
Anonimato Estadístico del Señor Arévalo
Logos
1. Explicatio necessaria vel pertinens
En sentido metafórico empleo la frase anonimato estadístico del Señor Arévalo para significar que no se conoce públicamente el producto de las investigaciones estadísticas que ha habido sobre la proporción de ciudadanos que aprueba o no aprueba el actuar del putativo Presidente de la República, el Señor Bernardo Arévalo. También metafóricamente pude haber empleado la frase ausencia estadística del Señor Arévalo.
Le llamo putativo porque no fue electo por la mayoría de los ciudadanos, sino fue obra de un fraude electoral; pero se presume que fue electo por esa mayoría. Le llamo señor, no para denotar que lo respeto (lo cual no ocurre), sino para evitar llamarlo presidente, que podría sugerir que yo lo considero legítimo presidente (lo cual tampoco ocurre).
2. Un enigma
Ha habido investigaciones estadísticas sobre el actuar del Señor Arévalo, patrocinadas por instituciones empresariales o por instituciones privadas no lucrativas creadas por empresarios. ¿Por qué esas instituciones no han divulgado públicamente el producto de tales investigaciones? Patrocinaron investigaciones estadísticas sobre presidentes anteriores, cuyo producto fue divulgado públicamente cuando esos presidentes habían ejercido la presidencia durante seis, doce o dieciocho meses. No es el caso del Señor Arévalo: durante 23 meses permanece en un anonimato estadístico. ¿Por qué? Es un enigma.
3. Intento de disipar el enigma
Puede conjeturarse que el producto de las investigaciones estadísticas sobre la aprobación o no aprobación del actuar del Señor Arévalo muestra una notable reducción de la aprobación de su actuar, y divulgarlo podría suscitar una reacción vengativa de él. El producto de alguna de esas investigaciones hasta muestra que la no aprobación del actuar del Señor Arévalo es mayor que la no aprobación del actuar de la Jefe del Ministerio Público y Fiscal General, Señora Consuelo Porras, a quien él ha intentado destituir porque lo ha convertido en sujeto de persecución penal.
La reacción vengativa del Señor Arévalo podría consistir, por ejemplo, en eliminación de privilegios económicos; persecución por presunto incumplimiento de obligaciones tributarias; o acusación de atentar contra la democracia o la voluntad popular. También podría haber una reacción vengativa del Departamento de Estado de Estados Unidos de América, protector del Señor Arévalo por ser un servidor de esa nación en el combate al narcotráfico y la persecución de narcotraficantes. Si el producto de las investigaciones estadísticas hubiera mostrado la preservación y hasta el aumento de la aprobación del actuar del Señor Arévalo, probablemente hubiera sido divulgado públicamente, con un gratificador beneplácito de él.
Probablemente el Señor Arévalo también ha patrocinado investigaciones estadísticas sobre la aprobación o no aprobación de su actuar; pero el producto también ha de haber mostrado una notable reducción de la aprobación; y por eso no lo habría divulgado públicamente. Por supuesto, si tal producto hubiera mostrado la preservación y hasta el aumento de la aprobación, el Señor Arévalo no lo habría ocultado como si fuera un tesoro que sus adversarios codiciarían, sino lo hubiera convertido en un acontecimiento publicitario o propagandístico.
In summa: el anonimato estadístico del Señor Arévalo permite colegir que más probable que improbablemente la aprobación de su actuar ha disminuido.
4. Interludio: aprobación o no aprobación de actos presidenciales
La causa de la aprobación del actuar de un gobernante legítimo o ilegítimo puede consistir en que satisface la expectación popular de eliminar un mal presente; pero en el futuro inmediato o mediato ese mal será mayor. El gobernante es sujeto de aprobación pero actúa mal. La causa de la no aprobación puede consistir en que los medios más idóneos para eliminar el mal y generar un permanente bien futuro, demanda imponer un impopular sacrificio presente. El gobernante no es sujeto de aprobación pero actúa bien.
Por ejemplo, un gobernante que impone un límite máximo del precio de los alimentos puede ser sujeto de aprobación porque ha impedido que el precio aumente. Empero, se reduce la inversión en producción de alimentos y, finalmente, en el futuro no habrá oferta suficiente y surgirá una tendencia a un mayor precio. El gobernante no ha actuado bien.
Inversamente, un gobernante que no impone un límite máximo del precio de los alimentos puede ser sujeto de no aprobación porque ese precio aumenta, por causa de factores propios del mercado, como la mayor demanda de alimentos o la asignación de recursos en la producción de bienes de los que se obtiene un beneficio económico mayor. Empero, el gobernante no impide que se incremente la asignación de recursos para producción de alimentos; pues el aumento de precio posibilita obtener un beneficio económico mayor, que puede competir ventajosamente con el beneficio que se obtiene de la asignación de recursos para producción de otros bienes. Finalmente habrá oferta suficiente y surgirá una tendencia a un menor precio de los alimentos, que será menor precio natural, y no menor precio artificial, como el que impone la autoridad gubernamental. El gobernante ha actuado bien.
