
La juventud guatemalteca
Tanmi Tnam
Recién el 12 de agosto se celebró el día internacional de la juventud, momento propicio para reflexionar y asumir compromisos concretos por parte de las familias y de las instituciones de Estado que tienen funciones específicas para con la juventud del país. Las familias con el modelo de vida y la práctica de valores para orientar la formación de la juventud y las instituciones oficiales para generar políticas y estrategias que garantizan servicios de educación, salud y oportunidades laborales para este sector que realmente es quien construirá el país que todos deseamos. En este sentido, es necesario comprender, identificar y crear las respuestas que necesita la juventud.
Es la juventud uno de los sectores que debe luchar incansablemente por demandar y trabajar por las grandes transformaciones que necesitan los pueblos que hoy viven su presente y que deben propiciar la participación de la juventud para alcanzar el futuro que les corresponde y tal como ellas y ellos se imaginan con todas las condiciones positivas. Corresponde a autoridades y especialistas escuchar el contenido de las demandas de la gente joven para concretar políticas y estrategias que permitan a la juventud encaminarse hacia el futuro en paz, medio ambiente sano y servicios públicos libres de corrupción.
La juventud tiene que hacer esfuerzos por identificar y estudiar las causas y los efectos de los grandes problemas políticos y económicos que limitan el desarrollo de los pueblos en la actualidad. Por qué hay hambre, exclusión, injusticia, discriminación y pocas oportunidades de acceso a la educación de los niveles medio y superior. La generación actual tiene que acompañar a la juventud para que encuentre soluciones tangibles y eficaces para la eliminación de la pobreza y de la desnutrición para lograr un mundo con rostros alegres y competentes para diseñar y ejecutar alternativas para construir el país que deseamos. Todos los sectores deben de proponerse dejar un país libre de conflictos que limitan a la juventud a alcanzar mejores condiciones de vida. Por ejemplo, es complicado imaginar el futuro de la juventud con el máximo deterioro del medio ambiente, injusticia y violencia por todas partes.
Las y los jóvenes deben demandar por más espacios de participación en instituciones oficiales y en organizaciones de la Sociedad Civil con el objetivo de incidir en políticas y estrategias que tengan en cuenta a la juventud y su acceso a los servicios de educación, salud y en aquellas decisiones que les afecta el futuro. En el caso guatemalteco, es urgente ampliar la cobertura educativa de manera gratuita hasta el ciclo diversificado y la educación superior. En el marco de la educación escolar, la juventud debe tener la oportunidad de conocer críticamente los grandes problemas económicos y políticos que vivimos. Hay que dotar a la juventud de oportunidades de formación para el trabajo y el acceso a la tecnología como uno de los medios que se impone en estas primeras décadas del siglo XXI.
Hay que ceder y abrir espacios de participación a la juventud para que sean ellas y ellos quienes presenten sus demandas y asuman responsabilidad para gestionar acciones específicas para construir el futuro deseable para todos. Los adultos de hoy y la juventud actual deben volver la vista al aprecio a la tierra y a la naturaleza en general, como cuidarlas de manera responsable para que permanezcan hoy y siempre porque mantienen la vida de todas y de todos. El proyecto político futuro debe estar libre de discriminación, corrupción, injusticia, violencia, desnutrición y hambre.

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