
¿LA EDUCACION HA PERDIDO IMPORTANCIA?
Antropos
Recién a la salida de un super mercado en donde compré algunos alimentos, una madre afanosamente conducía el carro con los enseres comprados y cuidaba el cochecito en el cual su hijo de apenas unos dos años jugueteaba alegremente un celular con sus pequeños dedos, de muñequitos multicolores. Ella me comentó que era la manera de entretenerlo. La verdad observe al niño con cierta curiosidad y me percate de su concentración y dominio total del aparato digital.
Asombrado por lo que vi, caminé y empecé a pensar acerca de ese futuro que ya es presente y de cómo la era digital nos tiene cobijados en su totalidad. Y claro, me pregunté y ahora qué pasará con el trabajo de los maestros, que tienen que atender a estudiantes que van desde temprana edad, hasta los estudios universitarios. Evidentemente si hago “un alto en el camino” y procuro hacer referencia a países con escasa renovación educativa, como el nuestro, opino con tristeza que es muy poco lo que se puede hacer desde el campo de la educación escolarizada.
Si antes nos preocupaba el analfabetismo del conocimiento letrado del lenguaje escrito, que por cierto es alto en Guatemala, hoy nos debe de angustiar el hecho de la existencia de un analfabetismo informático incrustado en el sistema educativo nacional. Sucede entonces que sin un compromiso real tanto del Estado y de la sociedad para superar este rezago en la educación, este fenómeno de la impronta tecnológica se ahondará y se ampliará mucho más y conforme avanza el reloj, esta limitación nos terminará dejando sentados en la estación del tren.
Hasta este punto de lo escrito, sólo me he referido en corto, al tema de la innovación tecnológica en el sistema educativo nacional, porque los limitantes para navegar con soltura en ese nuevo mundo de alcances impredecibles, está realmente empedrado de múltiples dificultades. Pero, además, debo agregar que el otro gran problema que tenemos es el cuidado de los valores humanos. Es una obviedad frente a nuestros ojos, que se ha perdido principalmente el afecto, que nos conduce de manera natural, al respeto entre unos y otros. Se agranda por ejemplo el individualismo como norma de conducta social.
Pensadores, teóricos de la educación, filósofos, sociólogos, psicólogos, científicos, tecnólogos, futuristas, han dado a conocer por inmensidad de escritos y conferencias, porque senderos de la educación debemos de caminar. Y ahí están a la orden del día, las ideas, conceptos, meditaciones, propuestas metodológicas, de cómo rescatar el valor de la persona humana y la formación de ciudadanía en el sistema escolar.
Resulta entonces que dos grandes problemas están presentes hasta el momento, con poco avance de lo que debe atender el Estado principalmente en el ámbito de la educación. La primera, superar la “brecha digital” ampliando la formación y capacitación de los maestros sobre la base de una infraestructura de conectividad avanzada y de computadoras adecuadas para hacer atractivo la inserción en ese mundo de la innovación tecnológica, que se traduciría como innovación educativa.
Segundo, referido al respeto de la persona humana y formación ciudadana que arranca como punto de partida, promover el gusto por la lectura de los maestros, que abriría las compuertas de lo que encierran los libros, despertando la imaginación y la creatividad con el propósito de llevar a feliz puerto, la tarea compleja de rescatar y revitalizar nuestros valores humanos.
Cada una de las palabras que están en este escrito, tienen la intención de motivar en el ámbito nacional, un verdadero dialogo acerca del rumbo de la educación superando la conflictividad patente de los hechos recientes, de los cuales hemos sido testigos como una ciudadanía observadora, pero pasiva. Pienso que esta válvula puede abrir la posibilidad de una búsqueda de lo que se debe hacer en educación.

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