
Ídolos de Barro (Parte 2)
Barataria
En mi artículo anterior traté de hacer una referencia en la idealización del imaginario social sobre los personajes que sobresalen en diversas actividades sean deportivas, artísticas o políticas que, de alguna manera, las redes sociales han sido encargadas de exaltar o de defenestrar. En el caso guatemalteco, cuya sociedad esta tan colmada de aspiraciones sociales y que la idealización los personajes hace que se creen expectativas que en realidad nunca se concretarán.
Así, en el plano político, que es en el cual me enmarcaré en el presente artículo, la idealización de personajes e incluso sectores sociales ha hecho cada vez más daño a una sociedad cuyos anhelos no distan mucho de la mayoría de sociedades en el mundo. ¿Qué es lo que anhela el guatemalteco de a pie, común y corriente que somos la mayoría? Nuestros únicos anhelos es vivir en una sociedad dinámica, en la que se pueda vivir decorosamente sin lujos, en la que se pueda andar en las calles sin el temor de ser asaltados por delincuentes, en donde poner un negocio no debe contener necesariamente en el presupuesto el “pago de la extorsión a los criminales”, en donde la salud publica no esté en trapos de cucaracha y en donde la educación pública sea de calidad, ya que en Guatemala pagamos por todo, por una salud privada, porque el sistema de salud pública es una vergüenza y pagamos por la educación porque la educación pública no es más que un saqueo de grandes proporciones; ya no digamos la seguridad que se paga en cuotas de condóminos y residenciales porque simplemente la Policía Nacional Civil esta ausente en todo el territorio nacional.
Todos estos ideales y anhelos de los guatemaltecos no son imposibles de lograrlo, claro que no. Pero con un saqueo descomunal que se da de los fondos públicos desde el Alcalde y Consejo Municipal del pueblo más pequeño del país hasta el Presidente de la República. Hace que cada cierto tiempo, cada cuatro años, esperemos con expectativas inusuales que un nuevo funcionario, un nuevo presidente y congreso venga a ser la panacea de todos los males del país. Esto ha hecho que por algunos años atrás llegaran muchos a pensar que si los empresarios llegaran al poder no habría corrupción lo cual es completamente falso y demostrado, llego a su punto mas álgido en los gobiernos de Álvaro Arzú y Oscar Berger cuyos funcionarios empresarios resultaron ser mas rateros que los de la dieciocho. Así se ha entendido siempre que no es que sea un gobierno de empresarios o de trabajadores, sino que sean honrados, éticos y honorables. La honradez, ética y honorabilidad no la da el dinero, ni lo empresario, ni lo pobretón que se diga, esto se trae con valores inculcados muchas veces desde los hogares.
Ahora, resulta que ha asumido el señor Bernardo Arévalo y su grupo al poder, por el bien de Guatemala, esperamos que su gobierno haga y marque la diferencia de sus antecesores, pese a que sus diputados en el congreso empezaron mal y con el pie izquierdo cometiendo una ilegalidad para alcanzar la Junta Directiva del Congreso, pero esperamos en suma que su gobierno, especialmente sus ministros sean honorables y honrados.
No le auguro mal al nuevo gobierno y sus funcionarios y quisiera equivocarme en mis aseveraciones, pero en realidad creo que el cancer de la corrupción en Guatemala es tal que no tengo esperanza de que cambie. Por lo general en Guatemala las personas que llegar al poder son justamente personas que aspiran a enriquecerse pronto, son un tipo de personas oportunistas que andan buscando una oportunidad para manejar los dineros públicos a su sabor y antojo y ello hace que generalmente la corrupción sea el resultado de tales actos. Salvo raras excepciones, la mayoría de funcionarios que han pasado por el Estado desde el inicio de la era democrática a partir del año 1986 ha salido del gobierno “forrados de billetes”. Todos conocemos el típico caso de aquel empresario pequeño, mediano o grande cuyos negocios no siempre van bien y llega al poder con la etiqueta de honesto, luego resulta que, mientras es el funcionario, como un “milagro del cielo” su empresa empieza a crecer de manera exponencial y en dos o tres años ya no es su empresa, son sus empresas que se multiplicaron siendo ministro, viceministro y estando “ocupado” con los asuntos de Estado las veinticuatro horas del día ¿Cómo puede suceder esto? ¿O sea que, en tanto era un simple empresario nunca creció su empresa, pero siendo funcionario, de milagro los negocios crecen? Claro la respuesta es que el tal es un corrupto y ha robado a manos llenas y ha recibido dinero y negocios de aquellos a quienes ha favorecido.
Esto no solo sucede con los pequeños empresarios, también el CACIF tiene su cuota de corrupción y desfachatez queriendo siempre sacar raja de cada cosa en el Estado. Sucede también con muchos que se “suben” al carro del gobierno a ultima hora y resultan siendo funcionarios de primer nivel, han entrado al poder con una mano adelante y otra atrás, pero luego de cuatro años de “sufrido trabajo”, salen millonarios. Al final, debemos de comprender que no se trata si este es de derecha o izquierda, si es chairo o facho, si es rico o pobre, si es empresario o trabajador, si es sindicalista o patrono; lo que debemos comprender es que en donde no hay honorabilidad, honradez y ética, puede venir el mismo San Judas Tadeo al Gobierno que como patrono de las causas imposibles tampoco se va a lograr que la corrupción, que es un cancer en metástasis en Guatemala se pueda eliminar.
Todos, los que asumen compromisos de función publica, empezando por el señor Arévalo tienen una harta responsabilidad consigo mismos. Esta responsabilidad es ante ellos, ante la sociedad y ante la historia. De ellos depende que Guatemala de un saldo adelante o que retroceda aún mas, porque este país ya no aguante con tanto descaro, tanta desfachatez y tanta sinvergüenzada de tantos funcionarios públicos que ven al Estado como su propio negocio y se apropian de los recursos públicos como un vil ladrón y luego tienen todavía el descaro de decir que Guatemala es primero, que Dios Bendiga Guatemala, que no al Comunismo y otras tantas frases cuando todos sabemos que se han embolsado el dinero de todos los guatemaltecos.
Las personas son personas, exaltarse antes de tiempo, porque las redes así lo plantean presenta un grave problema social, porque estos ídolos de barro van a terminar con exasperar la paciencia ciudadana.

Le invitamos a leer más del autor:



