
La Candidata
Teorema
En 2018, el cargo de Fiscal General estaba muy desacreditado. En 1994 había nacido mal con Ramsés Cuestas, primer Fiscal, quien sólo lo ocupó 22 meses. Cargos graves en su contra condujeron a su destitución. Quince años después, en 2010, la Comisión de Postulación presentó la nómina que ordena la ley al presidente Colom, quien seleccionó a Conrado Reyes. De forma extemporánea, grupos de izquierda, apoyados por la CICIG, presentaron tachas contra él y ejercieron presión internacional que condujo a la CC a anular la elección y ordenar que se repitiera. Esta vez participó Claudia Paz y Paz quien tenía vínculos familiares e ideológicos con la guerrilla terrorista (ORPA) que había asolado el país durante más de 20 años. Inexplicablemente, esto no constituyó tacha válida contra ella. Formó parte de la nómina y fue designada por Colom.
Ya en el cargo, Paz y Paz realizó una férrea persecución penal en contra de los militares que combatieron a la guerrilla. Entre los personajes más relevantes estuvieron Ríos Montt, Benedicto Lucas, Mejía Víctores y ocho oficiales más. También estableció proceso en contra de funcionarios destacados como Carlos Vielmann, Erwin Sperisen y Alejandro Giammattei, entre otros, así como a varios empresarios y a políticos. Muchos no llegaron a juicio pero sí sufrieron meses en prisión preventiva. En cambio, Colom, su esposa o Gustavo Alejos no fueron investigados pese a haber sido señalados por el mismo Rodrigo Rosemberg, muerto en 2009. No digo que fueran culpables, afirmo que no fueron investigados. Hubo otros casos que hicieron evidente que el MP practicaba una forma de justicia selectiva bajo la dirección de la CICIG.
Thelma Aldana (2014-2018) sucedió a Paz y Paz como Fiscal General y nombró a Juan Francisco Sandoval (2015-2021) como jefe de la FECI. El gobierno de Obama (2009-2017) nombró a Todd Robinson (2014-2017) como embajador e influyó para que Iván Velásquez fuera Comisionado de la CICIG (2013-2019). Sandoval fue enlace entre la CICIG, la embajada y el MP. La CICIG ordenaba capturas y allanamientos a Aldana quien los ejecutaba. La autonomía e independencia judicial del MP dejaron de existir por completo. Aldana, adquirió propiedades con recursos cuyo origen no pudo demostrar. Está acusada de peculado por sustracción, falsedad ideológica, defraudación tributaria, abuso de autoridad y fraude, entre otros crímenes. Cuando ella entregó el cargo, el descrédito del MP era total.
María Consuelo Porras Argueta, se presentó por primera vez en 2018 ante la Comisión de Postulación para optar al cargo de Fiscal General y Jefe del Ministerio Público. Venía de ser Magistrada Suplente de la CC (2016-2018) y Magistrada de la Sala de la Corte de Apelaciones (2014-2016). La Comisión Postuladora le confirió altas calificaciones y fue seleccionada por el presidente Morales para suceder a la infame Aldana. En sus primeros dos años en el cargo, Porras ya había conseguido que en todos los municipios del país hubiera delegaciones, con sede, del MP. En los 24 años anteriores, todos sus antecesores, sólo habían creado 63 sedes. Ella hizo 277 en dos años y acercó la justicia a la inmensa mayoría de habitantes. La ANAM, el CACIF y otras entidades sociales reconocieron públicamente la trascendencia histórica de ese logro y lo aplaudieron.
En 2022, después de haber ejercido el cargo durante 4 años, la señora Porras volvió a postularse como candidata para un nuevo periodo. Tenía la ventaja de cuatro años de experiencia exitosa como Fiscal General, pero debió enfrentar el aborrecimiento de la izquierda por haber despedido a Sandoval, colaborado para expulsar a Velásquez y la no renovación del convenio con la CICIG. Se sometió al procedimiento de selección de la misma forma que otros postulantes. La tirria socialista se expresó en tachas que fueron ignoradas por los decanos, quienes entendían mejor que nadie que la Lista Engel era una «babosada» sin valor jurídico o moral alguno en Guatemala. En lo sustantivo, Porras obtuvo altas calificaciones y pasó a formar parte de la nómina que se presentó al presidente Giammattei quien la escogió para el período que termina el próximo mes de mayo de 2026.
En estos 4 años, ella habrá ganado experiencia y más conocimiento. Ha enfrentado la necesidad de revisar, meticulosamente, muchos casos. Se habrá reunido con los fiscales y otros expertos como el secretario Pineda. Las discusiones deben haber sido intensas, profundas, agotadoras y al mismo tiempo enriquecedoras para los participantes. Al finalizar esos debates internos ella debió asumir la responsabilidad de tomar la decisión final sobre el camino que se habría de tomar y lo habrá razonado ampliamente.
