
Centroamérica antes del caos arancelario de agosto
Un mundo caótico
Todos soñamos con un mundo tranquilo, en equilibrio, en donde toda causa tenga claro su efecto, y todo efecto tenga una sola causa. Para poder dormir tranquilos y que al despertar el mundo esté igual que ayer. Pero es solo una ilusión, el mundo, el cosmos, la naturaleza son infinitos, y todo efecto tiene múltiples causas, y una causa junto con otros eventos puede generar multitud de resultados. El mundo es un caos, está regido por millones de casualidades.
En el momento actual, el gobierno aparentemente más poderoso del mundo sueña con brindarnos un mundo caótico, en donde todo se ponga patas arriba para finalmente encontrar la solución a tanto conflicto mundial o perecer en el intento. Trump en solo tres meses de gobierno ha cambiado más realidades en el mundo que otros en décadas. Sus soluciones disruptivas nos presentan un mundo desordenado por la persecución antojadiza y maniática de los migrantes, con amenazas arancelarias que ponen en jaque el comercio mundial, destrozando las importaciones y las exportaciones en el mundo, bloqueando la ayuda humanitaria a Gaza, con un gobierno hitleriano en medio oriente que busca el exterminio de una nación completa, chocando contra de la Organización Mundial de la Salud y renegando de los descubrimientos científicos, negando el cambio climático, aunque Texas sea barrida por inundaciones, y lanzando a un presidente como un nuevo Gengis Khan que amenaza con invasiones expansionistas en todos los continentes.
El déficit fiscal, el pueblo tiene que pagar los platos rotos
Al igual que los países del resto del mundo, Centroamérica muestra la característica de que el gasto público crece más rápidamente que el producto interno bruto. Por lo general, los aumentos del gasto vienen acompañados de un incremento en los déficits del gobierno, pues, los gastos trepan más de prisa que los ingresos, lo que a su vez conduce a un incremento de la deuda del gobierno. Podemos observar que el PIB nacional viene aumentando anualmente en forma acelerada, asimismo, los aceleradores del gasto y los ingresos del Estado provocan un aumento desproporcionadamente mayor, generando una estructura de gastos y necesidades financieras de gran magnitud en la economía.

Una característica distintiva de las economías capitalistas modernas es la frecuente oscilación en el nivel de actividad económica, tanto en la producción, el empleo, los ingresos y precios, así como la presencia recurrente de ciclos de auge y crisis del aparato productivo.
Iniciamos el siglo XXI con desconcertantes señales de fe y esperanza en el futuro de la humanidad y la naturaleza, pues contamos enormes avances de la humanidad, tanto en los campos económicos, políticos y sociales. La humanidad profundizó su control en los campos científicos, tecnológicos y productivos.
Cada nuevo avance de la ciencia produce rupturas epistemológicas y revoluciones en los campos del conocimiento, lo cual genera constantes cambios en los modelos explicativos renovándolos para comprender los fenómenos de las distintas partes de la realidad y promoviendo nuevas tecnologías que provocan amplísimas posibilidades para la satisfacción de las necesidades humanas y generación de nuevos conocimientos.
El manejo de las finanzas del gobierno nos muestra, que en general, los tres rubros que se apropian de ¾ partes de los gastos son sueldos y salarios, pago de intereses y transferencias. Cada uno de ellos absorbe más del 20% del total de gastos, y en conjunto con la amortización de la deuda generan un gasto cercano al 88% del total, con lo cual la inversión en infraestructura estatal para el desarrollo se ve minimizada.
En forma irresponsable, los gobiernos de la región y del mundo generaron un enorme déficit fiscal en los años 2007-08, para financiar al sistema financiero en quiebra. De tal suerte que el déficit y su pago eterno recae en el deterioro en los servicios del gobierno para los ciudadanos. Cepal nos dice que “el balance de las finanzas públicas en Centroamérica y Dominicana mostró un leve deterioro en 2024.” El déficit promedio aumentó 0,5 puntos porcentuales del PIB, con relación al año anterior y se ubicó en un 2,7% del PIB” (véase el gráfico 5). Esta evolución es constante y no es leve. Pues es la forma en que el gobierno capitalista financia el capital improductivo privado vendiéndole bonos para aumentar la acumulación. La Cepal nos cuenta que en el 2024 como siempre el gasto aumentó, en gran parte para pagar intereses a los grandes capitalistas en 0,4% del PIB y por evasión, o no estar obligados a pagar impuestos los grandes capitales, el ingreso disminución de 0,1%
No obstante, hay luz al final del túnel, pues el resultado primario, que es cuando el gobierno puede pagar sus gastos sin endeudarse, tuvo un superávit promedio del 0,4% del PIB, aunque inferior al saldo positivo registrado en 2023 (0,8% del PIB).


Es interesante observar que los gastos totales en los países de Centroamérica y Dominicana aumentaron de 19,2% del PIB en 2023 al 19,6% del PIB en 2024. Siendo Guatemala quien reportó los menores egresos como porcentaje del PIB (13,4%), mientras que El Salvador tuvo los mayores gastos (24,8% del PIB). Guatemala no tiene gastos superfluos, no gasta en educación, ni salud, ni en seguridad ciudadana.

Lo que sí aumenta en la región es el saldo de la deuda total del sector público que ya superó los 259.000 millones de dólares al cierre de 2024 y tuvo un incremento nominal del 6,8% con respecto al año anterior. En términos del PIB, mostró un aumento equivalente a 0,3%. Las noticias nos muestran un resultado disparejo por países. “En cuatro países de la subregión se observó una reducción de la deuda total como porcentaje del PIB.” Lo cual es una buena noticia. “Por origen de la deuda, en dos de los siete países disminuyó la deuda externa, como porcentaje del PIB, y en cinco países se redujo la interna” (véase el cuadro 2). Disminución de la deuda pública total en Nicaragua en 5,0% lo cual muestra un buen resultado del gobierno de ese país. Que mejora la seguridad y la infraestructura con recursos internos. En el otro extremo, aumento de la deuda en Panamá en 6,6 puntos porcentuales del PIB.
Las calificadoras de riesgo muestran una visión positiva de la región en medio de la hecatombe que se avecina. “En 2024 las calificaciones y perspectivas de la deuda soberana de largo plazo en moneda extranjera, para la mayoría de los países de Centroamérica y la Dominicana, no presentaron variación o tuvieron cambios positivos con respecto al cierre de 2023.” Las calificadoras son como termómetros para evaluar las tendencias de la venta y compra de deuda de los gobiernos, buenas calificaciones permiten mayor acceso al capital y un poco menor en el pago de intereses. Por ejemplo, Moody’s, según Cepal, mejoró la calificación de la deuda soberana en moneda extranjera de Costa Rica desde B1 a Ba3, (con perspectiva positiva); El Salvador de Caa3 a Caa1 (además, en el primer semestre de 2025 mejoró a B3) y de Nicaragua de B3 a B2 (con perspectiva estable). Para el resto de los países de Centroamérica y la Dominicana se mantuvo la calificación. Las otras calificadoras, Standard & Poor’s y Fitch Ratings no reportaron cambios en la calificación de la deuda para los países de Centroamérica y Dominicana durante 2024 (véase el cuadro 3).

En conclusión
La región ya maneja muy bien los estándares de la estabilidad económica. Para enfrentar las amenazas que se van a concretar o no en la primera semana de agosto, se necesita fortalecer los programas de educación de calidad, orientados a formar a la gente en Inteligencia Artificial, uso de tecnologías de la comunicación y mejora en la protección del medio ambiente.
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