desviación de recursos del Estado para usos personales de los gobernantes, o de partidos políticos gobernantes, o para enriquecimiento de los funcionarios.

¿Habrá una justicia terrenal, que castigue a los malos gobernantes, o habrá que esperar que una justicia divina los castigue? A veces se duda.

Pero, al menos los descendientes de esos monstruos políticos se convertirán en malditos, y se reconocerán al juzgar los hechos y acontecimientos por medio de la historia.

¿Qué debe hacer el pueblo de Guatemala? No sublevarse, como ha sucedido en otras naciones, que convierten la sublevación en una revolución o guerra civil, ya que es fácil incurrir en una maldad que se alía con una tontería que conllevaría a una guerra interna entre hermanos. Sería guerra civil, que no se quiere, ya que la sublevación, es «la guerra que hace llorar a las madres».

Por ello, los guatemaltecos no quieren una guerra civil, Lo que quieren, y es su deseo e intención, es ejercitar su derecho a elegir un gobierno; pero ¿gobierno de incompetentes o de mediocres?

Anhela que gobiernen personas que ejecuten su papel de representantes del pueblo, respetando y no violando las leyes, y no excediéndose en ejercer el poder que el pueblo ha delegado en ellos.

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