
Entre bloqueos y toma de posesión del CANG, se evidencia que no hay institucionalidad en Guatemala
Barataria
Norberto Bobbio expresaba su pensamiento con mucha claridad cuando interpretó la relación entre derecho y poder. En efecto, al referirse a la institucionalidad, Bobbio expuso que la Democracia estaba asentada sobre las instituciones y que, si el Estado de Derecho estuviera en manos de las personas y no de las instituciones, entonces la Democracia sería una sumatoria de pequeños reinos en los que los funcionarios decidirán cualquier cosa en sus competencias. Así, existirían cuotas de poder individuales y no el ejercicio de un solo poder público. Saco esta reflexión del Filósofo y Jurista italiano, para hacer hincapié en la importancia que tienen las instituciones en cualquier país que se presuma que es un Estado de Derecho y una Democracia.
Guatemala vive una crisis de institucionalidad que no surgió precisamente con el gobierno actual, sino que tiene ya varios años de existir. Poco a poco fueron perdiéndose las instituciones y fueron cayendo en manos de grupos de interés o poderes fácticos que tienen mucha influencia, están enquistados en los Estados y cada periodo, durante cuatro años compiten para ver si logran “obtener” otra institución para controlarla a su sabor y antojo. Es tal la cooptación de instituciones en Guatemala, que el país ya no es una democracia, ya no es una república, sino que recuerda muy bien al famoso juego del Monopoly. Si, aquel famoso juego de mesa, cuyo personaje es un simpático viejecillo con un grande y grueso bigote blanco y sombrero de copa y que se basa en aquel intercambio y compraventa de bienes raíces o inmuebles.
A diferencia de aquel muy entretenido juego de mesa, en Guatemala juegan al Monopoly los grupos de poder, el crimen organizado y los poderes facticos que utilizan a funcionarios corruptos, políticos vendidos, “empresarios”, nuevos ricos y supuestos partidos políticos (empresas electoreras). Estos juegan al Monopoly para ver si logran adquirir un grupo de instituciones como si fueran los inmuebles de un color del juego y, por supuesto cobran peaje a todo aquel para pasa por allí haciendo sus gestiones y hay que cobrar por eso, evitan entrar a la cárcel porque “tienen un pase” y si llegan a caer allí por mala fortuna, no pasan más que “una vuelta” porque luego salen. A estos “la suerte les acompaña”, pobre de aquel que caiga en alguna de sus instituciones porque deben de pagar sin duda alguna. Así como en el juego de mesa, hay instituciones apetecibles porque allí se va gran parte del presupuesto y por supuesto tanto el funcionario o ministro que llega allí como “los dueños de la institución”, salen con mucho dinero. No importa quien llegue a la presidencia le pasa una de dos o se “corrompe y se vuelve un jugador mas” o “lo doman”, pero hasta el momento no ha habido gobernante que haya cambiado las reglas, Así, durante un periodo de cuatro años se reacomodan los jugadores de este Monopoly guatemalteco y pasan los cuatro años tratando de comprar “los colores” más apetecidas que son los que dan más dinero y donde se cobra más “peaje”.
Las instituciones tienen muchas aristas y por lo mismo hay alguna que se cooptan desde el principio, el Poder Legislativo, el Poder Judicial y la Corte de Constitucionalidad constituyen las más significativas, “poner” la mayoría de magistrados en cada una de ellas es tener el poder en la mano, así las elecciones para magistrados de la Corte de Constitucionalidad están plagadas de una serie de acontecimientos que cada día más fuertes como los Poderes del Estado son las que más disputa tienen.

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