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Las Columnas del Tiempo

Ventana Cultural

Muchos me preguntarán el porqué de este tema y la respuesta es muy sencilla. La humanidad es columna individual de un gran templo llamado Universo, Dios, o Amor, y todos nosotros formamos las columnas que sostienen ese techo estrellado que se rige sobre nosotros.

El tiempo es ese “monstruo” que todos queremos vencer, el tiempo es aquel maestro que te da las mejores respuestas aunque no le hayas hecho pregunta alguna. Con el tiempo viene la paciencia y la tolerancia. Bien dicen que lo que es para uno llegará aunque se quiten y lo que no lo es, se irá aunque nos pongamos enfrente.

Lo mismo pasa con las pruebas, cuando vemos la prueba venir, si se hace muy grande nos pasa por encima de la cabeza y si se hace muy pequeña pasa debajo de los pies, aquello que nos corresponde hacer nos pega directamente y es aquello con lo que debemos trabajar.

El tiempo nos demuestra que no debemos correr tanto para llegar a alcanzar la perfección, pero cometemos el error de buscar la aprobación de aquellos que nos rodean, en diferentes aspectos, o para que otros nos miren cuando las acciones deben surgir desde adentro e inspiradas desde lo alto.

El tiempo nos enseña a no apegarnos al fruto de la acción, que a veces, es lo que más anhelamos, “ver nuestros sueños cumplidos”, pero el filósofo debe ser como el árbol, no se fija en su tronco, ramas u hojas, solo él sabe que el tiempo hará brotar la más deliciosa de las frutas y la semilla que será otro árbol que dará sus frutos, siendo aquellos que brotan en silencio.

Por eso es que es necesario construir las columnas del tiempo, cuyas bases sean fuertes para evitar que se derrumben, que el terreno también sea firme, para evitar que las tempestades lo erosionen. Escoger los materiales idóneos para la construcción.

Estas columnas llevan en su base peldaños que deben ser firmes para saber que el paso que hemos dado es totalmente seguro. Por eso es que es necesario escoger los materiales que serán necesarios para la construcción de las columnas de este gran templo.

¿Cuáles son los materiales que debemos usar? Solo aquellos que estén en nuestras manos. No importa si tenemos piedra, mármol o granito, al final, el material que se pueda utilizar será aquel que, al consumirse en las llamas, arda sin perder su luz para iluminar el camino de los otros.

Solo aquellos capaces de ir paso a paso en su construcción, no importa si es rápido o es lento, transitando por los senderos de elevación de conciencia, podrán ver la luz de la llama que arde en el centro del templo que se construyó dentro de nosotros mismos, con los materiales más sólidos, más fuertes y recios escogidos al momento de la labor, y estos la guardarán para ser guías en la oscuridad de la vida.

Es por eso necesario construir la columna interna y en la cúspide el capitel que sostendrá el techo estrellado que se abre ante nosotros dándonos la bienvenida hacia el nuevo amanecer, por ende, ese es nuestro llamado, no solo ser templos de lo Divino, sino irlo construyendo para que la divinidad haga en el su morada.

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Claudia Alexandra Figueroa Oberlin

El arte siempre lo llevé de la mano con la literatura, me dediqué al teatro, a la danza por más de quince años, y a las artes marciales, ahora soy miembro de diferentes asociaciones y academias de poesía: Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana, donde participo con crítica literaria, Academia Nacional e Internacional de Poesía de la Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, América Madre, Unidos por las Artes, Movimiento Literario de Centroamérica, y locutora de la radio el barco del romance con el programa Una Ventana al Mundo, donde hablo de los viajes, la historia y la cultura, recito poemas y leo cuentos o fragmentos de otros autores y propios.

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