OpiniónColumnas

La primavera guatemalteca: un infame daguerrotipo

La Última Pluma

Mientras la vicepresidenta, condenada al ostracismo político y expulsada del Gineceo Presidencial por las dos mujeres más poderosas del país ( la primera dama y la secretaria privada del Presidente) deambula por los pasillos del Palacio, gastando tacón, de intrascendente reunión en reunión, rumiando su descontento y marginación y promoviendo vía Tik Tok librerías cristianas y reuniéndose en secreto con magistrados de la CC, el presidente anuncia, solo, con voz emocionada y la sotabarba vibrando de emoción, “su” decisión de convocar a “licitación de alianza público-privada (APP) para la gestión del Aeropuerto Internacional La Aurora.”

image 10
La primavera guatemalteca: un infame daguerrotipo 4

En la foto “oficial” de tan importante acontecimiento, aparecen de izquierda a derecha, el director de uno de los grupos empresariales más influyentes e importantes del país, y actual presidente del Consejo de Fiduciarios de FUNDESA, -primo además de la señora Presidenta de CACIF-, a su derecha, el presidente de la cámara de Industria, vinculado al grupo anterior gracias a su participación accionaria en el principal banco del país, a la diestra del mismo, el ufano presidente, a su derecha, hombro con hombro, el director de un medio de comunicación perteneciente al mismo grupo empresarial, y fácilmente reconocible por sus elegantes tenis de suela blanca, vinculado además, al mismo grupo, por vínculos conyugales.

Hacia la ultraderecha de este personaje, pequeño de estatura, pero no menos importante, aparece el recién nombrado viceministro de Transporte del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (MICIVI) ex director ejecutivo de PRONACOM, frustrado candidato a dirigir la Dirección de Aeronáutica civil -debido a que no cumplía con el requisito de ser piloto- pero sobre todo, “yes man” y “valuable asset” de la Embajada.

En una fracción de segundo, producto de un solo e infortunado clic, este histórico “daguerrotipo”, placa de “cobre” académico recubierta de añeja “plata pulida”, devela cuál es la mano de mece la cuna o lo que es lo mismo, “ the hand that rocks the Cradle”, revelando, por una parte, la visión y habilidad de uno de los grupos más importantes de la élite económica del país de adelantarse a los acontecimientos y recomponer, no sólo su influencia, sino su presencia institucional, en el lado “amable” de la cúpula del sector privado y por la otra, el poco margen de maniobra y el amplio margen de improvisación de un presidente copado por todos lados.

Foto innecesaria, las firmas patrocinadoras del evento, anunciaban con claridad meridiana, quienes estaban detrás del mismo; por otra parte no había necesidad de mostrar en público, tal dosis de acumulación de poder, real e institucional en una sola familia, en un ambiente político donde la población siente recelo de las élites económicas y de las alianzas público-privadas; sin embargo, el pueblo ignora, que si no es por las concesiones y acuerdos secretos de dicho grupo, con altos funcionarios que se ubican en un ala del cuarto nivel Departamento de Estado, el actual Presidente jamás habría podido tomar posesión. Los verdaderos “power brokers”.

Para el presidente, la foto fue, más infortunada aún, tanto en tiempo, lugar y forma. Para comenzar, no es en el marco de un Congreso de Infraestructura, financiado por posibles partes interesadas, que un presidente hace pública una decisión de tanta importancia, (ni el anterior se atrevió a tanto), por otro lado, esa declaración no se hace, sin la presencia de las más altas autoridades encargadas del tema, y finalmente las mismas debieron hacerse en las instalaciones del Aeropuerto internacional “La Aurora” tal como posteriormente se terminaron haciendo.

En esa ocasión el presidente afirmó que “no se está hablando de privatización alguna” recalcando que para llegar a la alianza pública privada “se tomarán al menos cuatro o cinco años (después del término de su mandato) y que la primera fase de modernización del aeropuerto consiste en salir de la emergencia que afrontan, con Q200 millones solicitados en la ampliación del presupuesto, tema que está en la cola de un venado. Un verdadero galimatías. Como de costumbre, comenzando por el final, gobernando a plazos, tropezando sin necesidad de empujón alguno, el presidente como su mejor y más diestro opositor.

