DEL “HONESTO” PRESIDENTE BERNARDO AREVALO Y LA LEY PIÑATA
Barataria
Del gobierno del Presidente Bernardo Arévalo, del partido “Semilla”, “Raíces”, “Ramas” u “Hojas” o como quieran llamarlo no queda más que la burla de todo un pueblo que se animó a votarlos en una elecciones que parecieron darle un respiro a Guatemala, especialmente después de cuatro años de saqueos monumentales realizados por el señor Giammattei y su Miguelito, so pretexto de mitigar el COVID 19, con compras oscuras de vacunas y la danza de millones y millones de quetzales que fueron a parar a bolsillos particulares. Así, se consideró que quien llegaba a la presidencia sin mayores compromisos y que además hablaba contra la corrupción sería un prospecto de buen presidente, dado que su padre, mal que bien había gobernado en favor del pueblo. Pero el legado al don Bernardo le viene del norte o del sur, no le interesa porque tiene una sarta de lambiscones, achichincles que lo alaban como si fuera el salvador de Guatemala.
Así, en tanto Guatemala se desangra en la delincuencia, las carencias evidentes de medicinas, una infraestructura digna de un país en guerra y con la educación a medias tintas por el perverso de Joviel; llega la gran idea política para ponerle “la tapa al pomo”. Resulta ser, que el honesto del señor Bernardo Arévalo y sus secuaces han incoado en el Congreso de la República la iniciativa 6576 que tiene nombres técnicos pero que en realidad habrá que llamarla “Ley Piñata”.
En efecto, el “honorable Presidente” pretende que sus secuaces en el Congreso “los honorables y sufridos diputados” del cancelado partido Semilla junto con otros diputados que previsiblemente sean parte del “shopping parlamentario” aprueben una ley que les permita gastar el dinero del Estado como les de la regalada gana durante tres años, claro esta es una ley que permite que los actuales funcionarios hagan su agosto, septiembre, su octubre, su noviembre y su diciembre. Es decir, ellos quieren gastar a manos llenas y para ello no solo elevan los montos para compras directas, sino que además son los Comités Departamentales de Desarrollo los que pueden decidir cómo se usa el dinero. Es decir que en un país en donde la opacidad, la falta de transparencia son pan de cada día, viene un gobierno “honesto” a robar descaradamente al pueblo manipulando la ley, en tanto que él esta gobernando y no resuelve el problema de ejecución, sino que únicamente tendrá “manos libres” para hacerse del dinero público durante todo el periodo que le falta.
Resulta importante ver el porqué el “honesto Presidente Arévalo” y sus secuaces quieren “desatarse las manos”, no van en favor de la transparencia, sino en favor de la opacidad, no es que no puedan ejecutar el presupuesto ni que no conozcan cómo funciona el Estado, sino que ya están pensando cómo saquear el Estado y, si existe una ley, que medianamente lo impidan, pues prefieren cargarse la ley, por medio de la iniciativa que les abre todos los candados y el grifo para poder disponer a su sabor y antojo del dinero público y de paso, pueden ver como hacen shopping para cambiar las ultimas autoridades que tienen pendiente, porque ya se han dado cuenta que en el Congreso ya no tienen el apoyo aquel, con el que se recetaron el abultado presupuesto que de nada sirvió porque aun así no han ejecutado lo suficiente cuando vamos camino al último cuatrimestre del año.
En realidad, en Guatemala pasan unas autoridades por otras, algunos han llegado sin ningún compromiso, como podemos pensar en Jimmy Morales quien llegó casualmente a la presidencia sin ningún compromiso, pero que se vendió fácilmente a la corrupción, luego apareció Giammattei cuya patética historia de una persona que se presenta a cinco procesos electorales para alcanzar la presidencia, pero estando en el gobierno no tenía plan de gobierno, pero sí que tenía un plan de saqueo. Y por ultimo llega un candidato cuya toma de posesión estuvo en duda hasta el ultimo minuto, enarbolando la bandera anticorrupción, al cabo de mas de un año y medio en el poder no ha hecho absolutamente nada, todo sigue igual o peor que en el gobierno anterior, con la gran diferencia que al señor Gimmattei ya se le conocía como un tipo vendido a la corrupción, pero al señor Arévalo se le consideraba un hombre íntegro hasta que le hemos visto como, en el ejercicio del cargo, como un hombre corrupto y cínico, haciendo creer al pueblo que está gobernando contra los poderes facticos que fomentan la corrupción cuando en realidad los esta beneficiando con leyes como la que pretenden aprobar, con la “Ley Piñata”.
Por último, si pensábamos que los vicios del pasado ya eran efectivamente cosa del pasado, sorprende esta semana dos noticias que plantean cómo es que el gobierno del señor Arévalo no ha hecho más que continuar con la corrupción acomodándose a la misma y culpando de todo a la Fiscal General aunque la corrupción es del Ministerio de Comunicaciones: La primera noticia indica que la empresa Constructora HV, propiedad del narcotraficante guatemalteco apodado “la mente maestra” capturado en Colombia, es decir que el narcotraficante esta extraditado, pero sus negocios continúan “viento en popa” en Guatemala, en donde Caminos no repara en pagarle más de un millón quinientos mil quetzales, sin que la Contraloría de Cuentas, MP ni nade suspenda pagos a una empresa que presumiblemente a lavado dinero, constituyéndose así El Estado a través de contratos del Ministerio de Comunicaciones en cómplice de lavado de dinero a empresas de narcos. La otra noticia, resulta ser que la empresa SERMAT, que fue una de las señaladas de haber evadido IMPUESTOS en el famoso caso B410, fue favorecida nuevamente con un millonario contrato de más de nueve millones de quetzales, no obstante, esta empresa y su propietaria estuvo suspendida por la evasión fiscal, pero seguramente arregló con el Despacho del hermano del exsuperintendente Marco Livio Díaz y pagando jugosos honorarios ahora sigue saqueando al Estado. Así las cosas, con dos casos recientes (hay muchos más) que venga el señor Arévalo a decir que está luchando contra la corrupción, que su gobierno es honesto y que fomenta la transparencia… solo nos queda pensar: o somos masoquistas de seguir aguantando cuanto desvergonzado, delincuente e hipócrita llega a la presidencia o es el momento de un “hasta aquí”, ya no más corruptos, Guatemala tiene que cambiar la manera de hacer política, de elegir sus autoridades y sobre todo que salgan aquellos hombres y aquellas mujeres probas y honestas a sacar del poder a toda esta sarta de mentirosos y ladrones que han secuestrado al Estado, han privatizado el ejercicio de la función pública y han tomado al país como su propia finca.

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