
A un año de la primera vuelta electoral, Bernardo dejó de mandar
Kidon
En el mes de junio del 2027 se llevará a cabo la primera vuelta electoral, destinada a elegir presidente, vicepresidente, diputados y alcaldes a nivel nacional, dando fin así a uno de los períodos más obscuros y violentos en la política del país, marcado no solo por la imposición de un gobierno de corte socialista, sino que además por la incapacidad para administrar y atender las necesidades de los guatemaltecos.
La deficiente gestión de Bernardo Arévalo pasará una factura muy cara de pagar para los guatemaltecos, pues casi a tres años de gobierno, el país se ve sumergido en una crisis de corrupción sin precedentes, donde los recursos públicos se destinaron por completo para surtir las caletas personales, así como las necesidades familiares, clientelares y pago de favores políticos, dejando por un lado temas de seguridad nacional y regional, así como la prestación de los servicios de salud, educación, infraestructura y empleo.
Lejos quedaron los discursos populistas de transparencia, honestidad e inversión social, que tanto repitió si al final, llegó únicamente a tomar el control del país para entregarlo a una centena de organizaciones terroristas que operaran con total impunidad, ejecutando una serie de crímenes violentos que castigan duramente la paz y la seguridad de los guatemaltecos.
El error de confiar en que un gobierno de izquierda sería la salvación fue tan garrafal que hoy los mismos criminales que limitaron la locomoción a nivel nacional para sentarlo en el poder y sus propias minorías compuestas por grupos de resentidos sociales, culturales y marginales, se arrepienten de su elección y critican severamente las acciones impunes lanzadas desde el propio palacio nacional.
Y es que el socialismo jamás ha sido la ruta idónea para lograr que una nación salga adelante, pues si partimos de la premisa de que el comunismo se fundamenta en la repartición equitativa de la miseria, lógico es pensar en que Bernardo y la legión de castristas que lo acompañan poco o nada podrán hacer en beneficio del país y menos a un año y medio de finalizar su decadente administración.
Por ello, nuevamente las encuestas califican su gestión como una de las peores a nivel regional, superada únicamente por Cuba, Nicaragua y Haití, y a pesar de que algunos incautos a sueldo traten de maquillar, disfrazar o incluso de justificar la corrupta administración gubernamental, han perdido toda credibilidad y solo les queda patalear, y vociferar fracasadamente que “por lo menos no gobierna la derecha”, aunque el país se encuentre en ruinas.
La debacle de su gestión trascendió incluso a nivel internacional, y por ello, fue relegado a la mesa del rincón pues, pudieron establecer con toda claridad que el problema no radica únicamente en su deficiente y corrupta administración, sino que durante ella se lograron conformar las más temidas y sanguinarias estructuras criminales dedicadas al narcotráfico, robo y comercialización de armas, tráfico de migrantes y la expansión de las pandillas por toda la región.
Ante esa incapacidad y complicidad, los amigos del norte decidieron tomar el control territorial así como el de la fiscalía general, pues para erradicar a los terroristas se necesitan además de las operaciones militares destinadas a pulverizar a estas estructuras criminales, las acciones jurídicas encaminadas a investigar, procesar y encarcelar a los líderes de estas bandas, muchos de los cuales pululan en los organismos estatales desde donde dirigen y orquestan las actividades ilícitas, que incluso les generan impunidad desde sus propias cortes con jueces y magistrados a la carta.
No es de extrañar la reciente “invitación” del fiscal general y del ministro de gobernación, llevada a cabo en WDC, por la Fuerza de Tarea Vulcano, con el único propósito de coordinar las acciones jurídicas de extradición, que próximamente se empezarán a ejecutar en contra de varios enemigos de la población, sindicados de socavar la seguridad regional, así como de utilizar su posición gubernamental para cometer y facilitar estos crímenes.
Al final, el poder es efímero, y muerto el rey viva el rey, y a tan solo a dieciocho meses de que Bernardo abandone el poder, este ya dejó de mandar, pues ni en el palacio nacional, la casa presidencial, ni en el Congreso u otra entidad nacional, su voz se hace escuchar; y es que el interés de los burócratas en especial de los apátridas que lo acompañan, es buscar su perpetuidad estatal, sin importar quien políticamente los vaya a patrocinar.
Vuelvo a la pregunta que hace unos días formulé en esta columna: ¿señor fiscal general doctor Gabriel García Luna, usted servirá al país o a Bernardo? ¿A tan solo un año de la primera vuelta electoral, valdrá la pena sacrificar el destino del país por un capricho con fecha de caducidad? Piénselo.
Joint Task Force Vulcan.




