Columnas

La Reforma Constitucional que cuenta es la que no esta propuesta

Por: Ignacio Andrade 

El Licenciado Alejandro Maldonado Expresidente de la Corte de Constitucionalidad ha señalado con buen criterio el aspecto del “momento constitucional” para hacer la reforma. La reforma constitucional requiere del consenso necesario entre los ciudadanos para que la misma sea viable. Una reforma no requerida está condenada al fracaso y una reforma que va más allá de lo que los votantes ven como necesario esta también condenada al fracaso. Es cierto en este caso que existe un hastío de los ciudadanos hacia el sistema de justicia y un deseo de reformar las comisiones de postulación.

Sin embargo, la reforma que más anhelan los ciudadanos es precisamente la que no se está haciendo, la reforma al congreso de la República. Quizás los promotores de las reformas pensaron que el Congreso nunca se va a reformar a sí mismo y que este principio de realidad debía imperar para sacar adelante la otra parte de las reformas que supuestamente eran más importantes. Discrepo de este criterio, porque el objetivo de la reforma al sistema de justicia es tener jueces probos y honestos, jueces que respondan al clamor de justicia y equidad que tenemos los guatemaltecos. Los jueces probos y honestos deben ser electos por órganos probos y honestos.

La propuesta de reforma constitucional ataca la consecuencia de la enfermedad, un organismo judicial donde en algunos casos, los jueces no llenan las mejoras características, o peor aún tienen deudas de nombramiento que no los hace verdaderamente independientes. Sin embargo, la reforma constitucional propone la creación de un órgano nombrado por sorteo, de entre jueces que llenan características que el propio congreso va a definir como un subterfugio para evitar que el congreso tenga un verdadero decir en el nombramiento de una “comisión de postulación “ permanente. Lo anterior, sin embargo, sin una depuración previa del Organismo Judicial.

Si el Congreso es el objeto fundamental de la reforma, con un sistema en el cual yo sepa qué diputado eligió a un juez sujeto a proceso penal y al cual pueda reclamársele su mala elección y se le pueda castigar por ello sacándolo del congreso, el sistema de elección, cualquiera que sea deja de estar corrido a la suerte, de que no toque un juez malo o un grupo de jueces malos por sorteo, que sean los electores y principales promotores de otros jueces en el sistema de carrera judicial que se propone. La propuesta del “Hotel Clarion” es terrible porque deja la administración de justicia a la suerte. Eso es una crasa irresponsabilidad y la propuesta debe rechazarse por ese motivo. Por ello, debe reformarse el sistema con una reforma que verdaderamente ataque las causas y no vayamos con eufemismos violando principios básicos del sistema democrático.

El funcionario electo es mandado por los electores, ante quien debe responder. Este principio fundamental, el sistema democrático y republicano de gobierno es la verdadera víctima de esta reforma mal concebida. Debe promoverse un verdadero intercambio de opiniones sobre la mejor forma de reformar al estado, pero sin cortapisa y sin tratativas de crear un sistema judicial en el que simplemente las cuotas de poder se redistribuyan y que primen los fundamentos de un verdadero Estado de Derecho.

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