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A quien corresponda en el Banco Industrial

Lugar Hermenéutico

Con sus diversas excepciones, en términos generales en nuestro país carecemos de una adecuada cultura de servicios, todos hemos sufrido en más de alguna oportunidad arbitrariedades en bancos, agencias telefónicas, supermercados, gasolineras, donde no ha quedado más que respirar profundo y ver hacia adelante porque es iluso pensar que una DIACO pueda servirnos para algo.

Sin embargo, lo que me sucedió el jueves de la semana anterior en el autobanco del Banco Industrial de la avenida Las Américas, me parece una acción absurda, ilegal e irracional en el amplio sentido de la palabra.

Con las acostumbradas colas en los bancos desde que estamos en modo COVID 19 no digamos en fin de mes, el jueves 30, siendo alrededor de las 13:50 horas, tenía necesidad de disponer efectivo para hacer algunos pagos y compras de mercado en lo que sería un fin de semana largo.

Después de más de 50 minutos de hacer ordenadamente la cola en mi auto en la estación 2 del Autobanco arriba indicado, con un poco de mal humor por el hambre que se asomaba a veces más fuerte que los rayos del sol en el vidrio delantero al fin llegue al punto de servicio.

Traslade mi boleta, libreta de ahorro y respectivo DPI, a los 4 minutos el joven que me atendía me indico que hiciera de nuevo en otra boleta mi firma porque no era igual al que ellos tenían registrada.

Después de la primera, vino la segunda, la tercer y hasta la cuarta boleta que este señor me mando a repetir, porque según él las firmas debían ser idénticas. Con la irracionalidad propia de alguien que se empecina únicamente en fastidiar, esta persona me indico que no podía darme el efectivo requerido, no obstante, es mi dinero, es mi cuenta y tenía todo en orden.

A lo anterior solicite que por favor consultara con el encargado de la agencia, minutos después llego una dama por demás prepotente quien me indico que mi firma no era la misma y que tenia que pasar a servicio al cliente en el lobby de la agencia y que me apurara que en 10 minutos cerraban.

Con furia, hambre, indignación y con mucha pena por la gente que estaba atrás de mi haciendo cola en su auto, me retire de la agencia pensando en lo abusivo e irracional que pueden actuar algunas personas con una pequeña cuota de poder, en este caso el poder decidir de manera arbitraria a quien sí y a quien no dan el dinero, no obstante, es su trabajo.

El sábado 2 de mayo, en el autobanco de la Agencia del Banco Industrial de Condado Concepción, en la estación 1 de dicho banco, hice una cola menor, diez minutos máximo y con una de las boletas que me hizo repetir el gorila de Las Américas hice mi modesto retiro de efectivo, sin la menor objeción y hasta con una amable sonrisa.

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