
Educación disruptiva
Reflexiones
«No es posible resolver los problemas de hoy con las soluciones de ayer».
Roger Van Oech
En medios académicos existe un debate relacionado a que la educación actual no responde al reto de la cuarta revolución industrial (inteligencia artificial) y por esa razón hace falta un cambio disruptivo. Como toda transformación en esta vida, los cambios en educación deben analizarse con mesura, debe tomarse en cuenta el contexto social, económico y político, la idiosincrasia nacional y por sobre todo la voluntad política para realizar los cambios sustantivos que en materia educativa requiere el país.
Según la RAE, «disruptivo» se refiere a algo que rompe o interrumpe bruscamente. Se utiliza tanto en el ámbito académico y de innovación, para describir un proceso o método que desbanca a los anteriores. Las conductas disruptivas son comportamientos que interrumpen el desarrollo normal de las actividades en el aula, afectando el ambiente de aprendizaje.
Curtis Johnson, explica que la forma actual de enseñar es incapaz de educar a los alumnos de hoy en las competencias que han de dominar para desenvolverse en la sociedad digital. Y de ahí, señala, la necesidad de una educación disruptiva que reenfoque el aprendizaje. La educación disruptiva, por tanto, es aquella que pretende romper con lo establecido para mejorar lo existente. Y son muchos los expertos que piensan que el cambio es necesario y urgente porque el actual sistema es anacrónico, es decir, continúa anclado en el siglo pasado.
Debemos de ser conscientes de la crisis educativa que se ha perpetuado de manera vergonzosa en el país. Los indicadores son mas que elocuentes. La baja cobertura (principalmente en el subsistema extraescolar), la mala calidad educativa (informe PISA), la poca inversión en educación (seguimos asignando el menor porcentaje del PIB en Centro América), en nuestro modelo de gestión se privilegia la entropía, el fortalecimiento institucional es una quimera, la educación intercultural es letra muerta. Ante lo supra citado, está plenamente justificado que se insista en una educación disruptiva, una educación que nos saque del marasmo pedagógico.
La educación disruptiva es un modelo que rompe con el sistema educativo tradicional para crear uno nuevo y mejorado, especialmente adaptado a la era digital. Se caracteriza por el uso de tecnologías e innovaciones para promover el aprendizaje activo, la personalización de la educación y el desarrollo de competencias necesarias para la sociedad actual, marcando un cambio profundo en la forma de enseñar y aprender.
La educación disruptiva posee ciertas características que evidencian la ruptura con la educación tradicional. Por ejemplo, se aleja de la transmisión de conocimientos como se realiza hasta ahora, para adaptarse a las necesidades de la revolución digital. Esto implica incorporar herramientas digitales e internet como elementos centrales para garantizar el acceso al aprendizaje ubicuo y para hacer el hecho educativo más dinámico e interactivo.
La educación disruptiva pone énfasis en fomentar un aprendizaje más activo en el que el alumno participa de forma más directa e inmersiva, en lugar de ser un receptor pasivo. Busca dotar a los estudiantes de las habilidades necesarias para interactuar en la sociedad digital, como la colaboración, la resolución de problemas y la producción de contenidos. Se enfoca en adaptar los objetivos educativos a las nuevas realidades de la sociedad de la información, creando un aprendizaje más relevante y útil para la vida real.
Para llevar a cabo una educación disruptiva se necesita una combinación de tecnología, personalización y un cambio de enfoque, priorizando el aprendizaje práctico, la eliminación de barreras entre el aprendizaje formal (aula) e informal (internet) y el fomento de la innovación didáctica. Esto implica invertir en infraestructura tecnológica, usar la inteligencia artificial para adaptar la enseñanza, promover la colaboración entre el ecosistema educativo, las empresas, el gobierno, la academia, los tanques de pensamiento y algo fundamental, formar continuamente a los docentes para que puedan liderar esta transformación, o sea, capacitar a los docentes en el uso de herramientas digitales.
Adaptar la enseñanza a las necesidades y el potencial de cada estudiante, utilizando herramientas como la inteligencia artificial para analizar datos y mejorar la calidad educativa. Dar prioridad al saber aprender, sobre la simple memorización de datos, utilizar estrategias didácticas como la gamificación y la implementación de experiencias de aprendizaje del mundo real y la práctica (aprendizaje basado en proyectos).
En el marco de una educación disruptiva es necesario establecer alianzas con los sectores de poder social, económico y político para crear una cultura de innovación educativa que promueva la creatividad, la experimentación y la toma de decisiones informadas.

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