OpiniónColumnas

Diputados decretan el Día Nacional de la Biblia

Logos

Día Nacional… ¿de qué Biblia?

El pasado 12 de agosto, 110 de 160 diputados al Congreso de la República decretaron una ley que declara que el primer sábado de agosto es el Día Nacional de la Biblia. La ley reconoce el “impacto histórico, espiritual y cultural” de la Biblia “en la vida del pueblo guatemalteco.” 

Empero, ¿el impacto de cuál Biblia? ¿De la Biblia de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana?¿O de la Biblia de la Iglesia Católica, Apostólica y Ortodoxa? ¿O de la Biblia de la Iglesia Protestante? ¿O de la Biblia de la Iglesia Anglicana?¿O de la Biblia de la Iglesia Mormona? 

La ley “invita” a reconocer “el valor de la Biblia como patrimonio compartido por los guatemaltecos.” Empero… ¿cuál Biblia es ese patrimonio? La ley fue aprobada urgentemente… ¿Creían, los diputados, que había un inmediato peligro de que la Biblia perdiera su estatus sagrado?

image 37
Diputados decretan el Día Nacional de la Biblia 10

La mayoría absoluta de diputados aprobó la ley del Día Nacional de la Biblia. Fotografía de Congreso de la República.

Biblia de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana

La Biblia de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana comprende 46 libros del Antiguo Testamento y 27 libros del Nuevo Testamento, que suman 73 libros. Los 46 libros del Antiguo Testamento comprenden los libros llamados deuterocanónicos, que son aquellos que no están comprendidos en los libros oficiales sagrados del judaísmo. Fueron ratificados por el Concilio de Trento, celebrado en el año 1546. La palabra deuterocanónico, derivada del griego, significa segundo canon. Los libros deuterocanónicos de esta iglesia son Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y Macabeos 1 y Macabeos 2. Se incluyen las llamadas adiciones griegas al libro de Ester y de Daniel.

image 38
Diputados decretan el Día Nacional de la Biblia 11

Hay una Biblia de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Fotografía de ricecalar.

Esta Biblia se fundamenta en la Vulgata Latina y en la Septuaginta. La Vulgata Latina, o Vulgata Editio, que significa edición popular, es la Biblia traducida al latín. La tradujo Jerónimo de Estridón (340-420) desde el año 382 hasta el año 405 de la Era Cristiana. La traducción fue solicitada por el papa Dámaso I (304-384). La Septuaginta, o Biblia de los Setenta, es la Biblia hebrea traducida al griego llamado koiné (o griego popular). La tradujeron 72 rabinos judíos de Alejandría, desde el siglo III hasta el siglo I antes de la Era Cristiana. Comprende los libros deuterocanónicos. Algunos libros, entre ellos Ester y Eclesiastés, fueron traducidos posteriormente, en el siglo I de la Era Cristiana.

image 39
Jerónimo de Estridón. Imagen de Wikipedia.

Biblia de la Iglesia Católica, Apostólica y Ortodoxa

La Biblia de la Iglesia Católica, Apostólica y Ortodoxa comprende por lo menos 49 libros del Antiguo Testamento y 27 libros del Nuevo Testamento, que suman por lo menos 76 libros. Se fundamenta en la Septuaginta. Algunos patriarcados agregan los libros llamados anagignoskomena, o libros que merecen ser leídos. Ellos son La oración de Manasés, Esdras 3, Esdras 4, Macabeos 3, Macabeos 4, Salmo 151 y Salmos de Salomón. Esta iglesia surgió en el año 1054, cuando culminó un conflicto entre la iglesia católica de Oriente y la de Occidente. Esa culminación fue llamada Cisma de Oriente y Occidente.

image 40
Diputados decretan el Día Nacional de la Biblia 12

Hay una biblia de la Iglesia Católica, Apostólica y Ortodoxa. Fotografía de es.dreamstime.

Biblia de la Iglesia Protestante

La Biblia de la Iglesia Protestante (o quizá Biblia de las iglesias protestantes) comprende 39 libros del Antiguo Testamento y 27 libros del Nuevo Testamento, que suman 66 libros. Están excluidos los libros deuterocanónicos. Se fundamenta en el texto masorético hebreo, o versión oficial del Tanaj, constituido por los 24 libros canónicos del judaísmo. Esa versión fue obra de los masoretas (que eran sabios judíos) desde el siglo VI hasta el siglo X de la Era Cristiana. Están excluidos los libros deuterocanónicos. La palabra masoreta deriva de la palabra hebrea masorah, cuyo significado es tradición

