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Inequidad en el presupuesto educativo 2026

Reflexiones

“No me digas que valoras, muéstrame tu presupuesto y de diré que valoras”.
Anónimo

El presupuesto educativo en Guatemala es fundamental para el desarrollo sostenible del país por sus efectos en el aumento de la productividad, la movilidad social y consecuentemente en la reducción de la brecha de desigualdad. Una asignación adecuada de recursos es crucial para mejorar la calidad educativa, aumentar la cobertura en todos los niveles y modalidades (especialmente en los niveles: inicial y preprimaria, el nivel medio: ciclos: básico y diversificado, así como la educación extraescolar) y garantizar que los estudiantes tengan acceso a los materiales didácticos, tecnología y maestros cualificados. 

A pesar de los aumentos presupuestarios cada año (5.5% para 2026), los resultados en calidad y cobertura son mediocres, por lo que se necesita de una inversión sustantiva, acompañada de una planificación estratégica y un uso eficaz y eficiente de los recursos para lograr un impacto real, abordando con seriedad los desafíos educativos a corto, mediano y largo plazo. 

En el presupuesto de egresos, el Ministerio de Educación (MINEDUC) para el año 2026 contará con una asignación de Q26 mil 935 millones, monto superior en Q1 mil 406 millones al gasto vigente (2025), que es de Q25 mil 529 millones, lo que representa un aumento de 5.5%. Es el ministerio con la mayor asignación presupuestaria entre las carteras del Estado guatemalteco.

Las prioridades educativas del MINEDUC en el presupuesto para 2026 incluyen la expansión de la cobertura en educación media con la creación de 504 institutos, la contratación de 4,000 docentes, y el remozamiento de edificios hasta alcanzar las 28,000 escuelas para finales del próximo año. Otras prioridades son la implementación de algunos centros tecnológicos y el impulso a la educación bilingüe intercultural. 

La equidad en el presupuesto educativo en Guatemala es crucial para reducir las brechas de desigualdad en la población con edad escolar, ya que permite asignar recursos adicionales a estudiantes y comunidades que más los necesitan, como los que enfrentan pobreza, pobreza extrema y barreras lingüísticas. Esto se traduce en ofrecer oportunidades educativas ecuánimes, para que todos puedan alcanzar su máximo potencial, lo que a su vez fortalece al sistema educativo en su conjunto y contribuye al desarrollo social y económico del país. 

Como resultado del análisis podemos indicar lo siguiente: a) el Ministerio de Educación tendrá un incremento de Q1,406 millones; b) en relación al monto global, el nivel inicial tendrá un aumento de Q14 millones, (0.2%); el nivel preprimario Q296 millones (12%); el nivel primario Q617 millones (50%+); el ciclo básico Q35 millones (6%); el ciclo diversificado Q218 millones (3%); la educación extraescolar Q32 millones (1.1%).

A simple vista puede observarse la inequidad del presupuesto. El 72% está destinado al subsistema escolar y lamentablemente solo el 1.1 para el subsistema extraescolar. La pregunta obligada es ¿Cuándo tendremos una educación para todos y todas con este enfoque presupuestario? Debemos de comprender la gravedad del asunto, pues, más de 4 millones de guatemaltecos en edad escolar están fuera del sistema educativo.

Es vergonzoso que en el nivel de educación inicial se observa un incremento de Q14 millones. Debe tomarse en cuenta que es en este nivel educativo en donde se atiende a la primera infancia, y que las intervenciones como la alimentación escolar, son estratégicamente relevantes para atender la estimulación temprana, la seguridad alimentaria y nutricional.

Los programas del subsistema extraescolar son fundamentales, debido a que esta es una modalidad que proporciona educación a personas que han sido excluidas del subsistema escolar, principalmente por razones de pobreza, ofreciendo una alternativa flexible, en horarios y metodologías adaptadas como los programas en línea. Este subsistema puede incluir programas de formación para el trabajo en competencias productivas, así como, permite concluir estudios de la educación formal. Por esta razón debe robustecerse la inversión al subsistema de educación extraescolar.

Nuestro sistema educativo es como un embudo. El nivel primario tiene una cobertura del 96% pero el nivel medio ciclo básico desciende al 46% y el ciclo diversificado al 23%. Para terminar con esta falta de equidad debe invertirse sensatamente en educación, que es invertir en el desarrollo sostenible del país. 

El artículo 102 del Decreto Número 12-91, Ley de Educación Nacional, dispone: “El Estado deberá incrementar la asignación presupuestaria a la educación hasta alcanzar el 7% del producto interno bruto en relación al aumento de la población escolar y al mejoramiento del nivel educacional del país. Estas actualizaciones deberán hacerse anualmente”. 

Lamentablemente la asignación presupuestaria para el 2026 es del 2.9% del PIB. La inequidad educativa per sécula seculorum.

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