
Ls Seguridad Pública no Puede ser Neutral Frente al Bien y el Mal
Una Guatemala Diferente es Posible
La Seguridad Pública en Guatemala enfrenta, desde hace muchos años, la amenaza creciente de la expansión y consolidación del Crimen Organizado en todos los niveles del Estado, este entorno socava la institucionalidad, deslegitima la autoridad y vulnera los derechos de la población, por lo que, fortalecer la Seguridad Pública no sólo es una necesidad urgente, sino un paso forzoso para recuperar el control democrático y garantizar una vida digna para todos los ciudadanos, lo que nos conduce a plantear la pregunta ¿Qué es la Seguridad Pública y cuáles son sus objetivos? la Seguridad Pública es la condición esencial para el ejercicio pleno de los derechos y libertades de las personas, sus objetivos son garantizar el orden, la paz y la integridad física y patrimonial de los ciudadanos mediante la prevención del delito, el control de la violencia y la aplicación efectiva de la ley; es un servicio esencial del Estado, cuyo fin es proteger a la sociedad frente a las amenazas internas, ya sean comunes o complejas, como el Crimen Organizado.
La Seguridad Pública en Guatemala, se encuentra en una encrucijada histórica, durante años esta ha sido debilitada sistemáticamente por intereses criminales que han logrado infiltrarse en las instituciones encargadas de garantizarla, esta realidad además de innegable, ha generado un ciclo perverso de impunidad, desconfianza ciudadana y una creciente normalización de la violencia, es en este contexto en donde fortalecer la Seguridad Pública ya no es solo una opción política, es una necesidad impostergable para la supervivencia misma del Estado de derecho.
Hay tres (3) factores que son claves y nos enseñan la urgencia de atender la Seguridad Pública de manera inmediata:
1.- La Deslegitimación del Estado, que se manifiesta cuando el ciudadano percibe que el crimen manda más que la ley, entonces, se erosiona la legitimidad del Estado, porque sin seguridad no hay estabilidad y sin estabilidad, no hay gobernabilidad.
2.- El Auge del Crimen Organizado, que es resultado de la evolución de las estructuras criminales, con la capacidad de interrelacionarse con redes transnacionales, de formar vínculos con el poder político y con capacidad de corromper o intimidar a los operadores de justicia, de ahí la necesidad que la Seguridad Pública se adapte con rapidez y eficacia a estas nuevas amenazas para combatirlas.
3.- La Desprotección de los más vulnerables dado que, la violencia y la inseguridad afectan principalmente a quienes menos recursos tienen; la falta de seguridad no sólo vulnera derechos, sino que perpetúa la pobreza, la exclusión y la migración forzada.
Todo lo anterior nos lleva a comprender la importancia de fortalecer la Seguridad Pública de manera inmediata, para lo que es necesario tomar algunas acciones básicas:
1.- Reformar los cuerpos policiales y depurar dentro de sus filas a los elementos coludidos con el crimen.
2.- Reforzar la formación ética, técnica y operativa de los agentes de seguridad, así como dignificarlos mejorando su salario, prestaciones, beneficios y privilegios.
3.- Dotar al Estado de capacidades reales para investigar, prevenir y sancionar el delito con enfoque en inteligencia estratégica.
4.- Garantizar que la seguridad se rija por la ley, evitando que la represión sustituya la justicia.
5.- Fomentar la participación ciudadana en políticas de prevención, recuperación de espacios públicos y vigilancia social.
La Seguridad Pública no puede ser neutral frente al bien y el mal, su finalidad principal debe ser proteger a los ciudadanos honestos, trabajadores y respetuosos de la ley, quienes son las principales víctimas del crimen, la impunidad y el abandono institucional; estos ciudadanos tienen derecho a vivir sin miedo, a circular libremente y a prosperar en paz, ahora bien, incluso frente al criminal, el Estado debe actuar con apego al derecho y no con venganza, porque la fuerza del Estado no reside en su capacidad para destruir, sino en su capacidad para hacer justicia con legalidad, lo que implica garantizar el debido proceso y la integridad física de los acusados, no por respeto a éstos como personas, sino por respeto al Estado de Derecho y a la ley como principio civilizatorio; la clave está en comprender que el ciudadanos honrado merece seguridad, protección y justicia oportuna y que el criminal merece un proceso justo, pero también una sanción efectiva y ejemplar cuando se comprueba su culpabilidad.
AL RESCATE DE GUATEMALA.
GUATEMALA NECESITA DE SUS MEJORES HOMBRES Y MUJERES.

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