Desde Washington, la Guatemala en el exilio no salía de su asombro y estupor al ver en la foto a miembros de la misma familia, que abiertamente apoyó la salida de la CICIG y en consecuencia su eventual “exilio”, foto que sin duda convirtió en un triste susurro, la entusiasta y esperanzadora afirmación “Nos verán volver” proferida por la otrora poderosa fiscal general de la nación, atrincherada en Washington D.C., a la espera de mejores momentos.

Al seno del por ahora cancelado partido oficial, las declaraciones presidenciales causaron sorpresa y desencanto, sobre todo en aquellos cuadros -hoy marginados, por cierto- que en su momento hicieron del lema “Un futuro sin CACIF” parte de su campaña política; los jóvenes lobos no terminan de entender que lo que se dio fue una elección con aspiraciones primaverales, no una revolución. De esta cuenta a los 6 meses de gobierno a la luz del infausto daguerrotipo, la pregunta obligada es ¿Qué paso con la segunda primavera democrática?

“La Primavera de Praga” fue un movimiento que buscó modificar, progresivamente los controles totalitarios y burocráticos que el régimen soviético tenía en Checoslovaquia y avanzar hacia una forma no totalitaria de socialismo (el socialismo con cara humana) legalizando el multipartidismo y el sindicalismo y promoviendo la libertad de prensa, de expresión, el derecho a huelga, etcétera. El movimiento comenzó en enero de 1968 y acabó en agosto de 1968, cuando las tropas de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y sus aliados del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia, imponiendo la “Doctrina Brezhnev”.

En 2011, la gente tomó las calles en todo el mundo árabe, presionando a sus dirigentes para que pusieran fin a decenios de opresión. Eran los tiempos de «Primavera Árabe». En Oriente Medio y el Norte de África hubo un estallido sin precedentes de protestas populares y exigencias de reformas. La ola de revoluciones y protestas se desvaneció a mediados de 2012.

En Guatemala, la autoproclamada “segunda primavera democrática” -la primera duró diez años (1944-1954)- no da indicios de florecer, debido a que el sistema no da más de sí, además del implacable acoso externo (las mafias nunca mueren) y a la monumental incompetencia propia. Al paso que vamos, la única primavera que escucharemos será la barroca primavera de las Cuatro Estaciones” de Vivaldi, en solo y fugaz movimiento, no tres, elegida por el presidente para hacer su ingreso al Teatro Nacional, el día de su extenuante toma de posesión.

Cantado esta, nunca escucharemos “la Consagración de la Primavera”, compuesta “illo tempore” por Stravinsky, y “remasterizada” por los 48 cantones – otro continente, otros hombres, otro fracaso- al triste y cadencioso compás del tun, hijo bastardo del teponaztli mexicano y la chirimía, legado español. En Cayala, parodiando la letra de la ópera rock “Tommy”, de “the who”, las Agencias de tres letras se preguntan ¿Do you think  It ‘s alright to leave the toy with uncle Bernie?.

De la primavera de Arévalo sólo rescataremos un insulso daguerrotipo, que bien podría ser la tapa de sus memorias post presidenciales, un modesto “deja vu” del “presidente blanco y el Huracán Consuelo”.  Eso sí, Guatemala, continúa siendo “la tierra de la eterna primavera”, ese mito compensatorio inventado por el inconsciente colectivo guatemalteco, para ocupar un espacio en el universo; la centenaria “eterna primavera” de las elites, en la cual, no hay, ni habrá, espacios para pequeños interludios democráticos, no digamos revolucionarios. Así funciona el sistema, así funcionan las estructuras. La primavera gatopardista. Es lo que hay.

Area de Opinión
Libre emisión del pensamiento.

Le puede interesar: