
Las sociedades fallidas
Debemos Saber La Verdad
En las sociedades fallidas hay muchos que no piensan sobre los pocos que si piensan y hay muchas palabras inútiles por cada palabra consciente. La mayoría de la sociedades fallidas siempre siguen siendo tontas y esto constantemente domina a lo racional.
Si se ven temas intrascendentes al frente de las discusiones y personas que carecen de importancia y conocimiento que ocupan un lugar central o importante en el gobierno, entonces se esta viendo a una sociedad fallida.
Por ejemplo podemos decir que en las sociedades fallidas muchísimas personas bailan y repiten canciones y palabras sin sentido, y así las personas que escribieron esas canciones se vuelven famosas y conocidas, incluso son personas que tienen su propia opinión sobre cuestiones de la sociedad y de la vida. En cuanto a los verdaderos escritores, autores y verdaderos derechistas pocos los conocen y les dan algún valor.
En las sociedades fallidas, a la mayoría de la gente le gusta la mezquindad, el entumecimiento y seguir a alguien que los engaña para hacerlos perder la cabeza y alguien que los haga reír con tonterías, los consideran mejores que alguien que los despierta a la realidad que viven y los lastima diciendo la verdad de los socialistas. Por tanto, la verdadera democracia no es adecuada para sociedades fallidas porque la mayoría del pueblo es ignorante y decidirá su destino.
Estas sociedades fallidas son utilizadas por los socialistas, izquierdistas y derechistas flojos, quienes solo están interesados en ellos mismos, y aún así los pueblos creen todo lo que les dicen y les ofrecen.
En las sociedades verdaderamente derechistas hay tres políticas que muchos no han querido aceptar y admitir:
Que el Estado que no es socialista no es un estorbo para los intereses del ciudadano honrado y sus aspiraciones legítimas de propiedad, comercio, industria y del trabajo.
Que el socialismo, en cualquiera de sus versiones, es una enfermedad repugnante que destruye en todas las naciones socialistas el deseo de ser ciudadanos buenos, mejores y competitivos.
Que los programas y las políticas socialistas, utilizados con tanta insistencia por todos los grupos socialistas que han gobernado en el mundo son mecanismos eficaces para robar dinero en grandes cantidades, fingiendo que ayudan a los pueblos y a los débiles de la sociedad.
Son pocas las personas que aparecemos en el mundo cada cierto tiempo, para imponer la verdad del verdadero derechismo en las universidades, corporaciones, academias, iglesias, sociedades, editoriales, periódicos e instituciones, como ejemplo en América hay casos desde hace dos siglos de no poder ver el verdadero derechismo en el Estado, porque no se les ha permitido al pueblo.
Cerebros como los de los presidentes Javier Milei y Nayib Bukele surgen una vez cada dos siglos, llegan al mundo para arrasar toda la maleza mental que crece impunemente en las corporaciones, universidades, academias, ateneos, iglesias, editoriales y periódicos, instituciones todas, que podemos ver el caso de América que tienen casi dos siglos de no ver el sol de la verdad, porque permitieron que creciera en sus propios huertos, la sombra de ese árbol gigantesco que no da fruto llamado socialismo.
Con una semántica irrefutable y dejando de lado esos “buenos modales oprobiosos” que impiden el debate, Milei y Bukele salieron de una buhardilla intelectual insignificante, es decir, salieron de la nada, esgrimiendo una motosierra encendida para podar de raíz todas las mentiras, tonteras y falacias que los políticos latinoamericanos han sembrado en las naciones – debatiendo durante más de un siglo – la falsedad mesiánica del Estado, en ese ambiente infecundo y aburrido que se ha definido como la discusión de las apariencias.
En algunas sociedades del mundo, nos podemos preguntar como ejemplo ¿Que se logro ese implacable ciclón político que tiene temblando a las izquierdas y tiritando a esas derechas flojas en Argentina, las que escuchan a Silvio Rodríguez y que atesoran fotos y autógrafos de Fidel Castro ?
Contra los presidentes derechistas y honrados hay rabia, furia y desconcierto mundial, porque estos líderes aborrecen las mentiras mediáticas para defender Estados socialistas que apoyan los controles de precios y defienden sus bancos centrales.
Como ejemplo. los voceros marxistas de CNN y la BBC están furiosos por no poder defender sus teorías comunistas en los estados socialistas.
Y no es para menos, por primera vez en la historia contemporánea, vemos el error mundial de las ideologías económicas socialistas en su majestuosa barbaridad. Doctrinas insulsas y vagas, esgrimidas por gurús de la miseria como Thomas Piketty, Amartya Sen, Joseph Stiglitz y Daron Acemoglu, que han caído al piso, derrotadas por el presidente de Argentina, Milei, que sacó una calculadora y mostró las cuentas exactas de la gran estafa continuada del Estado socialista.
