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Cuando el costo del combustible golpea la mesa de todos

Una Guatemala Diferente Es Posible

En Guatemala, el incremento en el precio de los combustibles no es simplemente una cifra mas en los tableros electrónicos, es un golpe directo al bolsillo de cada familia, es el tipo de fenómeno que, aunque algunos informes técnicos intenten presentar como “temporal” o “controlado”, se siente de inmediato en la mesa, en el transporte diario, en el gas que permite cocinar los alimentos y, en general, en la vida cotidiana de millones de guatemaltecos. 

Las proyecciones oficiales del Banco de Guatemala pueden señalar que el impacto inflacionario será moderado, incluso limitado a dos o tres meses, sin embargo, la realidad social suele moverse a otro ritmo; en cuestión de semanas, el alza en los combustibles se traduce en incremento del transporte de personas y mercancías; luego, en el encarecimiento de los productos básicos, y finalmente, en una presión acumulada sobre la canasta básica y la canasta ampliada, que incluye servicios esenciales como educación, salud y vivienda; para las familias mas vulnerables este efecto no es técnico ni temporal, es inmediato y profundamente sentido.

A esto se suma un factor que rara vez se aborda con la seriedad necesaria, el incremento del gas propano, indispensable en la mayoría de los hogares guatemaltecos, cuando sube el combustible, sube el transporte; cuando sube el transporte, los productos para preparar la comida; y cuando sube el gas, cocinar también se vuelve mas caro, es una cadena que termina afectando, sin excepción, a quienes menos capacidad tienen de absorber estos aumentos.

Frente a este panorama, han surgido propuestas técnicas sensatas por parte de tanques de pensamiento y analistas económicos; utilizar recursos sub-ejecutados  de los Consejos Departamentales  de Desarrollo (Codedes) para financiar subsidios temporales a los combustibles: los datos son claros existe un amplio margen presupuestario no ejecutado que podrá redirigirse de manera urgente para aliviar la carga sobre la población, no se trata de crear nuevos impuestos ni de endeudar al país, sino de utilizar de forma eficiente recursos ya aprobados que, de otro modo, quedarían sin ejecución o para financiar campañas políticas.

Aquí es donde entra la responsabilidad política, el Congreso de la Republica no puede permanecer ajeno ni mucho menos paralizado ante una situación que evoluciona día a día; resulta difícil de justificar que, en medio de una crisis que impacta directamente en el costo de la vida, los diputados prioricen el receso por Semana Santa sobre la atención urgente de un problema nacional.

Este es el momento de actuar con sentido de Estado, se requiere una convocatoria inmediata a una sesión extraordinaria que permita discutir y aprobar las modificaciones presupuestarias necesarias para redirigir fondos de los Codedes hacia un subsidio efectivo y temporal, no es una medida populista, es una decisión pragmática ante una coyuntura crítica.

Pero la responsabilidad no recae únicamente en el Congreso, el Ejecutivo necesita respaldo político para implementar medidas de contención y la institucionalidad debe activarse para evitar abusos; la especulación en los precios no puede convertirse en una segunda crisis dentro de la crisis, es indispensable que las autoridades competentes, como la Diaco y el Ministerio Público, actúen con firmeza para prevenir incrementos injustificados que solo agravan la situación de la mayoría.

Este es, en esencia, un llamado a la conciencia, a entender que detrás de cada porcentaje de inflación hay familias haciendo sacrificios, reduciendo gastos esenciales o endeudándose para sobrevivir; hay que comprender que el tiempo político no puede estar desconectado del tiempo social.

El país necesita decisiones urgentes, coordinación entre poderes del Estado y, sobre todo, voluntad de actuar, porque mientras se discute si el impacto será del 0.4% o del 1.5%, en la realidad cotidiana este impacto ya se siente y cada día de inacción lo hace más profundo 

Hoy mas que nunca, Guatemala necesita que sus autoridades estén a la altura del momento.

AL RESCATE DE GUATEMALA.

GUATEMALA NECESITA DE SUS MEJORES HOMBRES Y MUJERES.

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