
La Pedagogía de Paulo Freire II
Reflexiones
“Lucho por una educación que nos enseñe a pensar y no por una educación que nos enseñe a obedecer”.
Paulo Freire
Los aspectos significativos de esta pedagogía giran en torno a una educación liberadora, crítica, problematizadora y transformadora. Su enfoque tiene una profunda relevancia en contextos como el de Guatemala, donde persisten grandes desigualdades socioeconómicas y en consecuencia educativas (pedagógicas, tecnológicas y científicas), especialmente entre comunidades urbanas, urbano marginales y rurales.
Entre los aspectos más significativos de la pedagogía de Paulo Freire podemos observar, la educación como práctica de la libertad. Freire consideraba la educación como una herramienta para la liberación de las personas oprimidas por distintas razones (género, etnia, religión, educativa, socioeconómica). No se trata solo de transmitir conocimientos, sino de promover la conciencia crítica del entorno (lo que él llama concienciación).
En el pensamiento de Paulo Freire se pueden distinguir cuatro tipos de pensamiento, a) el pensamiento mágico, es una etapa inicial donde la realidad se percibe de manera superficial y acrítica, sin cuestionar las causas de los problemas; b) el pensamiento ingenuo, es un estado intermedio donde se comienza a tomar conciencia de la realidad social, pero aún de forma limitada y sin una comprensión profunda de las estructuras de poder; c) el pensamiento crítico es la etapa final, donde se analiza la realidad de manera profunda y se busca transformar las estructuras injustas; d) finalmente, el pensamiento de Freire es inherentemente político, ya que considera que la educación no es neutral y debe contribuir a la liberación del pensamiento de los individuos.
Otro aspecto significativo es el diálogo entre educador y educando, es esencial. Freire rechaza la «educación bancaria», en la que el maestro deposita conocimientos en la mente del estudiante (datos, fechas, nombres, conceptos, definiciones). En cambio, promueve un modelo horizontal donde ambos aprenden y enseñan mutuamente. La idea es suprimir las contradicciones entre educando-educador y educador-educando. Por esa razón Freire escribió: “Nadie educa a nadie —nadie se educa a si mismo—, los seres humanos se educan en comunión dialógica con la mediación del mundo”. Enfatizó la necesidad de un enfoque dialógico en la educación, donde el educador y el educando aprenden mutuamente, transformando la realidad a través de la reflexión y la acción.
Freire señala la importancia de la vinculación de la praxis educativa con la realidad del estudiante como un aspecto significativo. El contenido curricular debe partir de la realidad concreta del estudiante, sus experiencias, su cultura y su entorno en la comunidad educativa. Es por esa razón que define que la educación verdadera es praxis, reflexión y acción del ser humano sobre el mundo para transformarlo.
La educación como acto político es un aspecto significativo más, en la pedagogía de Freire. Señala que todo acto educativo tiene implicaciones políticas. La educación nunca es neutral: o contribuye a mantener el statu quo o a transformarlo. Freire se define como sustantivamente político y adjetivamente pedagogo. En esta definición queda establecida la importancia que le otorga al quehacer político de la praxis educativa.
La “Pedagogía del oprimido”, es quizás su obra más influyente. Plantea que los oprimidos (seres pasivos, sumisos, sin iniciativa) deben asumir un rol activo en su liberación, comprendiendo y transformando su realidad. En el contexto de la educación bancaria, el saber, el contenido programático, es una donación de aquellos que se juzgan sabios (curriculístas), a los que juzgan ignorantes (docentes y estudiantes).
La pedagogía de Freire, apoya una educación que valore y parta de los idiomas y culturas indígenas (lengua materna). En Guatemala, con su diversidad cultural y lingüística, esto es fundamental para la inclusión y el respeto a los pueblos originarios. Es fundamental la formación de maestros para las zonas rurales, se debe capacitar a los maestros con un enfoque crítico y contextual, lo que puede mejorar la calidad de la educación en las áreas más vulnerables. El modelo de diálogo y participación activa de Freire puede aplicarse en procesos de formación inicial docente y en procesos de formación en servicio, empoderando a los educadores para actuar como modelos para la transformación.
En comunidades donde el acceso a la educación formal es limitado, la pedagogía de Freire puede fortalecer procesos de educación extraescolar siendo otro aspecto con alto significado, el cual se puede desarrollar en ciertas líneas de acción: alfabetización de adultos, formación en derechos humanos, liderazgo comunitario, etc.
Guatemala enfrenta retos en cuanto a participación ciudadana, transparencia y equidad social. La educación problematizadora puede contribuir a formar conciencia crítica y en consecuencia ciudadanos más activos, capaces de cuestionar las decisiones de gobierno y buscar transformaciones en el orden social, económico y político. Esto puede aplicarse en políticas públicas que busquen una mayor equidad y pertinencia cultural.
La pedagogía de Paulo Freire tiene un enorme potencial para aplicarse en Guatemala, especialmente en la lucha contra la exclusión educativa, el racismo estructural y la pobreza. Más allá del aula, su enfoque propone una educación para la vida, enraizada en la realidad de las personas y orientada a la transformación social.

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