Los jóvenes de las nuevas sociedades quieren sacar de sus países a los políticos sinvergüenzas e irresponsables ya que están cansados de ese socialismo que es una esclavitud disimulada.
Se ha mostrado con hechos, cifras y ciencia económica, que el socialismo es basura y que los Estados socialistas de Bienestar europeos son algo peor, porque son basura sofisticada, aristocrática y ampulosa.
El buen líder deben enseñar con ejemplos simples que cuando el Estado se adjudica el rol protagónico de la vida política preservando para sí mismo un papel justiciero, administrador y distribuidor de bienes y servicios, entonces invariablemente los ricos se volveran flojos, los pobres serán parásitos a perpetuidad y los criminales vivirán a sus anchas, sacando provecho del pánico, de la sumisión y de la mediocridad establecida por la Ley.
Hay que explicar con sencillez qué es el capitalismo y porque debe ser retomado, como una cura para las sociedades, haciendo a un lado esos ambientes burocráticos, putrefactos, dominados por la pereza, la banalidad, el artificio, el ocio y el despilfarro en el sopor de las funciones estatales ficticias.
Todos debemos volver a trabajar sin descanso, ya que tenemos mucho tiempo de estar durmiendo y dejando que opere esa gran irresponsabilidad estatal subsidiada.
Deben desaparecer esas profesiones cómodas y esas jerarquías artificiales basadas en el nombre, la influencia, el cargo, el conecte y la academia.
En el capitalismo si una empresa es mediocre, quiebra y no pasa nada, porque una mejor, la reemplaza. Porque si el Estado, en su fatal arrogancia, subsidia lo mediocre, arruina y destruye las ideas del empresario brillante, extermina las esperanzas y los anhelos de las nuevas generaciones.
En el verdadero capitalismo, únicamente los minusválidos y las viudas tienen derecho a fondos por calamidad.
Todos los demás ciudadanos debemos trabajar y sudar bajo el entendido de que nuestras empresas, labranzas y tiendas son nuestras, y de que nadie tiene la obligación de volverlas exitosas a punta de falsas ganancias extraídas del Estado, en nombre de la corrupción, el soborno y el saqueo.
En el capitalismo desaparece la lástima y reaparece la energía del campesino ingenioso, del jornalero diligente, del obrero audaz y del trabajador inteligente. Se esfuma el incentivo estatal mentiroso que fomenta la envidia y el oportunismo, el cual es reemplazado por el arrojo de ciudadanos capaces de levantar sus negocios, en las situaciones más difíciles que encuentren.
En el capitalismo todo se vuelve a alinear con las Leyes de la Vida, aquellas leyes eternas que el socialismo destruyó en su vano afán de establecer por decreto el bienestar de los haraganes, la seguridad social de los bribones y la inclusión de los despreciables sinvergüenzas.
En el capitalismo no permite el éxito fácil, la hipocresía y el ascenso culposo. Todos levantamos la frente y recuperamos el brillo de los ojos, porque todos somos parte de un juego emocionante y peligroso, en el cual todos podemos fracasar o triunfar, lanzando a las llamas las quejas baratas y las petulaciones burlescas.
Hay que hacer ver al los ciudadanos de qué modo los políticos canallas de todas las denominaciones, izquierdas y derechas por igual, han echado mano de los mismos trucos socialistas para exprimir el Estado; haciéndose ricos y famosos con la excusa de que lo hacen para ayudar a la gente débil, a la cual consideran desecho.
Solamente si se gana la presidencia de una república, inevitable e irrevocable ver en toda su magnitud, hasta dónde han llegado las garras de la putrefacción socialista, cuando quite la tapadera de la gran olla hedionda del estatismo latinoamericano, va a descubrir que la pobreza es un consenso secreto para que sirios y troyanos se suban a la chalana donde todos comen y nadie rema.
¿Qué se debe hacer para desmontar la agricultura socialista, la literatura socialista, la religión socialista, la prensa socialista, la educación socialista, la salud socialista, la banca y la ganadería socialistas ?
No lo se con exactitud, pero independientemente de lo que suceda, hay que iniciar a desmantelar el socialismo en un mundo lleno de codicias y mentiras socialistas. Este cambio debe ser hecho con valor y sobreponerse al miedo, al interés, al dinero y a la resignación.
Resulta que todo lo que pensábamos del Estado, de sus leyes corruptas, de su falsa justicia, de su sentido del deber y de sus planes de Bienestar, todo era basura y mentiras.
Qué belleza; han llegado a su fin los cuentos chinos de las izquierdas vulgares, se acabaron los cuentos de hadas de las derechas gordinflonas.
En las sociedades los jóvenes no quieren a los políticos corruptos que nada hacen por el pueblo y están con los empresarios que están cansados de esa esclavitud disimulada que es el socialismo.
Los buenos políticos deben demostrar al pueblo con hechos, cifras y ciencia económica que el socialismo de nada sirve y que los Estados de bienestar europeos son igual o peor que uno socialista.

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