
Hacia dónde va el istmo, 2026
Sueños…
El 2025 fue el gran choque, todo cambio
Los países centroamericanos tienen más de 200 años de confusión sin compromiso para construir una república. Se atienen con nitidez a la definición de Estados fallidos, con la excepción admirable de Costa Rica, cuyo pueblo en un alarde de sencillez e inteligencia a logrado construir una de las democracias más prolongadas y sólidas del mundo. Recientemente, Panamá compite con los ticos gracias a un cambio fundamental. El derrocamiento de Rafael Noriega, la devolución del Canal a manos panameñas y la extirpación del ejército, siguiendo el ejemplo de Costa Rica. Panamá ha logrado reinvertir ese dinero obsoleto en educación y salud.
Ya lo decía Yuval Noah Harari, en un mundo inundado de información irrelevante, construir con claridad el futuro es poder. El debate sobre el futuro de la humanidad, y con ella del planeta es intenso. Cualquiera puede intervenir y darnos su visión de futuro, pero es difícil comprender con visión clara cuál es el destino final.
Los más de 8 mil millones de seres humanos que poblamos la Tierra, tenemos varios retos. Los más importantes son los micro, los de la familia y nuestra existencia; pero, si no aportamos soluciones los grandes temas macro nos puede arrollar: el fin del derecho internacional, la confrontación directa de las potencias internacionales, la profundidad económica y social de la IA y la obsolescencia humana como resultado de su sustitución por aplicaciones inteligentes. Sin dejar por Tierra el agachar la cabeza y perder la soberanía nacional, que nunca ha sido una gran preocupación en la mal llamada América latina, así como la amenaza del calentamiento global o la crisis de la democracia liberal.
Entonces, que se nos viene encima 2026
Tom Standage, Editor, The World Ahead 2026, del imponente medio de información económica de los más antiguos y creíbles del mundo, citado permanentemente por Karl Marx en sus estudios económicos desde 1848, sigue siendo influyente. Nos presenta sus pronósticos para este nuevo año. Que no será el final del mundo pero que pondrá a prueba la madurez de los países centroamericanos para avanzar o mantenerse estancados.
Pues sin sorpresas tenemos que el mundo diseñado por Donald Trump seguirá siendo el eje central de las relaciones internacionales, todos tenemos que atenernos a las decisiones disruptivas del presidente gringo, pues vivimos en su mundo. Standage nos resume que el factor Trump es un fenómeno disruptivo, ha sido en el 2025 el factor que diseñó un nuevo mundo para nosotros, leer sus tendencias puede permitir a los pueblos de la región sobrevivir o sufrir un latigazo de caos.
En medio de turbulencias la administración Trump, muestra resultados prácticos. Según el mismo Trump solo nos interesa, y a nosotros también, lo que nos afecta positivamente para avanzar y rechazar lo que nos afecta para detenernos.
1 ¿Qué pasará el 4 de julio, en el 250 aniversario de independencia?
Será un aniversario de gran impacto. No solo por lo importante de la fecha, sino porque será una medición de fuerzas de un país que está dividido política, militar, social y económicamente. ¿Será el inicio del debilitamiento del trumpismo, o se convertirá en la conquista definitiva del poder de Trump que lo pueda llevar a la segunda reelección y su control definitivo de la maquinaria de poder mundial?
Después de ese mano a mano entre el señoreaje de Trump y la diversidad de la contraparte, sabremos qué le espera a los demócratas y republicanos en la elección de medio período de noviembre. Si Trump se impone no quedarán dudas de su tercer mandato o más. Si la oposición se impone se abrirán varías vías, logran detenerlo, les pasa por encima o se genera una confrontación interna de destrucción masiva.
El mundo está a la espera de una recesión, en casi todos los continentes se crece más lento. Excepto en Centroamérica.

2 La geopolítica
El mundo está dividido en la tendencia de las relaciones internacionales. Hay varios centros de poder en lucha por controlar todo o algunas áreas de vida en el planeta. El grupo anglo-judío, el de mayor poder en todos los órdenes está por seguir la doctrina Donroe, que cada potencia avance en el control total de un territorio en el mundo. China como potencia económico-militar puede tratar de influir en parte de Asia, África y ser expulsada de América. Rusia, logra avances para controlar el centro de Europa y Asia del norte. Japón, Francia y Alemania son potencias marginales que andan a la deriva, pero con poder tecnológico y científico.
Eso sí. Parece el fin de un mundo basado en la confrontación de paradigmas filosóficos. El mundo nuevo es pragmático. Si nos sirve lo hacemos, no importan los resultados, sean positivos o negativos para el resto de humanos. Ya no hay reglas, ya no se necesitan organismos internacionales, ni acuerdos. Si los bloques de potencias quieren resultados, que gane el que desenfunde más rápido.
El mundo se mantiene en incertidumbre.

3 ¿Es posible una guerra mundial, ganará el Nobel Trump?
Los conflictos están a la orden del día. No pareciera el diseño de estrategas, pareciera un juego de Nintendo en manos de líderes de potencias que amenazan solo para observar la reacción del contrario. Israel avanza en su plan de construir la Galilea, que abarque desde el mediterráneo hasta la antigua Persia. Gaza tiene sus días contados, igual que partes de Ucrania, Sudán, Myanmar, y probables ataques a Taiwán.
Rusia y China se mantendrán a la expectativa en el 2026. No atacarán definitivamente a nadie. Están esperando que Estados Unidos tome el control de Groenlandia para ver si la OTAN reacciona a favor o en contra, en cualquier caso se hunde y desaparece enlodada en la historia.
Sí, no faltan lugares para el conflicto. Tensiones en el Ártico, por el control del fondo marino y en el ciberespacio. Soñará Estados Unidos y sus aliados hundir nuclearmente a China y Rusia, controlar el planeta y salir indemnes.
Conclusión
No es el fin del mundo, es un cambio de paradigmas o simplemente una parada para el caos. La próxima semana veremos los datos de la región en lo económico, político y social.

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