Biblia de la Iglesia Anglicana

La Biblia de la Iglesia Anglicana es la Biblia traducida al inglés, patrocinada por el rey James o Jacobo I de Inglaterra y Jacobo VI de Escocia, publicada en el año 1611. En Estados Unidos de América es llamada King James Bible y en Reino Unido, Authorised Version. En español puede llamarse Biblia del rey Santiago o Biblia del rey Jacobo. Esta Biblia tiene 80 libros: 39 libros del Antiguo Testamento, los 27 libros del Nuevo Testamento y 14 libros apócrifos, o libros de los cuales se conviene en que no fueron obra de inspiración divina. La Iglesia Anglicana surgió en el año 1534, cuando el rey Enrique VIII (1491-1547), en el Acta de Supremacía, se declaró representante supremo de la iglesia en Inglaterra. El propósito era tener autoridad religiosa para anular su matrimonio con Catalina de Aragón; anulación a la cual el papa Clemente VII se rehusaba.

image 41
Diputados decretan el Día Nacional de la Biblia 13

Hay una Biblia de la Iglesia Anglicana. Fotografía de es.dreamstime.

Biblia de la Iglesia Mormona

La Biblia de la Iglesia Mormona(oficialmente llamada Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días), es la King James Bible o la Biblia del rey Jacobo. Esta iglesia fue fundada en el año 1830 por Joseph Smith. Sus textos sagrados son también Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y Perla de Gran Precio. Smith afirmó que el Libro de Mormón tenía origen divino y completaba la Biblia.

Biblia de Jerusalén

En el año 1943 el papa Pío XII (1876-1958) emitió una carta encíclica denominada Divino afflante Spiritu, o Por divina inspiración del Espíritu, en la que exhortó a los católicos, apostólicos y romanos a traducir la Biblia preferentemente de textos hebreos y griegos, y no de textos de la Vulgata Latina. Un producto de la exhortación fue la denominada Biblia de Jerusalén, o traducción de la Biblia al francés, a partir de textos bíblicos en hebreo, arameo y griego. La traducción, fue dirigida por la Escuela Bíblica de Jerusalén, de Francia, con sede en Jerusalén. La Biblia de Jerusalén completa fue publicada en el año 1956. Comprende 73 libros: 39 libros del Antiguo Testamento, siete libros deuterocanónicos y los 27 libros del Nuevo Testamento.

image 42
Diputados decretan el Día Nacional de la Biblia 14

Albert Marie-Henri Lagrange (1855-1938), fundador de la Escuela Bíblica de Jerusalén, en el año 1890. Fotografía de Wikipedia

Atributo común de las Biblias

Todas las biblias tienen un atributo común esencial: el Nuevo Testamento tiene los mismos 27 libros. El Concilio de Roma, convocado por el papa Dámaso I, celebrado en el año 382, seleccionó esos 27 libros. Ellos son los cuatro evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las trece epístolas de Pablo, las ocho epístolas llamadas generales (entre las cuales se incluye la epístola a los Hebreos (sobre cuyo autor no hay certeza) y el Apocalipsis atribuido a Juan. Los 27 libros fueron llamados canónicos porque todos constituyeron un canon, es decir, una norma sobre aquello que oficialmente podía ser creído sobre la naturaleza, la vida, la obra y la doctrina de Jesús.

image 43
Papa Dámaso I. Imagen de Wikipedia.

El Concilio de Hipona, celebrado en el año 393, y el Concilio de Cartago, celebrado en el año 397, ratificaron la selección de los 27 libros. En el año 495 el papa Gelasio (cuyo papado comenzó en el año 492 y finalizó en el año 496, con su muerte), emitió un decreto, llamado gelasiano, en el que reproducía la selección de los 27 libros. El Concilio de Trento, celebrado desde el año 1545 hasta el año 1563, ratificó esa misma selección. La iglesia Católica, Apostólica y Ortodoxa la ratificó en el concilio de Jerusalén, celebrado en el año 1672, convocado por el patriarca Dositeo de Jerusalén (1641-1707).

Nuevo Testamento único y varias Biblias

Empero, ese atributo común, es decir, los mismos 27 libros del Nuevo Testamento, no implican que hay una única Biblia. Podemos, pues, afirmar que hay un Nuevo Testamento único; pero no podemos afirmar que hay una Biblia única. Hay varias Biblias. No puede ser decretada, entonces, una ley del Día Nacional de la Biblia, como si hubiera una Biblia única. 

Por supuesto, tampoco puede ser decretada una ley de un Día Nacional de la Biblia de una determinada iglesia, porque el Estado concedería una ilegal preferencia a esa iglesia. No puede ser decretada, por ejemplo, una ley del Día Nacional de la Biblia de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, que comprende libros deuterocanónicos; ni una ley del Día Nacional de la Biblia de la Iglesia Protestante, que no comprende esos libros. 

Los diputados al Congreso de la República deberían haber decretado, por consiguiente, una ley del Día Nacional de las Biblias. Empero, decretar un día tal parecía impolítico, porque se hubiera reconocido que hay varias palabras de Dios y podía haber surgido un conflicto religioso o teológico sobre la “verdadera” Biblia. 

