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¿Y si tu empresa fuera una persona?

Por: Saúl E. Morales

Hay reuniones que parecen rituales. Todos llegan con la mejor intención, los datos están listos, el plan se ve impecable, y al final se pronuncia la frase favorita de la vida organizacional moderna: “Estamos alineados”. Sin embargo, el lunes amanece y el “alineados” se convierte en “ya veremos”: las decisiones se postergan, el conflicto se esconde debajo de la alfombra, y la ejecución se vuelve una coreografía descoordinada. Lo curioso es que no siempre falta talento, ni presupuesto, ni ideas. A veces falta algo más incómodo de admitir: carácter.

Con esa intuición, directa, provocadora y sorprendentemente útil, llega ¿Y si tu empresa fuera una persona?: un sistema de gestión humanizado. El libro plantea una pregunta que se siente casi como espejo: si tu organización pudiera describirse como un individuo, ¿qué personalidad tendría? ¿Sería decidida y ambiciosa, o reflexiva y colaborativa? ¿Cómo reacciona ante un golpe del mercado? ¿Cómo conversa internamente cuando hay presión? ¿Cómo decide cuando el riesgo está sobre la mesa?

Hasta aquí uno podría pensar que se trata de una metáfora bonita, una de esas comparaciones que animan una charla y luego se evaporan. Pero el valor de la propuesta está en que no se queda en lo literario. El libro invita a mirar a las organizaciones, empresas privadas, ONG, entidades públicas, equipos, departamentos e incluso familias, como sistemas vivos que desarrollan una personalidad colectiva: un conjunto de patrones repetidos que moldean su cultura, su rendimiento y su capacidad de adaptarse. Dicho en sencillo: la organización, como una persona, puede tener hábitos saludables o vicios que se repiten; puede ser valiente o temerosa; clara o ambigua; confiada o defensiva. Y esos rasgos se ven, se sienten y se pagan.

La obra se sostiene, sobre una base que no es común en el mercado editorial latinoamericano de gestión: más de 20 años de investigación de campo, con más de 800 entrevistas a gerentes y directores y el análisis de más de 20,000 muestras de comportamiento organizacional en 12 países. Ese respaldo no solo agrega credibilidad; también explica el tono del libro: una mezcla de reflexión y método, de mirada humanista y vocación práctica.

El libro presenta ecosistema más amplio que un texto: una forma de mirar, diagnosticar y gestionar. En otras palabras: el libro no es “otro manual”; es una lupa para leer a la organización.  

Esa lupa integra disciplinas que rara vez conversan sin pelearse entre sí: Psicología de la Personalidad, Psicología Diferencial, Ingeniería del Comportamiento, Filosofía clásica y contemporánea, e incluso referencias a marcos más amplios como la física cuántica y la sabiduría ancestral. En un medio donde abundan los libros que prometen “la fórmula definitiva”, resulta refrescante que aquí el hilo conductor no sea una receta, sino un principio: si comprendemos el comportamiento, podemos diseñar mejores decisiones; y si diseñamos mejores decisiones, elevamos la calidad de la ejecución.

El corazón del modelo se articula en los 9 Factores de Personalidad (9FP), una clasificación desarrollada para diagnosticar, entender y gestionar organizaciones según sus competencias naturales, áreas de alto desempeño, ambientes ideales, objetivos estratégicos, estructuras más eficientes y modelos de procesos competitivos. Esta es quizá la apuesta más interesante: traducir el concepto de personalidad colectiva, que podría quedarse en conversación de café, a un esquema operacional que permita decir: “Así somos. Así decidimos. Así reaccionamos. Así podemos mejorar”.

El recorrido por capítulos acompaña al lector con una progresión clara. Empieza por aclarar qué la personalidad organizacional, mostrando que éstas son más que procesos y organigramas; son identidad, energía y patrones de comportamiento. Luego, describe las distintas personalidades y recomienda soluciones prácticas para sus procesos, estructura, fijación de objetivos y otros temas críticos  

El libro es especialmente pertinente para Guatemala y para la región por una razón sencilla: vivimos en un ambiente que exige productividad y competitividad, pero muchas veces se intenta lograrlo a fuerza de métricas “frías” y soluciones “duras” que ignoran lo obvio: las organizaciones son personas organizadas. Si se descuida el tejido humano, la estrategia se vuelve frágil. Si se ignora el comportamiento real, el mejor plan se convierte en una carta de deseos.

Aquí la propuesta humanizada no es sentimentalismo. Es pragmatismo con conciencia. 

¿Para quién es esta obra? Para líderes que sienten que su organización “hace cosas raras” y no saben cómo nombrarlo. Para consultores y formadores que buscan un lenguaje común para diagnosticar sin culpabilizar. Para directivos de talento humano que ya entendieron que “motivación” sin diseño de sistema es un placebo. Para empresarios que quieren crecer sin romperse por dentro. Y sí: también para equipos y familias que desean comprender por qué repiten conflictos y cómo pueden reorganizarse con más armonía y eficacia.

Si hay un mérito que atraviesa estas páginas es éste: hace visible lo invisible. Le pone nombre a los patrones que todos intuyen, pero que pocos saben convertir en gestión. Y ofrece un camino aplicable para construir organizaciones más auténticas, resilientes y exitosas.

La pregunta que deja resonando, al cerrar el libro, no es solo “¿qué personalidad tiene mi empresa?”, sino una más exigente: si seguimos siendo como somos, ¿qué futuro estamos fabricando? Porque, al final, no siempre fracasa la estrategia. A veces fracasa la forma de ser de quien la ejecuta. Y esa, para bien o para mal, es una noticia esperanzadora: lo que se reconoce, se puede transformar.

https://www.facebook.com/libropersonalidad

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Redacción

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