
La responsabilidad de las autoridades educativas en el fracaso escolar
Reflexiones
A 3 días de la asunción al poder del Movimiento Semilla encabezado por Bernardo Arévalo es pertinente analizar cuál es la responsabilidad que asumen las nuevas autoridades del Ministerio de Educación en cuanto al fracaso escolar.
Hablar de calidad educativa es tratar un problema sempiterno en el contexto guatemalteco. Sabemos que el fracaso escolar es multidimensional y estamos conscientes que lamentablemente, ninguna administración ha planteado un programa coherente, realista y con pertinencia cultural desde las políticas públicas para abordarlo de manera responsable y en forma definitiva. La educación ha sido diagnosticada por centros de investigación, por organismos supranacionales, por universidades y por algunos colectivos de la sociedad civil y todos coinciden en lo aciago en que se encuentra.
Hasta cierto punto es frustrante leer en artículos de opinión, ensayos, investigaciones académicas, informes de gobierno, planificaciones de desarrollo los indicadores de cobertura y calidad de la educación en Guatemala. Frustración e impotencia debido a que gobierno tras gobierno ofrecen realizar una verdadera reforma educativa, que de inicio con temas fundamentales como la formación de los docentes, la renovación curricular que en realidad sea la respuesta para el aprendizaje de hoy, la infraestructura escolar para dignificar a los sujetos curriculares y la implementación de tecnología para elevar la capacidad heurística de estudiantes y docentes.
El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) permite comparar el rendimiento de una muestra de estudiantes guatemaltecos con alumnos de países desarrollados. Los resultados hablan por sí solos: menos del 1% de los jóvenes evaluados alcanza el nivel promedio en matemáticas, lectura y ciencia de los alumnos de los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, por sus siglas en inglés). Solo 1 de cada 4 estudiantes llega al nivel mínimo de conocimiento de lectura, 1 de cada 6 al de ciencias y solo 1 de cada 10 al de matemáticas. Esto ubica al sistema guatemalteco entre los más rezagados del mundo.
Esta es una muestra significativa del fracaso escolar. Estos resultados tienen correlación con otras pruebas que practican instituciones como el Ministerio de Educación y la Universidad de San Carlos con alumnos egresados del ciclo diversificado. ¿Cuál ha sido la actitud de las distintas autoridades que han pasado por el Ministerio de Educación ante este sistemático fracaso?
Ha sido de un nihilismo asombroso, niegan la realidad educativa con una desfachatez y una desvergüenza sorprendente. Inflan la data de cobertura para hacer parecer que estamos como país logrando excelentes resultados, hacen alarde de los grandes avances en tecnología, en el mejoramiento cualitativo de la didáctica, en los programas de apoyo, emiten Acuerdos Ministeriales donde desfilan los mejores propósitos y objetivos para la mejora continua del sistema educativo, pero que al final de cada periodo de gobierno, todo fue una farsa.
Desde el 20 de agosto de 2023 se ha generado una gran expectativa por conocer el programa de gobierno del Movimiento Semilla para mejorar la educación del país. No dice mucho: 70,000 aulas, salas y laboratorios nuevos en la educación pública. Más de 29.5 millones de libros y guías de enseñanza impresos y entregados. Más de 36,000 nuevos baños y agua garantizada en todas las escuelas e institutos. 540,000 estudiantes más en la educación pública, en todos los niveles, con especial atención en la educación media y 8 institutos regionales.
Se conoce el aforismo que dice que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno. Por lo que vale preguntar: ¿Qué de esas buenas intenciones podrán cumplir las nuevas autoridades del Ministerio de Educación en el 2024? ¿Será que esas pocas intenciones son suficientes para mejorar dos de los principales indicadores educativos: cobertura y calidad? Es probable que cuando las nuevas autoridades del MINEDUC ya conozcan cómo funciona dicho ministerio y el sistema educativo en su conjunto, estaremos preparándonos para las próximas elecciones y nos tocará entonces revisar lo que otros partidos políticos estén proponiendo para salvar la educación del país.
Es imperativo entonces, plantear estrategias viables, precisas y vinculadas a las políticas públicas, para asumir con responsabilidad el fracaso escolar.

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