
Estados Unidos y el regreso del orden en América Latina
Una Guatemala Diferente Es Posible
América Latina fue, durante años, una región secundaria en la agenda estratégica de Estados Unidos, entre guerras lejanas, experimentos multilateralistas y una fe casi dogmática en la globalización Estados Unidos dejó vacíos de poder que fueron rápidamente ocupados por el crimen organizado, redes de corrupción transnacional y potencias extra-hemisféricas con agendas propias, ciclo que parece haber terminado. La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos 2025 (NSS2025) marca un punto de inflexión, que no se trata simplemente de un ajuste de prioridades, sino de un cambio doctrinal profundo que devuelve al hemisferio occidental al centro del tablero geopolítico y redefine la relación entre los EEUU y América Latina sobre bases inéditas; en el corazón de este giro se encuentra una idea clara, el desorden Latinoamericano dejó de ser tolerable para la seguridad nacional estadounidense.
La política de Seguridad Nacional 2025, abandona definitivamente la retórica del liderazgo benevolente y del multilateralismo ingenuo que caracterizó a las administraciones anteriores, en su lugar, adopta un enfoque abiertamente realista, centrado en la defensa estricta del interés nacional bajo el principio rector de “America First”, lo que no implica aislamiento sino priorización, menos dispersión global y mayor concentración en espacios estratégicos vitales, en esa jerarquización América Latina vuelve a ocupar un lugar primario, no por romanticismo panamericano ni por afinidades ideológicas sino por una razón elemental: el hemisferio occidental es el espacio natural de seguridad de Estados Unidos y cuando ese espacio se convierte en refugio del narcotráfico, en corredor migratorio descontrolado, en plataforma de potencias rivales o en santuarios de regímenes criminales, la respuesta ya no puede ser la indiferencia.
Donald Trump no disimula este cambio, al contrario. lo asume con claridad política, la histórica doctrina Monroe, largamente reinterpretada o relegada, es rescatada y actualizada en lo que algunos ya llaman la doctrina “DonRoe” el mensaje es inequívoco: ni China, ni Rusia, ni Irán tienen espacio estratégico en el hemisferio occidental. No se trata de ideología, sino de control de las inversiones chinas en puertos, telecomunicaciones, minería estratégica e infraestructura crítica ya que son vistas como lo que realmente son, instrumentos de poder geopolítico; la NSS 2025 establece límites claros y condiciona la cooperación económica y de seguridad a la alineación con la agenda hemisférica estadounidense. Para America Latina supone un nuevo escenario: desarrollo sí, pero con condiciones. El crecimiento económico es bienvenido siempre que no contradiga los objetivos estratégicos de Washington. La multialineación diplomática, tan celebrada en algunos discursos regionales, encuentra aquí su límite.
Uno de los aspectos mas relevantes y menos discutidos con objetividad y honestidad de la NSS 2025 es su énfasis en el combate frontal al narcotráfico y a la corrupción estructural. Estados Unidos reconoce que el crimen organizado ya no es un problema policial, sino un fenómeno de captura del Estado, con capacidad para desestabilizar países enteros y afectar directamente la seguridad regional. En este marco, regímenes como el venezolano, que durante años financiaron proyectos ideológicos y redes de influencia a través del petróleo, pasan de ser anomalías toleradas a amenazas estratégicas; la NSS deja claro que no se permitirá que actores hostiles consoliden ventajas energéticas o políticas en el continente y si fuera necesario, la respuesta no será únicamente diplomática. Este enfoque puede incomodar a ciertos sectores, pero conecta con una realidad innegables, millones de ciudadanos latinoamericanos honrados y trabajadores han sido abandonados por estados capturados por el crimen organizado, incapaces o no dispuestos a garantizar seguridad, justicia y oportunidades a su población.
La NSS 2025 no es un capricho personal de Donald Trump, es la expresión de una visión estratégica estadounidense que trasciende a un solo Presidente, pero que encuentra en Trump a su ejecutor más decidido. Tras décadas de ambigüedades Estados Unidos vuelve a ejercer poder en su entorno inmediato, convencido de que el vacío genera caos. América Latina entra así en un nuevo momento histórico, uno incómodo, exigente pero también cargado de posibilidades. El desorden que permitió el florecimiento del crimen organizado, las redes de corrupción y la impunidad ya no es una opción; el hemisferio vuelve a tener reglas y esta vez no son retóricas; guste o no guste a diferentes posiciones ideológicas el orden ha vuelto al centro de la agenda y con él, la certeza de que el futuro de América Latina estará inevitablemente ligado a su respuesta a esta nueva arquitectura de poder.
AL RESCATE DE GUATEMALA.
GUATEMALA NECESITA DE SUS MEJORES HOMBRES Y MUJERES.

Le invitamos a leer más del autor:
Descubre más desde El Siglo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



