
Todos los pasos para convertir una idea en un negocio real (Parte 2)
Por: Rafael Flores
Tener una idea sobre una oportunidad de negocio suele ser el primer paso para que un emprendedor se ponga en marcha. Esta se irá puliendo y mejorando con el desarrollo del plan de empresa, pero siempre es recomendable realizar una primera valoración sobre si es realmente viable. Para ello se puede hacer unas simples preguntas:
¿Qué ventajas ofrece mi producto/servicio frente a lo que existe en el mercado? Se trata, sobre todo, de identificar aquellas por las que los futuros clientes van a elegirnos a nosotros en vez de a la competencia. Y esto significa que debe proporcionar algún valor real (más cómodo, más rápido, más fiable, más barato…).
¿Quiénes van a pagar por él? Ya conoces tus ventajas competitivas… pero falta saber qué tipo de clientes estarán dispuestos a pagar por ellas. Y si ese público potencial es suficiente como para mantener tu negocio.
¿Cómo son mis competidores? Debes conocer bien a tus rivales: cómo trabajan, qué precios tienen, qué aspectos de ellos te conviene incorporar, ampliar, etcétera.
¿Dónde voy a comercializarlo? Es un mercado maduro o con potencial de crecimiento.
¿Cuándo voy a vender más, menos o nada? Todos los negocios tienen estacionalidad y ésta va a mandar la necesidad de financiamiento.
¿Cuánto tiempo y dinero tengo que invertir? Siempre se tarda más de lo previsto en abrir una empresa y un retraso pueden significar mayores gastos… y un gran tropiezo.
Conseguir financiamiento
Un tema siempre complicado, pero que lo es aún más desde hace unos años, y para el que también se ofrecen posibles alternativas. Así, se describen las características de las fórmulas habituales de que disponen las entidades financieras (préstamo, descuento comercial, microcréditos, factoraje, etcétera), del el leasing, ayudas y subvenciones, incluso, lo que hay que tener cuenta si la familia te presta dinero.
Se recomienda escudriñar todas las posibilidades de conseguir financiamiento y acude primero a las que creas que puedes tener más posibilidades. Pero guárdate en la manga un plan B, con otras entidades y tipos de financiamiento, por si estas fallan. Tantea con otros emprendedores y empresarios como está la situación, qué entidades están dando más facilidades o para qué tipos de productos financieros están poniendo más trabas. Acude a asociaciones empresariales, cámara de comercio, organismos públicos y cualquier otra institución, ya que pueden tener suscritos acuerdos con entidades financieras o programas que facilitan el acceso al financiamiento para la creación de empresas. En esto, como en muchos otros aspectos, hay que ser persistente.
Los trámites iniciales
Por último, hay que tomar en cuenta los trámites legales que hay que realizar para iniciar la actividad. Unas decisiones que también conviene meditar ya que el que se retrase un permiso o una licencia puede suponer que el negocio, a pesar de estar ya listo para funcionar, tenga que esperar para iniciar la actividad. Darse de alta en un régimen fiscal que no sea el más adecuado va a implicar el pago de un sobrecoste al empresario. Y así puede suceder con muchas obligaciones legales y fiscales.
Y uno de los puntos clave es en el tipo de forma jurídica, bajo la cual se va a realizar la actividad. Muchas personas deciden ejercer como entes individuales por parecerles una complicación crear una sociedad. No obstante, siempre es aconsejable analizar los beneficios que puede tener el actuar como una sociedad limitada: mayor accesibilidad a ayudas y subvenciones, mejor imagen de cara a proveedores y clientes, limitación de la responsabilidad es, entre otras, cuestiones que conviene analizar.
Desarrollar contactos profesionales
Crear redes (networking), es una actividad que te permitirá crecer como emprendedor y, sin duda, te ayudará a mejorar tu plan de negocio. Entre las múltiples ventajas que puedes obtener de ello está el poder intercambiar tus experiencias con otros emprendedores, dándote cuenta de que no estás solo y de que tus inquietudes son normales; aprender de los más experimentados y extraer interesantes consejos para aplicarlos a tu idea de negocio; o hacerte con contactos que no solo te ayudarán en la fase de lanzamiento sino cuando ya esté funcionando tu empresa. Sin olvidar que, si hasta ahora no has cultivado tus habilidades para relacionarte profesionalmente, esto te servirá de entrenamiento para adquirir una competencia obligatoria para alguien que quiere dirigir una empresa. Por todo ello, es recomendable asumir el networking como una tarea más dentro del proceso de emprender.
La tecnología, un gran aliado
Las ventajas que aporta el uso de la tecnología a cualquier negocio están fuera de toda duda. Incluso el más modesto ahorrará tiempo y dinero y ganará en eficacia. Una simple base de datos de clientes permitirá hacer campañas de promoción o fidelización, un programa de contabilidad ahorrará horas y horas de hacer cálculos, o un simple procesador de palabras evitará tener que redactar una carta o una factura nueva cada vez que haya que hacerlas.
Pero ya no se trata sólo de usar la tecnología como una herramienta que mejore y simplifique la gestión de la empresa, debe ser un factor más del proceso de negocio. El mismo entorno en el que nos movemos demanda servicios y productos adaptados a un mundo cada vez más tecnificado. Hasta una tienda de ropa puede incorporar tecnologías que lo hagan más atrayente: probadores de imagen virtual, iluminación por leds, ambientes controlados por ordenador, etc. Bien aplicada, la tecnología es un factor más para el éxito.
Vida privada y emprendimiento, asignatura pendiente
Tu vida privada, por mucho que algunas personas se empeñen en pensar lo contrario, se verá afectada por el esfuerzo que requiere montar una empresa. En este, como en otros aspectos, lo deseable es que seas sincero contigo mismo y con los que te rodean.
Surgirán problemas, habrá tensiones, deberás contestar llamadas en medio de la cena… Es mucho mejor que, desde el primer momento, tengas claro que tu vida va a cambiar. Pero esto no tiene por qué ser malo. Al fin y al cabo, es algo que tú has elegido.
Lo racional es estar preparado y ponerse límites (a qué hora apagaras el celularl, por ejemplo). Hay que aprender a compatibilizar los dos mundos, y para ello nada mejor que comunicarte con los tuyos. Cuéntales cómo te va, qué te ha pasado durante el día, tus inquietudes,… Ellos se sentirán partícipes y tú tendrás la gran ventaja de no sentirte solo en esta aventura.
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