
El autoritarismo es el padre de la ignorancia
Barataria
En Guatemala la campaña electoral para la segunda vuelta recién terminó el día viernes con un discurso pronunciado por la señora Torres en el cual buscaba contrastar “lo pensante” con “la ignorancia”, desafortunadamente resultó diciendo una frase que resulta ser un epitafio para lo que hemos vivido en los últimos tiempos respecto a la academia. En efecto, sin ambages la señora Sandra Torres pronunció “…la ignorancia es la riqueza de la cultura de nuestro pueblo”. Al margen de las discusiones sobre lo que la señora candidata quiso o no decir, su contraste viene a confirmar lo que ha estado sucediendo actualmente en muchos lugares del mundo, en Centroamérica y especialmente en Guatemala respecto a una tenaz lucha entre el autoritarismo y la academia.
Esta lucha tenaz entre autoritarismo y academia no es nueva, viene desde tiempos inmemoriales, se acrecentó en la edad media en donde pensar era verdaderamente un delito y en donde no pocos fueron acusados y declarados brujos y brujas por dedicarse a la academia tanto así que mil años de oscurantismo provocado por la imposición fuerte de creencias religiosas lideradas por la iglesia católica sumieron a Europa y también a la América colonial en un total abismo de ignorancia. Desde esos tiempos y en la actualidad a las elites, la clase política gobernante siempre les ha gustado sostener la ignorancia como un instrumento de sometimiento. Así, mientras menos pienses es mejor, mientras menos opinas es mejor, si no sabes nada mejor aún y si todo lo que te dicen te lo crees es porque así debe ser. No es de balde que la educación sea una materia sin resolver en los países tercermundistas y que, pese a consumir grandísimas cantidades de dinero, siempre la educación literalmente no sirve.
Lo dicho por la candidata presidencial, la señora Torres, viene como anillo al dedo de lo que ocurrió precisamente esta semana en Nicaragua: El gobierno de Daniel Ortega, tras acusar de “terrorismo” a la Universidad Centroamericana fundada por la Compañía de Jesús (Jesuitas) en el año 1960 y que llegó a ser un referente en educación superior tanto en Nicaragua en dónde era una de las mejores ranqueadas como en Centroamérica, ha sido objeto de expropiación de bienes y cuentas bancarias lo cual fue dispuesto (como se hace ahora para dar apariencia de legalidad) por orden de una Jueza. Esta es la tercera universidad que se cierra, puesto que anteriormente se cerró la Universidad Evangélica Martin Luther King Jr y la Asociación Universidad de Occidente, aunque estas, a diferencia de la Universidad Centroamericana el gobierno argumentó que no tenían autorización para operar. Sin embargo, en el caso de la Universidad Centroamericana se le acuso de terrorismo y con ello no solo se clausuró, sino que además se confiscaron sus bienes. Irónicamente el gobierno de Ortega y Murillo han renombrado a esta universidad con el nombre de Casimiro Sotelo Montenegro, recordado líder estudiantil que se opuso a la dictadura y autoritarismo de Anastasio Somoza Debayle, lo cual contradice precisamente la actual dictadura nicaragüense que esta semana confiscó la que fuera alma mater del fallecido líder estudiantil.
Así las cosas, resulta totalmente claro que para el autoritarismo es mejor que la ignorancia reine, que la ignorancia sea la única riqueza cultural que tenga el pueblo, puesto que a mayor ignorancia, menor oposición y mayor corrupción. Es esta la ecuación que se quiere tener para continuar con un sistema perverso que limita la creatividad y productividad de un pueblo y que sierve para empobrecer mas a la población en tanto que surgen cada año “nuevos ricos” producto de la función publica corrupta y continúa el proteccionismo perverso de la elite económica.
No resulta entonces raro comprender el caso Guatemala desde su justa dimensión, en dónde la calidad educativa tanto a nivel público y privado sea deficiente y que el Ministerio de Educación pese a tener recursos a granel termina pactando con los sindicatos para continuar aumentando los salarios a cambio de nada, porque no existe exigencia de una evaluación docente efectiva que permita mejorar los niveles educativos. Aunque en cobertura educativa se ha avanzado un poco ya que el nivel preprimario cuenta con 62%, primario cuenta con 95% Básico cuenta con 48% y Diversificado cuenta con 25%; resulta una triste realidad que arrojó el ultimo censo población en donde se estableció que el 20% de la población no tiene ningún nivel de escolaridad, es decir nunca fue o no ha ido a la escuela, por lo que resultaría que la juventud guatemalteca tenga escasas o nulas probabilidades de terminar el nivel básico y el diversificado dada la escasa cobertura lo cual resulta, naturalmente en que la población joven de Guatemala ingresará a la actividad económica sin haber completado la educación media, lo cual no solo le coarta las oportunidades que puedan tener sino que limita sus capacidades cognoscitivas al momento de trabajar. Esto sin descuidar las terribles condiciones económicas en la mayor parte del interior del país que hace que muchos jóvenes que han terminado el bachillerato opten por emigrar a Estados Unidos como una forma de superación porque este país, su propio país les ha negado la oportunidad de hacerse la vida.
Sin embargo, resulta serio analizar que el nivel académico de las universidades del país es muy deficiente. En Guatemala, lejos de elevar el nivel académico ha venido en decadencia, la autorización de una serie de “universidad de garaje” por parte del Consejo de la Enseñanza Privada Superior que ha autorizado universidades más por favores políticos que en aras de elevar el nivel educativo, tenemos universidades que se fundaron con la finalidad de participar en las diversas comisiones de postulación iniciando únicamente con las famosas facultades de derecho y economía sin tener un campus serio, ni claustro de catedráticos adecuado. Así, se han replicado una serie de universidades en todo el país, funcionando en fines de semana en colegios o en establecimientos que no llenan los requisitos mínimos. Pero lo más grave es el nivel de educación superior que imparten estas universidades muy bajo que resulta en la capacidad de los profesionales que se gradúan año con año y que engrosan las filas de los profesionales universitarios. En otras palabras la educación universitaria en Guatemala es todavía un privilegio que sin embargo, pese a que muchos logran acceder a la misma, esta en manos de universidades que no ofrecen un alto estándar educativo.
Por ultimo y no menos importante, en Guatemala por desgracia los constituyentes que entre otras cosas, tuvieron la aberrante idea de limitar la academia y la educación universitaria publica puesto que únicamente se dejó a la Universidad de San Carlos de Guatemala como la única universidad pública y eliminado la posibilidad de que el Estado creara otras universidades, así la otrora centro del saber y una prestigiosa universidad latinoamericana y ahora, gracias a los corruptos resulta ser un botín y saco de corrupción en dónde todas las facultades sin excepción y su flamante, aprovechado y desvergonzado rector han llevado a esta Universidad a ser un ejemplo de lo que no debería suceder con una universidad nacional, cerrada durante toda la pandemia y luego cerrada por un grupo de estudiantes ahora mismo la universidad ya entregada a las autoridades se mantiene cerrada y previsiblemente pasará todo el año puesto que según dice el flamante rector hubo mucho daño a las instalaciones, pero en realidad, el daño lo hizo él con la manipulación de la elección que lo hace no solo indigno sino que además un traidor a los ideales universitarios que algún día en su graduación juró defender. En efecto, la USAC que no debería de ser la única universidad nacional, porque este monopolio educativo publico le ha causado un grave daño al país, la USAC, empezó su decadencia desde hace muchos años creándose un plan de manoseo electoral tanto para Decanos como para el Rector. El ingreso de dineros sucios a campañas y el clientelismo laboral que existe en dicho centro hicieron que incluso un rector fuera reelecto, el señor Estuardo Galvez y aunque estuvo ocho años su único legado fue llevar a la USAC a los umbrales de la corrupción y decadencia. De las facultades no conozco a fondo el tema, pero si puedo hablar del sistema perverso que se ha manejado en la Facultad de Derecho en donde existe un clientelismo laboral de primer orden, tan perverso que los nombramientos de profesores interinos que suscriben contrato cada semestre sin la menor calificación académica hace que se haya eliminado la carrera docente de tajo. Estos grupos de profesores interinos son obligados a apoyar las elecciones que interesan al flamante decano tanto con proselitismo como con donaciones bajo la advertencia que si no participan el próximo semestre no se les renueva contrato. Es tanto así, que cada vez que hay elecciones que interesan al señor Decano, hay hasta listas que firman los docentes para asegurar que fueron a votar ¿Qué sistema de docencia es este? ¿Son docentes por méritos académicos o solamente son docentes por conveniencia? Entre tanto el Decano, se prepara con miras a la reelección y sobre todo ha demostrado sin ningún recato que la academia no le importa ni tampoco la moralidad. Así, no quieren más profesores titulares cuya seguridad laboral les hace ser independientes y objetivos, sino mantienen tantos profesores interinos sean para continuar perpetuándose en el poder y además manipulando los cursos y privados y la misma academia para graduar a aquellos estudiantes gracias a los favores que reciben y no por su capacidad estudiantil y después oímos de lo que hacen en el ejercicio profesional con muchas güizachadas porque simplemente pasaron de noche en las aulas universitarias.
Así las cosas, resulta totalmente claro que el autoritarismo es el enemigo numero uno de la academia y que a mayor autoritarismo menor academia, porque el autoritarismo se desplaza sobre las ruedas de la ignorancia. La ignorancia no es riqueza cultural de ningún pueblo, en realidad la ignorancia es la pobreza mayor de cualquier nación. Un pueblo se enriquece en la medida que sus ciudadanos dejan la ignorancia y abracen el conocimiento.

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