No involucramiento del Estado en asuntos religiosos

Realmente, no debe ser decretada ninguna ley de un día nacional de la Biblia o de las Biblias, principalmente por tres motivos. 

Primero. El Estado no debe involucrarse en asuntos religiosos. No importa la naturaleza de esos asuntos. Decretar una ley del Día Nacional de la Biblia e “invitar” a celebrar ese día es involucrarse en asuntos religiosos. Y no es solo involucrarse en esos asuntos. Es manifestar una preferencia por una determinada iglesia, o por una determinada religión, aunque fuera la mejor religión o fuera la religión mas profesada en el mundo. 

Segundo. La Constitución Política declara que hay libertad de religión; pero no brinda fundamento alguno para que el Estado se involucre en asuntos religioso y pueda decretar un día nacional de un determinado texto sagrado, de cualquier religión. No brinda algún fundamento para decretar, por ejemplo, una ley del Día Nacional de la Biblia, o una ley del Día Nacional de los Vedas, que son los textos sagrados del hinduismo, del cual hay una comunidad en Guatemala; o una ley del Día Nacional del Corán, el libro sagrado del islam, del cual hay una comunidad en Guatemala. Por no haber tal fundamento, puede afirmarse que la ley del Día Nacional de la Biblia es no válida ipso iure, es decir, por el derecho mismo en el régimen jurídico de Guatemala.

Tercero. Leer, estudiar e interpretar la Biblia de cada iglesia, y regir la vida por sus normas morales, es exclusivamente propio de la esfera privada de cada uno. En cualquier día del año cada uno puede emprender sus propias actividades para leer, estudiar e interpretar la Biblia, y persistir en por sus normas morales, o disponerse a regirse más estrictamente por ellas.

El objeto de la ley no concierne a los cristianos

El objeto de la ley del Día Nacional de la Biblia es reconocer el “impacto histórico, espiritual y cultural” de la Biblia “en la vida del pueblo guatemalteco”; pero creo que ese reconocimiento no concierne a los cristianos en cuanto cristianos. Efectivamente, el impacto “histórico” concierne a historiadores. El impacto “espiritual” concierne a psicólogos y sociólogos. El impacto “cultural” concierne a antropólogos. 

Creo que concierne a los cristianos el valor religioso, teológico y moral de la Biblia de su iglesia. El valor religioso comprende la creencia en un determinado ser supremo divino, el modo de relación entre ese ser y el ser humano, y el destino final del ser humano decretado por la divinidad. El valor teológico comprende el conocimiento de la naturaleza del ser supremo y de su manifestación en el mundo. El valor moral comprende las normas de conducta dictadas por la divinidad, como la que manda no asesinar o la que manda no robar. No es el caso, entonces, que precisamente en el Día Nacional de la Biblia, los guatemaltecos cristianos de cada iglesia, como si fueran historiadores, psicólogos, sociólogos y antropólogos, exclamen: “¡Celebramos jubilosamente el día de nuestra Biblia por su impacto histórico, espiritual y cultural en la vida del pueblo guatemalteco!”

No necesaria ley del Día Nacional de la Biblia

Conjeturo que los auténticos cristianos no necesitan que se decrete una ley del Día Nacional de la Biblia, o una ley del Día Nacional del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, para interesarse en la lectura, el estudio y la interpretación de la Biblia, y disponerse a regirse por sus normas morales, o reiterar esa disposición. En ellos tal interés y tal disposición es permanente. 

Empero, ese día puede ser propicio para que algunas autoridades religiosas incrementen el número de cristianos que pertenecen a su iglesia y recauden más recursos financieros asignables para el beneficio de ellas, es decir, las autoridades. O puede ser propicio para que ellas emprendan gratificantes actividades lucrativas, como festivales bíblicos, bazares bíblicos, ferias bíblicas, ejercicios hermenéuticos bíblicos, enclaustramientos bíblicos, artes culinarias bíblicas, juegos deportivos bíblicos y loterías bíblicas. El Día Nacional de la Biblia puede ser, entonces, secretamente, el jubiloso Día Nacional de los Mercaderes de la Biblia.

Post scriptum. La ley del Día Nacional de la Biblia fue obra de la peor demagogia de los peores políticos. Es la peor demagogia aquella que pretende aprovecharse de la creencia religiosa de los ciudadanos, es decir, de la creencia que más puede influir en el modo de vida, o en las valoraciones y elecciones, o en las finalidades del ser humano. Son los peores políticos aquellos que emplean el poder legislativo, es decir, el poder de decretar leyes a las cuales tienen que someterse todos los ciudadanos, para procurar un ilícito beneficio privado.

Area de Opinión
Libre emisión del pensamiento.

Le invitamos a leer más del autor: