
Lo que mal empieza, mal…
Vocación de Libertad
En lo que muchos conocemos como sabiduría popular, la reflexión de nuestros abuelos, llevada a nivel de expresión de sabiduría como: lo que mal empieza, mal acaba; puede ser un presagio difícil para quienes están apenas terminando de formar su gestión de gobierno, otro elemento para formar un criterio poco positivo de quienes tuvieron todo el proceso de transición para tener sus cuadros completos.
El daño que se está causando a la ya débil, endeble, frágil y tanto calificativo se pueda encontrar para calificar la desconfianza que los políticos y todo lo que les rodea generan en el imaginario colectivo nacional, se ve hoy magnificado ante el fallo de la Corte de Constitucionalidad de repetir la elección de Junta Directiva de la décima legislatura, con sus aun inimaginables consecuencias.
Importante es estar claros que no es la Corte de Constitucional la que provoca esta situación, sino los hechos del grupo de Semilla, sus actuaciones al margen de la ley producto de prisas, carreras y una fuerte influencia cultural de corrupción que se encuentra también instalada en el DNA de nuestros políticos. La Corte simplemente resuelve a la luz de los hechos evidentes y de la jurisprudencia existente. Creo se vale entenderlo así.
Todo esto, es evidente, se estará volcando sobre los hombros de las nuevas autoridades, quienes lograron conseguir pasar a una segunda vuelta – vale decir con una pequeña proporción de votos – apelando a la idea anticorrupción y anti-impunidad y tristemente con esta parte del proceso, se han tomado la foto más grande como actores con más de lo mismo: corrupción en el uso de las leyes e impunidad en los efectos que esto tendrá en todo el Sistema de una Democracia Republicana y Constitucional como el que los guatemaltecos quisiéramos vivir.
Al menos en el criterio de un servidor, la reputación de la pareja presidencial y la que le alcance a sumar algunos miembros del Gabinete conocido, no alcanza para absorber el golpe que esta decisión de la Corte de Constitucionalidad está dando, sobre todo porque la expectativa de la población no activa políticamente – parte importante de la cual, votaron nulo – es precisamente que pudieran actuar rompiendo con el pasado de corrupción e impunidad que el ya famoso pacto de corruptos ejercía y contra el cual, esta pequeña porción de votos en la primera vuelta que le alcanzo a Semilla/Arévalo para ganar, votamos. ¡Qué decepción!
En estas prisas de ganar una junta directiva, rompieron precisamente con tres claros limites que la sabia paciencia pudo haber instruido a no hacerlo: primero, hicieron pacto con legisladores de otros partidos que venían siendo parte del pacto de corruptos. Segundo: incorporaron a la Junta Directiva a diputados que la ley impide que participen por ser independientes y tercero, no atender la claridad de que, como ente partidario, a todos los efectos de la ley, hoy Semilla no existe y por tanto le están vedados sus derechos políticos a integrar más allá de la curul.
No hay duda de que, en medio de esta situación, el único diputado que agrega valor tanto por el partido que representa: Cabal, es Nery Rodas, quien además y en medio de haber pasado por las llamas del extinto Líder y Manuel Baldizón, no sufrió grandes quemaduras y aun genera confianza en algunos sectores, pero es evidente que el solo no basta para cubrir la flagrante violación a la ley que esta elección ha traído consigo.
Deberá pagar y que tenga por seguro que se le estará cobrando al Presidente Arévalo, el pecado mortal de estrenarse desde el poder legislativo con esta grave falta y además agregar desde el mismo poder ejecutivo la falta de preparación para asumir el mando y tener preparado desde un inicio, propuestas de transformación de fondo para terminar con la corrupción y la impunidad. Aún le falta integrar su gabinete de gobierno.
Me preguntaría sino es que desde el ejecutivo mismo, ya asumido desde las 3 am del día 15 de enero, no pudo haberse actuado para impedir que la cueva de maleantes que cobija a los políticos – el Parlacen – extendiera su abrigo a Giammattei y Castillo, puesto que si lo pudo hacer el departamento de Estado y las oficinas de migración norteamericanas al haber actuado justo en forma casi inmediata quitando las visas al ahora ex- presidente y sus hijos, qué impidió – a no ser acuerdos previos – que el actual presidente procediera ante los órganos competentes en esos días en los que no existía antejuicio.
Lo que mal empieza, mal acaba Señor Presidente.

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