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Podemos alimentarnos bien aquí

Tanmi Tnam

Por favor, tenemos que seguir con el cuidado extremo para no contagiar y contagiarnos del Coronavirus. No queremos cientos de muertos en la capital, en las ciudades, en los municipios y en ninguna aldea. A medida que pasan los días, muchas familias están en serios problemas debido a la falta de comida, papá y mamá no tienen trabajo, el apoyo del gobierno todavía no asoma por ningún lado. En fin, los pobres están en el olvido, haciendo mil imaginaciones y maneras para sobrevivir.

Como pueblos y habitantes de Guatemala, podemos alimentarnos bien aquí, en nuestra tierra, en nuestro país y en nuestra aldea.  Será de acabar con los corruptos que aparecen en espacios públicos y privados, puesto que con la corrupción el dinero público beneficia a unos pocos y deja a mucha gente sin atención con servicios de salud, educación, cuidado y conservación del ambiente. El pueblo, debe demandar la rebaja de salarios a funcionarios, diputados y algunos sindicalistas que ganan mucho dinero en un país que cuenta todos los años analfabetos, desnutridos, pobres, miserables y excluidos.

Podemos alimentarnos bien aquí en Guatemala, es de crear programas y proyectos que apoyen el esfuerzo de horticultores de distintas partes del país, todavía quedan pedacitos de tierra donde con el trabajo honrado se siembran verduras cosechables en pocos días. También los fruticultores necesitan de apoyo técnico, será de producir según regiones variadísimas del país. Necesitan apoyo las familias dedicadas a la actividad pecuaria en pequeña escala. El Gobierno de Guatemala, a corto y mediano plazos debe diseñar y ejecutar programas de apoyo para fortalecer la producción familiar. Las municipalidades deben desarrollar proyectos que generen alimentos para todos. Las entidades oficiales deben contar con verdaderos técnicos de campo con dominio de apoyo a las formas de producción desde las culturas y tomar de otras prácticas todo aquello que sirva al mejoramiento de la cantidad y calidad de productos agrícolas. En fin, si se logra producir más, con calidad, diverso, accesible, corresponde a los ministerios especializados del Estado, organizar a los productores para que puedan vender a distintos mercados. Debemos tener capacidad para atender la alimentación de los guatemaltecos. Vivir la seguridad alimentaria debe ser una política con estrategias que el Estado debe priorizar para dejar atrás el hambre y la desnutrición. No queremos seguir con hambre después de estos días de calamidad.

Hay que diseñar y ejecutar programas para la juventud del país, que cuente con oportunidades de formación para el trabajo, tomando en cuenta con qué contamos, diversificar ofertas de formación técnica, llevar al nivel de municipios las instituciones con programas prácticos y que el acceso de los interesados sea gratuito. El hecho de ocupar a la juventud, que produzca para el mejoramiento de la economía personal y familiar, es una de las posibilidades para evitar la emigración masiva. Estamos conscientes que la escuela actual y la educación que ofrece no ofrece posibilidades para alejar el hambre.

Las empresas e industrias de gran tamaño, deben descentralizar su presencia para llegar a regiones donde las condiciones sean propicias, exigir mano de obra especializada a la juventud del lugar, recoger y transformar la producción local. Es de cuidar las acciones humanas que degradan el medio ambiente cuyas consecuencias van para todos los habitantes. Entonces, sí podemos alimentarnos muy bien aquí en Guatemala, potencializando la producción agrícola y otras alternativas de desarrollo.

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