
Los Montgolfiéres
Editado Para La Historia
Cuentan que Arquímedes, un día en que se metió en una bañera, entendió el desplazamiento del agua, que es directamente proporcional al del peso del cuerpo que en la misma entra. Eureka gritó. Había entendido el principio de la flotabilidad de los cuerpos. También nos hablan de cómo fue que Alexander Fleming, el descubridor de la penicilina, fue por azar que descubrió tan útil medicamento. Y es que casi todos los inventos o descubrimientos se han realizado, como aquel que dice, por casualidad. Fue también así, por casualidad, como se descubrió que, en la medida en que el aire caliente es más ligero que el aire a temperatura normal o fría, esto pudiera ayudar al elevar objetos por los aires.
La historia comienza un día en que Joseph-Michel Montgolfier, tratando de secar una camisa que había tenido que lavar de urgencia, probó a secarla poniéndola sobre el fuego de la chimenea. Pronto observó que la camisa se inflaba y ascendía. Corriendo fue a ver a su hermano menor Etienne para anunciarle lo que acababa de observar y la idea que se le había ocurrido.
Joseph-Michel Montgolfier nació en 1740 y estaba realmente apasionado por todas las nuevas máquinas que se inventaron en aquella época. Los hermanos Montgolfier soñaban con la posibilidad de volar. Incluso habían pensado guardar nubes dentro de un recipiente, colgarle al mismo una góndola y, quizás de esta forma, elevarse por los aires. Este asunto de la camisa lavada y la conclusión a la que llegó Joseph-Michel fue el comienzo de una gran aventura que sigue hasta nuestros días. Fue así como nació el primer aparato capaz de transportar seres humanos por los aires.
Los hermanos Montgolfier, entusiasmados, en primer lugar, fabricaron un globo de seda de 1 m³ al que calentaron por debajo con fuego. Este primer globo llegó a levantarse unos 30 m. Estoy hablando de 1782. En ese año construyeron un globo mayor, esta vez de 3 m³. Esta vez el globo fue calentado con paja húmeda, mezclada con lana y papel. Al llenarse la esfera con aire caliente se levantó por los aires. A este experimento le siguió un globo ya de 800 m³ que llegó a los 400 m de altura.
Mientras trabajaban en el jardín de su casa no pasaba nada, pero en la medida en que los globos subían, los vecinos podían darse cuenta de los experimentos y robarles la idea. Por miedo a un robo fue que decidieron organizar un vuelo público en la plaza principal de su poblado, Annonay, en Francia, el miércoles 4 de junio de 1783. Para esta ocasión Joseph-Michel y Etienne construyeron un balón ya de 900 m³ hecho en tela de algodón. Cuando el calor fue suficiente, se levantó el balón, cortaron las cuerdas y el balón subió hasta los 1000 m de altura.
Después de 10 minutos, cuando se enfrió el aire caliente, aterrizó en un campo cercano y comenzó a quemarse todo el artefacto debido el fuego residual que había aún en la góndola. Los campesinos que estaban trabajando en este campo, horrorizados, no se atrevían a apagar el fuego de este extraño objeto que había caído del cielo. Una vez pasado el gran susto, los testigos estuvieron de acuerdo en efectuar una certificación, autentificándose el hecho con un acta notarial. Con ese documento en mano, los hermanos Montgolfier escribieron a la Real Academia de Ciencias de París para que oficialmente los declararan los primeros en haber construido un objeto volador.
La Real Academia de Ciencias los invitó a París para que hicieran una demostración. Estamos ya hablando de agosto de 1783. Fue Etienne el que se dirigió a París para defender su invento ante los científicos de la capital. Muchos físicos asistieron a la demostración, todos muy interesados por su invento, en particular Jean-François Pilâtre de Rozier, maestro de física, quien aún no sabía que se convertiría en el primer hombre en volar en este aparato que aún no llevaba el nombre de montgolfier.
Después de haber efectuado varias experiencias en globos cautivos, es decir, sujetos con una cuerda, Etienne decidió que era el momento de franquear una nueva etapa suplementaria. Es decir, había llegado el momento de que subiera en la góndola del globo un ser humano para dar testimonio del primer vuelo de la humanidad. Ante el temor de los efectos que pudieran tener las variaciones de altura en un organismo vivo, decidieron utilizar en primer lugar, un pato, un gallo y un cordero para este primer vuelo habitado. Tan histórico evento tuvo lugar el 19 de septiembre de 1783 en Versalles ante los ojos del rey de Francia en persona, Luis XVI. Después del vuelo triunfal, los animales fueron recuperados sanos y salvos a 3 km del lugar en que habían subido. Al encontrarlos, tan tranquilos estaban de tan aventurada experiencia, que el cordero estaba pastando plácidamente.
Fue el 15 de octubre de 1788 que en los jardines de la Rue de Montreuil, Pilâtre de Rozier fue el primero en ascender a los cielos en la góndola de un nuevo globo montgolfière, pero atado con una cuerda de unos 25 m. Dos días más tarde, el viernes 17 de este mes de octubre, se repitió la misma experiencia ante lo más selecto de la sociedad parisina que muy interesada invadió los jardines. No obstante, se había introducido una variante respecto a la experiencia del miércoles 15, ahora la cuerda tenía 108 m de longitud.
Existía un único freno que impedía llevar a cabo el vuelo sin ataduras de un ser humano en una montgolfière. Ese freno era el propio rey Luis XVI, quien se sentía responsable por la vida de sus súbditos y decidió prohibir el experimento. No es que el rey estuviera en contra de todos los nuevos descubrimientos e inventos, por el contrario, el mismo era aficionado a la cerrajería y a la relojería, pero sinceramente dudaba del éxito de la misión. En cuanto a los hermanos Montgolfier, no pudieron montar en el aparato de su invención porque le habían prometido solemnemente a su padre nunca montarse en uno de sus globos. Las razones eran las mismas que las que tenía el Rey.
Por último, después de mucho convencimiento, el Rey dio la autorización para que se realizara el vuelo con seres humanos a bordo, pero a condición de no estar presente él en persona, por temor a que la misión no tuviera éxito. Correspondió a Pilâtre de Rozier y al Marqués de Arlempdes el honor de ser los primeros humanos en sobrevolar por los aires. Era Pilâtre de Rozier el que se ocupaba de alimentar con paja húmeda el fuego que mantenía al globo en las alturas, mientras que el Marqués de Arlempdes se entregaba a la observación de París desde los cielos.
Este gran acontecimiento se produjo el 21 de noviembre de 1783 en el Castillo de la Muette en París. El vuelo duró 25 minutos y llegó hasta una altura de 1000 m. Fue de esta forma como los hermanos Montgolfier, los primeros oficialmente registrados, abrieron el camino a los seres humanos para elevarse por los cielos.
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