OpiniónColumnas

Lo viejo y antidemocrático insiste

Tanmi Tnam

En los departamentos del país hay suficientes personas que aspiran al cargo de Gobernador/a Departamental. Cada ciudadana o ciudadano tiene el derecho de “elegir y ser electo” y con libertad a “optar a cargos públicos”. Es aplaudida la presencia de aspirantes que pertenecen a pueblos originarios, aunque la participación y posible nombramiento de algunos no signifique transformaciones profundas del Estado racista, pero sí una experiencia que mire desde dentro la exclusión y sirva de luz para el proyecto de Estado incluyente posteriormente.

La reacción ciudadana refleja cierta cautela. En la abundancia de aspirantes hay de todos los perfiles y algunos causan sorpresa. En el listado de aspirantes encontramos viejos politiqueros acostumbrados a vivir de los partidos políticos, hay exalcaldes y exdiputados con suficiente experiencia en el uso de fondos públicos sin impacto concreto en la vida de los pueblos y muy buenos para traficar con sus influencias haciendo daño a la administración pública, están los eternos candidatos por partidos políticos que apenas han logrado sobrevivir porque donde han participado hacen desaparecer su partido político puesto que no logran suficientes votos, hay de todas las promesas y aquellos que en nombre de la religión han sabido engatusar a la ciudadanía y a la población en general. Más de alguien aspira después de ser prófugo de la justicia por cualquier motivo y especialmente por corrupción. Cada departamento conoce a su liderazgo, los que se conocen por algo interesante para el pueblo y están aquellos conocidos por buscar el poder durante dos o más veces y no logran ser reconocidos por nadie. Es recomendable un vistazo sobre determinado liderazgo que está frente a organizaciones donde las mismas comunidades saben de dudosos manejos de recursos. Entre las y los aspirantes hay gente que reúne el perfil necesario para dirigir el destino político y el desarrollo que necesita la población en general y el bienestar de cada uno de los departamentos.

Hay momentos del proceso de selección que causan preocupación y desesperanza, por ejemplo, el caso de la integración de algunas comisiones receptoras donde aparecen personajes desconocidos que se hacen pasar como representantes de los pueblos originarios. También causa preocupación la presentación de “observaciones y objeciones de los candidatos” en un contexto de inseguridad y miedo que limitan hablar o presentar por escrito o de manera oral algún caso. Aun así, este es el momento de hablar acerca de sobreprecios y mala calidad de obras públicas, tráfico de influencias, cobro de dinero a cambio de posible oportunidad de trabajar en el sector público, solicitar dinero a las comunidades a cambio de la aprobación de un posible proyecto, entre otras prácticas. Lo que sí es cierto es que la ciudadanía y la población están atentas sobre quién será el elegido.  La recomendación es que sea electa la persona que reúne los requisitos y agregue reacciones positivas y no fomente la ingobernabilidad. Quienes conscientemente consideran tener alguna tacha sería mejor desistir.

También la ciudadanía está atenta en qué momento la comisión responsable dará a conocer los detalles del perfil que serán calificados para seleccionar a los integrantes de la terna de candidatos a ser enviada al señor Presidente de la República y cuánto de punteo a cada componente del perfil. Además, la ciudadanía espera que cada elector argumente públicamente su voto para evitar malos entendidos. La población está atenta porque es un momento y hecho público que exige transparencia.

Area de Opinión
Libre emisión del pensamiento.

Le invitamos a leer más del autor: