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El Chapo: la escala en Guatemala

Divi Filius 

El Chapo: la escala en Guatemala es el título del libro escrito recientemente por la periodista Julie López y que tendré el gusto de comentar el domingo 17, a las 19:00 horas en la Feria del Libro Guatemalteca (Filgua) juntamente con su autora. Para quienes están interesados, no solo en la temática del narco sino en la historia del crimen organizado regional, este libro les puede resultar increíblemente útil, porque ayuda a dejar en claro cuál es en realidad la relación que existe entre los actores criminales en ambos países.

A mi entender, hay una tesis muy provocativa en este libro: Joaquín Guzmán Loera no llegaría a ser quien fue, sin la experiencia en Guatemala. Esta tesis pone patas arriba la forma como los ´ortodoxos´ estudiantes del crimen organizado conceptualizan a los grupos criminales (fundamentalmente los mexicanos): Se les debe entender en su propio contexto y a merced de sus propias características regionales-culturales. Para los puristas, el narcotráfico en México que hoy domina la región, se gestó hasta cierta forma en una dinámica de encapsulamiento. Así las cosas, la topografía del norte de México hizo a los hombres decididos y aguerridos, la cultura campesina les dio a los narcotraficantes (al menos a la primera generación) la cultura del honor; la formación militar tan particular de los Zetas habría hecho calar el sentido de lealtad de forma tan determinante que ninguno de los Zetas originales desertó: todos solicitaron su baja del ejército para luego conformar el grupo criminal.

El texto escrito por Julie Lopez introduce dos elementos importantes, a mi parecer, en la historiografía criminal del narco mexicano que lo conectan a Guatemala. Empecemos por el segundo, que tiene que ver con el reclutamiento de kaibiles por parte de los Zetas. Fue ese proceso de captación lo que transformó a un grupo criminal con formación táctica superior en una máquina de matar porque, a diferencia de los Gafes, los kaibiles sí habían desarrollado prácticas de tortura y forma de muerte concretas. Podríamos decir que los Zetas originales se militarizaron ´a la centroamericana´ pasando de ser un grupo criminal a una estructura de cuartel con vicios de sangre que reflejan los residuos del conflicto armado guatemalteco.

Ahora, el primer aspecto interesante se relaciona con Joaquín Guzmán y su capacidad para aprender lecciones que lo marcaron para siempre durante su estadía en Guatemala. ¿Cuáles fueron? Bueno, para eso le sugiero leer el texto, pero me permito solo dar una pequeña muestra. La traición y tortura que el Chapo sufrió a manos de los militares guatemaltecos es muy posible que lo haya transformado en un actor criminal menos proclive a la violencia y más inclinado a ser capaz de corromper voluntades. Esa preferencia por la corrupción y menos por la sangre ha hecho del cártel de Sinaloa su firma indiscutible.

Quedan otras muchas preguntas por responder: ¿Catapultó la carrera criminal de Guzmán Loera su estancia en un país desconocido? ¿Su estancia en Guatemala le hizo comprender la importancia de Centroamérica como esa región ´puente natural´ para el trasiego? ¿Las lealtades locales que logró construir en Centroamérica las hubiese podido construir a punta de violencia en lugar de creando asociaciones basadas en la lealtad? ¿El grupo criminal de los Zetas adquirió mayor respeto entre sus competidores al probar que podían expandirse a otro país (Guatemala en este caso) y crear sus propias rutas? Y, claro, la pregunta obligada: las relaciones entre Guzmán Loera y Pérez Molina.

Estas y muchas más preguntas que quizá surjan serán abordadas en la presentación pública del texto. Una actividad para no perderse.

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David Martínez-Amador

Becario Fulbright del Departamento de Estado Norteamericano. Politólogo, UMASS-Amherst. Investigador Social en las áreas de Consolidación Democrática, Crimen Organizado Transnacional, e impacto del crimen transnacional en la gobernabilidad democrática. Miembro de la Red de Investigadores Latinoamericanos por la Paz y la Democracia ÍNSUMIISOS´ con sede en Ciudad de México. Profesor universitario y consultor. Ha trabajado en Centroamérica, México, Estados Unidos y Canadá.

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