
El falso positivo en el sistema educativo
Reflexiones
“Si un niño no puede aprender de la manera en que enseñamos, debemos enseñar de la manera en que él aprende”.
Rita Dunn
En el sistema educativo, un falso positivo se produce cuando el entorno escolar evalúa a un estudiante como apto o talentoso sin que realmente lo sea. Esto puede darse a través de la aplicación de evaluaciones sin instrumentos técnicos, falsear los resultados, evaluaciones subjetivas o por malas interpretaciones del reglamento de evaluación de los aprendizajes, generando una falsa ilusión de éxito.
Este fenómeno se manifiesta principalmente por la falsa excelencia académica, esta ocurre cuando las calificaciones muestran un resultado de aprobado, pero el estudiante carece de las capacidades como la comprensión lectora y habilidad matemática o de las habilidades blandas necesarias. Su origen puede encontrarse en la flexibilidad excesiva (proceso de mejoramiento de los aprendizajes), presiones administrativas por mejorar las estadísticas de los resultados finales, presiones de los padres de familia o un enfoque memorístico de corto plazo, dando paso a la insuficiente retención del conocimiento.
Con el uso de herramientas digitales para medir el aprendizaje, un falso positivo surge cuando plataformas de evaluación o detectores de inteligencia artificial (como el sistema de detección de escritura IA de Turnitin) concluye que un estudiante ha hecho trampa al copiar y pegar o utilizado IA en un trabajo redactado por él y no haber citado a los autores de las paráfrasis usadas o definiciones conceptuales.
Puede darse también cuando un alumno presenta una condición específica (físicas, sensoriales, dislexia, autismo o aptitudes sobresalientes), para esto deberá tenerse el dictamen clínico pertinente, de lo contrario dará lugar a un falso positivo. Ha este grupo de estudiantes se le realizarán adecuaciones curriculares, terapias o enfoques educativos que respondan a sus verdaderas necesidades, para no dar lugar a frustraciones en su desarrollo académico.
En el sistema guatemalteco el falso positivo de la promoción escolar se describe como la contradicción entre obtener el título en el ciclo diversificado y las competencias reales del estudiante. Se puede ejemplificar cuando un estudiante aprueba todas sus materias en su colegio o instituto, lo que el sistema interpreta de manera positiva y lo cataloga como un alumno apto para graduarse. Pero al realizar la prueba nacional obligatoria para graduandos, se evidencia que los niveles de logro reales son alarmantemente bajos. A este desfase se le puede llamar falso positivo, ya que la institución escolar certifica una preparación académica que la evaluación estandarizada desmiente de inmediato.
Los informes oficiales de la Dirección General de Evaluación e Investigación Educativa (DIGEDUCA) reflejan que la gran mayoría de los evaluados se sitúan en niveles insatisfactorios o regulares, descartando cualquier margen inflado de éxito. Por ejemplo, el curso de matemáticas, históricamente solo entre 1 y 2 de cada 10 estudiantes logran un nivel satisfactorio. En el caso de lectura las estadísticas muestran que únicamente cerca de 3 de cada 10 estudiantes superan la prueba con resultados idóneos.
Cabe resaltar la no vinculación de la prueba estandarizada practicada por el MINEDUC, con la obtención del título correspondiente, porque perder o tener un resultado insatisfactorio en esta evaluación diagnóstica no impide la graduación del estudiante, sino que únicamente sirve como requisito de trámite y métrica de la calidad educativa del país. Imaginemos que la prueba fuera vinculante, daría lugar a declarar de urgencia nacional la intervención del Ministerio de Educación.
El impacto pedagógico de los bajos resultados en las pruebas de graduandos genera una brecha de transición académica profunda. Al ingresar a la universidad, los estudiantes del ciclo diversificado no se enfrentan a un problema de trámites, sino a una crisis de competencias esenciales para su desarrollo profesional.
La universidad estatal (USAC) evalúa destrezas de lógica matemática y comprensión de lectura (pensamiento crítico) que el estudiante promedio no desarrolló, provocando altas tasas de resultados insatisfactorios en el sistema de ingreso.
Quienes logran ingresar sufren una alta deserción temprana (efecto colador). Las cátedras universitarias asumen que el alumno domina herramientas básicas de investigación, comprensión, redacción, aritmética, álgebra y trigonometría forzando al estudiante a abandonar la carrera por frustración escolar, algunos más inician un periplo de facultad en facultad sin éxito al final de este.
En algunas universidades privadas, las unidades académicas se ven obligadas a reconvertir sus primeros semestres en periodos propedéuticos. Esto retrasa el avance real del plan de estudios y diluye el rigor académico del nivel superior dando como resultado el deterioro en la calidad profesional.
En la universidad, el aprendizaje depende de la lectura de textos complejos. Al carecer de competencia lectora (nivel satisfactorio), el estudiante memoriza en lugar de analizar y comprender, lo que impide el desarrollo del pensamiento crítico necesario para su desempeño en el mundo laboral.



