
¿Qué debo esperar si gana el progresismo?
Zoon Politikón
El Progresismo, la nueva izquierda o neo marxismo, intenta impulsar la ideología de género, pero debe quedar claro que no tiene nada que ver con el derecho de los homosexuales a no ser discriminados, ya que su intención real es solo alcanzar sus objetivos políticos los cuales son claros y concretos.
Pregunte usted ¿Por qué regímenes como el comunismo cubano pasaron de considerar la homosexualidad como una perversión que destruía el espíritu revolucionario, a promover la ideología de género?
Véase un poco en la historia; con la revolución industrial y el surgimiento del capitalismo germinaron dos clases sociales; la clase obrera explotada, y la burguesía explotadora quienes eran los dueños del capital.
Marx proponía que había que estimular la lucha de clases para elaborar conflictos que desembocaran en revoluciones violentas. Es decir, procurar destruir el sistema capitalista a partir de revoluciones donde se abolieran la propiedad privada y se construyeran sociedades sin clases sociales en donde todos fueran iguales.
La teoría marxista parte de la búsqueda de la igualdad de las clases sociales, con un proletariado con los mismos beneficios y derechos que el resto y para ello proponía, además de eliminar las clases sociales, que el proletariado se encargara de gobernar bajo un sistema socialista. Marx consideraba que la revolución comunista se extendería en todos los países industrializados por un efecto domino en donde las clases explotadas siempre se iban a revelar ante el sistema capitalista.
Marx se equivocó y sus pronósticos no se cumplieron en ningún lugar. Las revoluciones no se produjeron en ningún país industrializado, se terminaron produciendo en países sin industria, donde no había obreros explotados, sino en países rurales de campesinos como Rusia, China, Corea del Norte y Cuba.
Antonio Gramsci, filósofo, teórico marxista, político, sociólogo, periodista y jefe del Partido Comunista Italiano, fue quien después de la muerte de Marx, se dio cuenta que el comunismo no se impondría por la fuerza, proponiendo a cambio que debía ser por efecto de una hegemonía cultural. Gramsci consideraba que la educación, la religión y los medios de comunicación eran las herramientas de la clase dominante para someter a la sociedad; y no la fuerza.
El progresismo actual, toma las ideas de Gramsci, en donde plantean que la contraposición entre patronos y trabajadores ya no es funcional por lo que hay que generar nuevos conflictos en la sociedad que sirvan para alcanzar los objetivos políticos.
Esta nueva estrategia plantea que es necesario redefinir el proyecto socialista en términos de una radicalización de la democracia, es decir, articulando la lucha contra las diferentes formas de subordinación: ya sea de clase social, de sexo o de etnia. El planteamiento es claro, hay que estimular conflictos entre mujeres y hombres, entre indígenas y blancos, entre ricos y pobres, entre homosexuales y heterosexuales.
El discurso del progresismo moderno es que vivimos en una sociedad heteropatriarcal de ricos, de blancos y de hombres, que someten a las mujeres, a los homosexuales y a los indígenas (en referencia a diversas etnias no blancas); en donde todo es producto de un sistema capitalista.
La izquierda de manera perversa siempre ha buscado alcanzar sus objetivos políticos generando conflicto. Esa forma de hacer política, agudiza los conflictos, haciéndole mucho daño a la sociedad.
Una sociedad se desarrolla cuando vive en armonía, cuando se busca la coincidencia, el consenso y el dialogo entre los seres humanos, cuando las diferencias dentro de la sociedad se resuelven adecuadamente a través del diálogo, la negociación, la cooperación y la coordinación. El espíritu marxista es de lucha, es de conflicto; el marxismo tiene un espíritu destructivo; La Claude dice: “la utopía comunista terminó en su inmenso fracaso, pero nuestro espíritu destructivo quedó intacto, vamos a promover una revolución cultural que destruya a la cultura occidental”.
El hombre se distingue por ser un ente social que requiere de la cooperación de los demás y de esta sociabilidad surge un hecho social colectivo, la familia, base primaria de la sociedad; por lo que hay que destruir a la familia.
Para satisfacer las necesidades de la familia surge el hecho económico; la empresa, base fundamental del hecho económico; por lo que hay que destruir a la empresa.
La sociedad tiene que desarrollarse, de lo cual surge el hecho cultural; la escuela, base primaria del hecho cultural; por lo que hay que llegar a la escuela para adoctrinar a los niños en ideologías completamente antinaturales. Hay que tener claro que la ideología de género está haciendo muchísimo daño, a todos, especialmente a los niños.
El hombre es cuerpo y alma, por lo que busca conectarse con lo trascendente, de ahí, surge el hecho religioso, de donde emana el hecho ético y moral; la religión, base primaria del hecho moral; por lo que hay que destruir la religión.
Es a través del matrimonio entre hombre y mujer – como lo instituyo Dios -, y su relación con los hijos, que es posible crear comunidades; por lo que la destrucción del matrimonio y por tanto de la familia, es el inicio de la destrucción de la sociedad como se le conoce hoy en día.
Los totalitarismos entienden que en su objetivo de controlar de forma absoluta la sociedad, enfrentan dos obstáculos principales: la familia y la religión, porque son expresiones de libertad y de comunión; por eso el marxismo arremetió contra la religión, y la ideología de género ha creado mecanismos psicológicos de manipulación para quebrar la lealtad de los jóvenes a su familia; buscan desarrollar una ley superior de lealtad al nuevo régimen; esos objetivos políticos son los que están detrás de la ideología de género y del progresismo, y no otra cosa.
En conclusión, de ganar el Progresismo en Guatemala, solo se puede esperar la destrucción del matrimonio, de la familia, de la religión, de la empresa y de la sociedad tal y como la conocemos… pareciera ser muy negativo y conspirador, pero solo el tiempo dará la razón.

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