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Presidente, que espera para accionar frente al aumento del precio a los combustibles

Lugar Hermenéutico

Como en cualquier crisis internacional relacionada con acciones bélicas, la energía, en este caso los combustibles son de las primeras áreas que se afectan, cualquier país medianamente desarrollado tiene acciones de contingencia para asegurar que dicha volatilidad no afecte la economía de sus países. 

Sin ir muy lejos, nuestro vecino del sur, El Salvador, tiene un plan de salvaguarda que permite mantener en cierto equilibrio el precio de los combustibles, ante este tipo de crisis, dado que estos son el principal motor de la economía, no solo por temas de transporte, pues impacta en toda la cadena de producción y distribución de alimentos. 

Bajo esa premisa, el organismo ejecutivo en Guatemala va bastante tarde con un plan de acción, pues históricamente el Ministerio de Energía y Minas, solamente ha servido para monitorear los precios de los combustibles, fingiendo ignorancia que los precios los fijan los tres grandes distribuidores en el país, ah sorpresa. 

Recién, la diputada Nadia de León, propuso suspender temporalmente el Impuesto a la Distribución de Petróleo Crudo y Combustibles Derivados del Petróleo, vigente desde 1992. Actualmente, este gravamen establece un cobro por galón de Q4.70 para gasolina superior, Q4.60 para gasolina regular, Q4.70 para combustible de aviación y Q1.30 para el diésel.

La iniciativa plantea una suspensión parcial del impuesto por dos meses, período durante el cual los importadores, refinadores, almacenadores, distribuidores y comercializadores de combustibles no estarán obligados a pagarlo ni trasladarlo al consumidor final. Aunque no es una solución, como tal, esta medida temporal permitiría un impacto más directo en el precio del combustible, beneficiando a las familias guatemaltecas y al transporte, sin generar los efectos distorsivos de los subsidios generalizados.

A mi criterio, esta es una medida bastante acertada, que podría ser más eficiente que los subsidios, que regularmente se prestan para corrupción y que permitiría mantener un efecto prolongado sobre el precio final. 

En contraposición a lo anterior, el diputado Julio Estrada presentó la Iniciativa 6726, que busca crear un fondo de compensación y estabilización de precios para la gasolina regular y el diésel. El fondo tendría un capital inicial de Q1 mil 500 millones, ampliable hasta Q3 mil millones, y permitiría reducir el precio del galón de gasolina regular y diésel hasta Q4.60.  En pocas palabras un bolsón de dinero que tiene un inicio, pero nadie sabe dónde terminara. Cabe recordar que este señor diputado, ha presidido por tres años la Comisión de Finanzas y Moneda del Congreso de la República, por lo cual es uno, sino el de mayor responsabilidad en la aprobación de los presupuestos desfinanciados del estado guatemalteco. 

Mientras el ejecutivo sigue en “análisis”, lo cierto es que el aumento en los precios de los combustibles afecta no solo al sector transporte, sino que representa un golpe directo al bolsillo de las familias guatemaltecas, quienes han presenciado un fuerte incremento en los precios impulsado más allá de los factores globales, por la incapacidad de un organismo ejecutivo sin acciones y un congreso que legisle en favor de la sociedad a la cual se deben.  

Por el bien de todos, hagan algo, pero ya, antes que la olla de presión les estalle en la cara, miren que el guatemalteco tiene espalda ancha, aguanta y aguanta, sin embargo, tampoco abusen de su nobleza y pasividad, pues una cosa es la paciencia, y otra cosa es la necesidad y el hambre. 

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