5. Hipótesis sobre causas de no aprobación del Señor Arévalo
La causa de la no aprobación del actuar del Señor Arévalo no es que actúen bien en el presente con el fin de generar un mayor beneficio futuro, o por lo menos evitar un mayor mal presente creado por la autoridad gubernamental anterior; y para lograr ese mayor beneficio futuro impone un impopular sacrificio presente.
La causa es que actúa mal en el presente, juzgado según los actos que él tendría que ejecutar en el presente mismo, para generar un beneficio presente, que no impide generar un mayor beneficio futuro; pero no los ejecuta. Por ejemplo, no ejecuta los actos que son necesarios para procurar seguridad pública. No ejecuta los actos que son necesarios para construir o reconstruir las obras públicas viales y portuarias que demanda la prosperidad económica. ¿Cómo, entonces, el Señor Arévalo podría evitar la disminución de la aprobación?
El efecto inmediato de la inseguridad pública y del estado catastrófico de obras públicas que propician la prosperidad económica, es el aumento del costo de conservar la vida, los bienes y la libertad (amenazada por el secuestrador). Es el aumento del costo de producir bienes. Es el aumento del costo del transporte de bienes desde el lugar de producción hasta el lugar de almacenamiento, intercambio o consumo. Es el aumento del costo del bien destinado a consumo final. Es un aumento no inflacionario de costo, es decir, no es provocado por un incremento de la cantidad de dinero emitido por la autoridad gubernamental, sino provocado por la ineptitud, la negligencia y la irresponsabilidad del gobernante. Por supuesto, el aumento de ese costo perjudica incuantificablemente la economía individual, familiar y empresarial. Nuevamente se plantea esta cuestión: ¿Cómo, entonces, el Señor Arévalo podría evitar la disminución de la aprobación?
Agrégase el mal actuar del Señor Arévalo que consiste en el demencial programa de consumo e inversión del Estado que él propone y que, con rara docilidad (quizá lograda con soborno), aprueban los diputados al Congreso de la República. Es un programa que ha aumentado peligrosa, absurda e innecesariamente la cantidad de dinero asignada a consumo; y ha disminuido la cantidad de dinero asignada a inversión en obras públicas que promueven la prosperidad general. También es un programa financiado con una cuantiosa proporción de deuda pública, causante de una mayor aproximación del Estado a una catástrofe financiera. Vuelve a plantearse esta cuestión: ¿Cómo, entonces, el Señor Arévalo podría evitar la disminución de la aprobación?
6. Inutilidad y utilidad e del anonimato estadístico
El anonimato estadístico del Señor Arévalo no puede ocultar la no aprobación de su actuar. Tal actuar es un hecho que los ciudadanos comprueban y sufren cotidianamente. Comprueban y sufren la victoriosa criminalidad y la destrucción o semi destrucción de obras públicas necesarias para la prosperidad general. Por esa comprobación y ese sufrimiento, el deliberado anonimato estadístico del Señor Arévalo es inútil. Es tan inútil como inútil es que un meteorólogo no divulgue información sobre la cantidad de lluvia en un determinado tiempo, con el fin de ocultar la desastrosa inundación de terrenos, caminos y casas.
7. Esfuerzo por preservar la esperanza
Algunos ciudadanos que tenían la esperanza en que el Señor Arévalo fuera un extraordinario buen presidente, han tenido que reconocer su mal actuar, obligados por los hechos mismos. Son hechos que, con arrogante evidencia, muestran que él no ha comenzado una maravillosa época en la historia de la patria. Muestran que no ha sido el sembrador que arroja, sobre el suelo patrio, semillas que germinan con raro esplendor y dan frutos gloriosos. Muestran que no es un enviado de la Historia, cuya sublime misión es rescatar y renovar, con secreto poder, viejas primaveras, y crear promisorios amaneceres que iluminen la patria con novedosas auroras. Son hechos que lo convierten en un miembro notable de la galería de los peores presidentes que han gobernado desde el año 1986.
Post scriptum.¿Cuál es el propósito de insistir en el mal actuar del Señor Arévalo, que el anonimato estadístico intenta ocultar? No es el propósito (aunque debería serlo) exhortar a los ciudadanos a derribar legalmente al Señor Arévalo mediante, por ejemplo, una petición pública de renuncia o de destitución, o una convocación de plebiscito mediante el cual los ciudadanos aprueben el cese de la ilegítima función presidencial que él ejerce. El propósito es contribuir a que el ciudadano sea consciente del impacto de ese mal actuar en la sociedad; y decida sensatamente sobre cuestiones que conciernen a él mismo, como su trabajo; o a su familia, como la seguridad de la vida de sus hijos; o a su empresa, como la inversión adicional, el riesgo, el precio, el comportamiento del mercado y la ganancia.

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