
El Espíritu
Debemos Saber La Verdad
El espíritu es aquella parte del ser humano que tiene la capacidad de comunicarse con Dios sin ninguna intervención de la razón o el entendimiento. Y allí está la conciencia, la intuición y la comunión. La conciencia: es el órgano que discierne y distingue entre lo bueno y lo malo.
El espíritu de un ser humano, mientras que el término puede ser usado con el mismo significado de alma humana, el espíritu humano a veces es usado para referirse al impersonal, universal o mayor componente de la naturaleza humana en contraste al alma o psique, que puede referirse al ego o un elemento menor.
Se define el espíritu de una persona como ser inmaterial dotado de razón.
Según la Biblia, a palabra espíritu en el Antiguo Testamento es ruach, que puede traducirse por viento o respiro. En griego es pneuma, con el mismo significado. Es así como se describe la acción creadora de Dios en el libro de Génesis. Dios creó los cielos y la tierra.
Que es el espíritu en el ser humano y así vemos que para la religión cristiana, el hombre consta de tres partes que son cuerpo físico, alma que es lo relacionado con lo emocional y espíritu que es lo relacionado
con lo espirital.
La función del espíritu en el ser humano es la fuente de testimonio y de la revelación personal. Puede guiarnos para tomar decisiones y nos protege del peligro físico y espiritual. Se le conoce como el Consolador, y puede calmar nuestros temores y llenarnos de esperanza.
En nuestra vida el espíritu, conciencia, intuición y comunicación con Dios es lo que hace que podamos relacionarnos con el mundo espiritual, nos habilita para entender a Dios y las cosas del espíritu. Nos habilita para desear y disfrutar las cosas eternas y no vivir solo en función de lo temporal.
La naturaleza y forma de nuestro espíritu en los seres espirituales, tienen la misma forma corporal que los seres mortales, salvo que el cuerpo espiritual tiene forma perfecta.
En nuestra mente el espíritu es algo invisible a nuestros ojos naturales pero con vida. Nuestros pensamientos no se ven, pero llegan a tener un efecto muy poderoso en nuestras mentes. Pensar es una actividad que hacemos todo el tiempo, aun estando dormidos o estando inactivos estamos pensando.
La diferencia entre el espíritu del hombre y el Espíritu Santo, comparándolo, es como que el Espíritu Santo es como las ondas de radio celestiales y el espíritu humano es como el radio receptor. El receptor es nuestro espíritu.
Dios ya ha hecho su parte y ahora nosotros debemos hacer la nuestra que es cuidar de nuestro espíritu.
Según la Biblia el Espíritu Santo va al mundo de los espíritus de los justos que son recibidos en un estado de felicidad que se llama paraíso y que es un estado de descanso, un estado de paz, donde descansarán de todas sus aflicciones, y de todo cuidado y pena.
El alma del ser humano se considera como la parte intangible que habita en el cuerpo que nos da la capacidad de pensar y de sentir, es capaz de dar vida al organismo y es la esencia inmaterial que define al individuo y a la humanidad
El Espíritu Santo habita en el ser humano y lejos de oponerse al espíritu, el cuerpo es el lugar donde habita. A la luz de esto, es posible entender que nuestros cuerpos no son materia inerte, pesada, sino que hablan, si sabemos escuchar, con el lenguaje del amor verdadero.
El espíritu humano da la idea de auto consciente, se manifiesta como subjetividad humana e individual. Pero esté está ahí como sí mismo, es sólo su determinación interna. La exterioridad del espíritu en la que éste espíritu se da es el modo objetivo de su existir es también en el cuerpo.
El Espíritu Santo produce cambios que es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.
Vivir en el poder del Espíritu Santo consiste en expresar el fruto del espíritu y ser generosos.
También según la Biblia, el Espíritu Santo es el alma que se utiliza para describir a una persona en la vida pre-terrenal, es decir, antes de nacer.
En esta vida el alma se une a un cuerpo físico. Después de la muerte, el alma abandona el cuerpo y va el mundo de los espíritus, donde aguarda la posible resurrección.
Vivir con el Espíritu Santo es vivir en el poder de lo correcto, consiste en expresar el fruto del Espíritu, ser generoso y contento, cuidar de los pobres y quebrantados y amar a nuestros enemigos.

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