
Constitución Política y valor absoluto del ser humano
Guatemala Constitucional
Menos poder de los gobernantes es más libertad de los gobernados y más prosperidad de todos.
En el actuar del ser humano distinguimos entre fines y medios. El fin es aquello que deliberadamente el ser humano pretende lograr: quiere que lo que no es, sea. El medio es aquello de lo cual él se sirve para consumar el fin. El fin puede ser tan simple como cortar madera, y el medio para tal fin puede ser igualmente tan simple como un serrucho.
El fin explica que un ser humano actúe de determinada manera, y no de otra: el albañil cuyo fin es construir una casa, y no una torre, coloca ladrillos de determinada manera. El fin también explica que el ser humano elija determinado medio, y no otro: el carpintero cuyo fin es insertar clavos en la madera elige un martillo, y no un leño.
El valor del medio depende del valor del fin. Así, el valor de un arado depende del valor que tiene el fin de producir bienes agrícolas. Si tal fin tiene gran valor, gran valor tendrá también el arado; e inversamente, si no lo tiene, tampoco lo tendrá el arado.
La distinción entre medios y fines puede tener una importancia extraordinaria. Por ejemplo, el dinero es un medio generalmente aceptado para el fin de intercambio económico. Empero, quien cree que la riqueza consiste en el dinero mismo, le confiere al dinero el valor de un fin y entonces lo acumula. Así sucedió, en el siglo XVIII en algunos países europeos. Los gobernantes de esos países creyeron que la riqueza consistía en el dinero mismo, y propendieron a acumular aquello que en ese siglo era dinero: oro y plata. El país más rico era aquel que tenía más oro o más plata; y un país tenía que exportar mucho y obtener más dinero de otros países, e importar poco y cederles menos dinero a esos otros países.
Puede haber una sucesión de medios que se convierten en fines, y de fines que se convierten en medios para nuevos fines. Por ejemplo, una pieza metálica es un medio que sirve para el fin de fabricar tornillos; y el tornillo es un medio que sirve para el fin de sujetar las piezas de un horno de panadería; y el horno es un medio que sirve para el fin de fabricar pan; y el pan es un medio que sirve para el fin de alimentarse; y alimentarse es un medio que sirve para el fin de conservar la vida.
Un ser humano puede ser un medio para lograr un fin de él mismo o de otro ser humano. Es lo que ocurre en el proceso de producción económica de bienes y servicios: el ser humano es un medio. Es uno de los denominados factores de la producción. En este caso, es medio para él mismo porque se sirve de su trabajo para lograr sus propios fines; y también es medio de quien contrata ese trabajo para lograr sus propios fines.
El ser humano, empero, posee un atributo que, por lo menos en el mundo terrenal, no puede tener algún otro ser. Es el atributo moral de ser fin él mismo y, por consiguiente, fin que ya no puede ser un medio para lograr un nuevo fin. Adviértase que no pretendemos que el ser humano no sea un medio para él mismo o para otros seres humanos. Pretendemos que no solo es un medio, sino que también es un fin en él mismo.
Los medios tienen valor relativo, porque ese valor depende del fin. Empero, un fin en él mismo tiene valor absoluto, precisamente porque ese fin ya no es medio para lograr un nuevo fin. El ser humano, entonces, por ser un fin en él mismo, tiene valor absoluto, es decir, no hay moralmente un fin más valioso al cual pueda servir como medio.
La dignidad del ser humano consiste en ser un fin en él mismo y, por consiguiente, en tener valor absoluto. Tratar dignamente a un ser humano es tratarlo como fin en él mismo. Solo el ser humano puede tener dignidad. No puede haber dignidad de un ser que no sea humano. No puede haber dignidad, por ejemplo, de un árbol, un perro o una piedra.
El ser humano tiene derechos primordiales, como el derecho a la libertad, la vida y la propiedad privada, porque es moralmente un fin en él mismo; y serlo es inherente a su naturaleza. Entonces, por ejemplo, un ser humano tiene derecho a la vida, no porque la ley le otorga ese derecho, sino porque (reiteramos, moralmente) es un fin en él mismo.
La individualidad del ser humano es el primer postulado de la filosofía de Guatemala Constitucionalista. El segundo postulado es que el ser humano es un fin en él mismo y, por consiguiente, tiene valor absoluto. Este postulado manda que una Constitución Política sea constitución que rige a una sociedad de seres que tienen valor absoluto. Sus derechos deben ser garantizados precisamente porque tienen ese valor. Se colige que una Constitución Política no debe adjudicarle al Estado el estatus de ser un fin en él mismo, al cual, como un mero medio, debe servir cada ser humano, sino que el Estado debe ser un medio que debe servir a cada ser humano en cuanto fin en él mismo.

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