Este segundo periodo al frente del MP, hubo de enfrentar campañas de difamación, oficial y subterránea, fueron permanentes por parte de casi todo el poder del Ejecutivo y Legislativo. El enfrentamiento ha sido desigual. Es importante subrayar que los señalamientos de corrupción en contra suya, nunca, ni una sola vez, se sustentaron en una prueba. Ha estado bajo una lupa poderosa, que no reveló nada. Al salir incólume, adquirió experiencia en defender con base en las leyes, la autonomía e institucionalidad del MP. Encontró en la Constitución, poderes insospechados para defender la soberanía perdida o debilitada por el abuso de otros países y sus embajadores o por las gavillas de narcotraficantes y de los criminales dentro del Estado. También es verdad que su triunfo, inobjetable, se debe a gobernantes que ignoran la Constitución que juraron defender.
La mayoría de los decanos que integran la Comisión de Postulación son ahora los mismos que lo hicieron hace 4 años. Incluso, algunos también la calificaron en 2018. Supongo que estarán complacidos por haberla incluido en la nómina presentada a los respectivos presidentes quienes la eligieron. Al ser entrevistada por la Comisión el pasado jueves (9.abr.26) y preguntarle sobre su plan de trabajo, ella explicó, orgullosa, de forma minuciosa, el prolijo andamiaje construido durante los 8 años anteriores.
Ilustró a propios y extraños sobre cómo funciona la investigación judicial y sus enlaces oficiales con otras instituciones del Estado e internacionales. Habló de una estructura compleja pero ya afinada. Un agente inmobiliario habría dicho que se trataba de un inmueble equipado, con mobiliario y aparatos de la mejor calidad, limpio y donde se había probado que todo funcionaba a la perfección. Que el inquilino, quien quiera que fuera no tenía que hacer otra cosa que ocuparlo y cuidarlo bien. Un ingeniero habría dicho que era un «proyecto llave en mano» (solo había que girarla para que arrancara como un Porsche nuevo).
Detesto ser pesimista, pero tengo reservas. En 1999 el gobierno de Arzú y Flores dejó un estado funcionando y con una buena visión de futuro. Pero llegó Portillo quien con magnífica retórica pero muy pobre capacidad de ejecución lo echó todo a perder. Las carreteras existentes, por ejemplo, bajo la gestión de García Gallont, estaban en condiciones óptimas, pero Rabbé, el ministro de Portillo, tardó poco en echarlas a perder. En 26 años, el único crecimiento digno de mención desde entonces es la VAS y Xochi: Corredor de las Flores, ambos son desarrollos privados.
De esa manera, no hay mucho que poner en duda. Ella volverá a tener una calificación muy alta y nuevamente estará entre los seis candidatos que la Comisión presentará al presidente. Es muy probable que sea la mejor calificada de los seis. Los decanos son personas muy serias que dan ejemplo de honradez a los jóvenes cuya educación corre a su cargo. Empero, funcionarios del gobierno harán todo cuanto esté a su alcance (amenaza, intento de soborno o tráfico de influencias) para que ella no figure en el listado porque el dilema sería grave para el presidente, su ya derrotado adversario. Ellos buscarán librarlo del obvio conflicto de interés que habrá de enfrentar.
En pocas palabras y sin ambigüedades, simplemente no existe en el país ninguna persona con mayor experiencia y mejor calificada que Consuelo Porras Argueta para ejercer el cargo de Fiscal General de la República de Guatemala. Si ella fuera la CEO de una empresa privada importante, a los accionistas no se les ocurriría cambiarla. Al país, ella le conviene más que cualquier otro candidato para ese cargo, porque tiene el conocimiento y la experiencia, entre otros atributos que son igualmente importantes, como el liderazgo entre los fiscales y demás personal del MP.
Si a Arévalo le importara más el país que sus más bajos instintos de revancha, podría delegar la selección en un cuerpo colegiado como la misma Comisión de Postulación y obedecer la recomendación que ellos, públicamente y sin presiones de ningún tipo le dieran. Ese sería un acto muy noble de parte suya, a la vez que un revés para todos quienes pensamos que la nobleza nunca anidó en él.
Si como es previsible Arévalo escoge a otro candidato, entonces la señora Porras Argueta dejará el MP con la frente muy en alto. ¿Qué hará después? Desde luego que no lo sé, pero pienso que podríamos verla en las papeletas electorales de 2027 como candidata a la presidencia o vicepresidencia del país.




