
SEGURIDAD, LA BASE DE LA ESTABILIDAD Y EL DESARROLLO.
Una Guatemala Diferente es Posible
En todo país que aspira a un futuro próspero y justo, la estabilidad es un objetivo esencial, pero la estabilidad no es un concepto plano o único, se trata de una realidad compleja y multifacética que abarca lo político, lo económico y lo social; en términos políticos, implica instituciones fuertes, legitimidad del poder respeto al Estado de Derecho y participación democrática; en lo económico, requiere condiciones favorables a la inversión, el crecimiento y la generación de empleo y en lo social, demanda cohesión, igualdad de oportunidades y una convivencia basada en el respeto y la dignidad, pero en el centro de todo esto hay un factor ineludible: La Seguridad.
Sin seguridad, ningún otro pilar de la estabilidad puede sostenerse, en su ausencia, la política se convierte en un caos, la economía en incertidumbre y la vida social en miedo, es por eso que la seguridad debe considerarse el elemento fundamental de la Estabilidad Nacional ya que, no hay estabilidad sin seguridad, no hay desarrollo sin estabilidad y por tanto, no puede haber paz sin desarrollo; la seguridad correctamente entendida, no es únicamente la presencia de fuerzas policiales o militares, es la garantía de que las personas pueden vivir, trabajar, transitar, producir y desarrollarse sin ser víctimas del crimen, la violencia o el despojo, es la certeza de que los derechos se respetan, que la ley se aplica sin distinciones y que el Estado protege a los ciudadanos honestos y sanciona a quienes infringen la ley.
En Guatemala, esta relación entre seguridad y estabilidad cobra una relevancia urgente, vivimos en una nación con enorme potencial humano y natural, pero sistemáticamente frenado por una inseguridad estructural, las redes del crimen organizado, las maras, el narcotráfico la corrupción y la impunidad han capturado instituciones claves del Estado, debilitando su capacidad de garantizar el orden y el bienestar común, esta situación ha producido un círculo vicioso en donde la inseguridad genera inestabilidad, la inestabilidad ahuyenta inversiones, paraliza el crecimiento y la falta de desarrollo agudiza las desigualdades y la conflictividad social; frente a esta realidad es imprescindible que la seguridad deje de ser vista solo como una cuestión policial o militar y se entienda como una política pública integral y prioritaria que requiere coordinación institucional, profesionalización de las fuerzas de seguridad, inteligencia estratégica y sobre todo, voluntad política para erradicar la impunidad, lo que significa también invertir en prevención, educación, empleo digno, acceso a servicios básicos y espacios para la juventud, es decir, construir una cultura de legalidad desde las raíces.
Solo un país seguro puede aspirar a atraer inversión nacional o extranjera, solo un país estable puede garantizar empleos sostenibles, salud y educación, y solo un país en desarrollo puede ofrecer paz a su gente, la paz verdadera no es la ausencia de guerra, sino la presencia de justicia, de oportunidades y de armonía social, por eso la seguridad no es un lujo, es una necesidad estratégica para toda la nación, es importante subrayar que esta seguridad debe estar al servicio de los ciudadanos honrados, de quienes se esfuerzan por vivir con dignidad, debe garantizar sus derechos, proteger su integridad y permitir que desarrollen su vida sin temor alguno, al mismo tiempo, el Estado debe garantizar una justicia pronta y cumplida, objetiva y transparente, pero sin que esto implique tolerancia a la criminalidad.
La reconstrucción de la Estabilidad Nacional empieza por recuperar el control de los territorios dominados por estructuras criminales, implica también fortalecer la institucionalidad, garantizar la independencia judicial, y hacer de la ley una herramienta de la justicia y no de persecución política o encubrimiento, por lo que se necesita, en otras palabras, un Estado que funcione y se imponga como garante de la seguridad de todos, no como rehén de intereses oscuros.
Guatemala no puede seguir permitiendo que la inseguridad defina su destino, tenemos todo para ser un país próspero, pero primero debemos ser un país seguro y estable, solo así podremos romper con la historia de violencia, exclusión y atraso para abrir paso a paso a un futuro de desarrollo y paz duradera, es hora de asumir que sin Seguridad no hay Estabilidad, sin Estabilidad no hay Desarrollo, sin Desarrollo no hay Paz y sin Paz no hay futuro.
AL RESCATE DE GUATEMALA.
GUATEMALA NECESITA DE SUS MEJORES HOMBRES Y MUJERES.

Le invitamos a leer más del autor:



