OpiniónColumnas

En vías de la anarquía

Zoon Politikón

La anarquía es un sistema político y social en el que no existe un gobierno central. Guatemala está experimentando un período anárquico o se encamina hacia un estado fallido, ya que el gobierno central está prácticamente ausente. En este contexto, grupos interesados actúan sin respetar la ley. La ingobernabilidad se extiende por todo el país. Han surgido denuncias de fraude electoral. El Estado no tiene los recursos ni la voluntad política para hacer cumplir la ley, que es su responsabilidad y para lo que cuenta con el monopolio de la fuerza.

La anarquía se ha instaurado gradualmente a través de actos aislados de desobediencia civil, hasta el punto de que el gobierno no puede evitar bloqueos y disturbios. La vinculación del partido electo con estos hechos plantea interrogantes sobre su enfoque político futuro, especialmente en relación con la investigación de denuncias de irregularidades en su inscripción.

El Ministerio Público está llevando a cabo su labor de investigación, por lo que hay que esperar los resultados de estas pesquisas, respetando el debido proceso. El Movimiento Semilla está fomentando la anarquía como cortina de humo para obstaculizar el proceso legal, utilizando dos premisas en su narrativa: «golpe de estado» y «pacto de corruptos», sin haber demostrado ni denunciado ninguna de ellas.

El 30 de octubre de este año, en Escuintla, una persona amenazaba a los vecinos del lugar con un arma de fuego. La Policía Nacional Civil (PNC) recibió una alerta y se dirigió al lugar en cuestión. Al llegar, los agentes se encontraron con disparos provenientes de un individuo, a lo que respondieron repeliendo el ataque. Lamentablemente, el agresor perdió la vida debido a las heridas sufridas. Este hecho constituye un delito grave. Sin embargo, un grupo de vecinos agredió de manera violenta a los agentes, robando tanto el arma del agresor fallecido como la de uno de los oficiales presentes en el lugar. Los agentes se vieron imposibilitados para contener a la turba que los atacacaba.

Los medios de comunicación informan sobre sucesos similares en diversas localidades, lo que sugiere que el país está en vías de la anarquía. Tanto el Estado-Nación como la sociedad misma enfrentan circunstancias en las que la autoridad pierde su poder y, como consecuencia, el control se está desvaneciendo, lo que da lugar a un estado de desorden en el que las estructuras de poder establecidas se debilitan.

La falta de respeto y obediencia hacia la autoridad civil, como la Policía Nacional Civil, ha desencadenado una serie de consecuencias negativas. Por ejemplo, la población muestra menos disposición a cumplir con las leyes y regulaciones, lo que conduce a un aumento en la delincuencia y la violencia. Además, la pérdida de confianza en el gobierno y sus instituciones ha llevado al incremento de protestas, disturbios y otros conflictos civiles. Finalmente, la falta de confianza en el gobierno y sus instituciones ha desencadenado en la pérdida de legitimidad de los gobernantes, con la correspondiente disminución del apoyo popular.

La conducta antisocial se manifiesta a través de comportamientos que causan daño y perjuicio a otras personas, socavando el orden social establecido mediante acciones que pueden desembocar en un estado fallido. Estas acciones se caracterizan por la destrucción de espacios públicos o propiedades privadas, como negocios diversos, la obstrucción del funcionamiento de las instituciones estatales y la limitación de los derechos de otros al bloquear carreteras y ciudades.

El anarquismo está intrínsecamente vinculado a los valores de libertad y autodeterminación. Sin embargo, a lo largo de la historia, la ausencia total de gobierno ha demostrado ser impracticable, llevando a situaciones de caos en las que los grupos rebeldes se levantan contra el sistema, desencadenando violencia y desorden. El ímpetu desenfrenado y el caos rara vez constituyen medios efectivos para lograr un cambio social duradero y positivo.

La situación actual del país es crítica y requiere de un liderazgo fuerte y comprometido para superarla. Sin embargo, el primer responsable de esta situación es el actual mandatario, quien ha perdido la representatividad y la legitimidad debido a su incapacidad demostrada a lo largo de su mandato. Además, ha permitido ser influenciado y presionado por factores endógenos y exógenos que han actuado en contra de los intereses nacionales. Su comportamiento abusivo del poder que le fue delegado por el pueblo lo ha llevado a una falta de toma de decisiones necesarias para resolver los conflictos actuales. La corrupción generalizada ha erosionado la legitimidad del gobierno y ha minado la confianza del pueblo en las instituciones. La incapacidad del gobernante para mantener la gobernabilidad esta generando un vacío de poder que es aprovechado por grupos violentos y criminales, lo que representa un riesgo para la sociedad.

Tambien hay intereses globalistas que buscan la creación de un gobierno mundial con poderes superiores al de los Estado-Nación. Para lograrlo, estos intereses necesitan la abolición de las naciones tal como las conocemos. Estos intereses atentan subrepticiamente contra la estabilidad de los países a través de diversos factores, como la polarización política, los conflictos internos (como guerras civiles, revoluciones y levantamientos populares) y el terrorismo. Factores que pueden amenazar la seguridad nacional y desestabilizar el gobierno, poniendo en peligro la vida de todos los guatemaltecos.

Además, es innegable que el gobierno actual ha cometido errores desde el principio hasta el final, situando al país en una posición delicada debido a su gestión deficiente. No obstante, es posible que tanto el estado de derecho como la soberanía estén siendo vulnerados por ambas partes, tanto la saliente como la entrante. Si se presentan pruebas irrefutables de delitos cometidos por el partido electo, ¿Se debe aceptar una imposición fraudulenta o seguir el camino legal? Permitir irregularidades en el proceso electoral podría llevar al país hacia la senda del sueño bolivariano propugnado por el Foro de Sao Paulo y el Foro de Puebla, siguiendo la visión de Fidel y Chávez. Esta misma visión ha llevado a Cuba, Venezuela y Nicaragua al fracaso actual y ha contribuido al estancamiento o retroceso de otros países como Argentina, México, Colombia, Chile y Bolivia. Sin lugar a duda, esto abocaría años de pobreza y adversidad.

En caso de contar con pruebas concluyentes, es imperativo llevar a juicio a los responsables sin excepción. Es evidente que este camino conllevará desafíos a nivel internacional, pero resulta esencial para mantener la integridad nacional y la justicia.

Area de Opinión
Libre emisión del pensamiento.

Le invitamos a leer más del autor:

Edgar Wellmann

Profesional de las Ciencias Militares, de la Informática, de la Administración y de las Ciencias Políticas; Analista, Asesor, Consultor y Catedrático universitario.

Avatar de Edgar Wellmann